Las 6 funciones del contacto visual. Evidencias empíricas de la importancia de mirar al público.

Hace unos días di unas charlas en el colegio Joan XXIII de Bellvitge, en Barcelona, sobre la importancia de una buena comunicación. En una de ellas, el número de asistentes nos obligó a cambiar de sitio. En lugar de hacer la sesión en una clase con pizarra digital la realizamos en el salón de actos, con la audiencia sentada en las butacas  y yo exponiendo encima del escenario. La iluminación del espacio no dejaba ver correctamente la pantalla por lo que fue necesario apagar las luces del escenario. En esas condiciones, o bien me situaba bajo la luz del proyector para quedar bien iluminado (lo que me cegaba y no me dejaba ver al público), o bien evitaba la luz del proyector para poder ver a los oyentes pero me volvía invisible para ellos. Unas circunstancias incomodas que se tradujeron en una pérdida de control total sobre la presentación y sobre la audiencia.

Sin duda una anécdota que ilustra la importancia de mantener un buen contacto visual con los oyentes. Una lección que ya no olvidaré.

¿Por qué es tan importante el contacto visual con la audiencia?

R.G. Wainwright, autor del libro “Teach yourself, Body language” (2003), describe las 6 funciones del contacto visual:

1.- Búsqueda de información

Una búsqueda que se produce en ambos sentidos de la interacción visual. El oyente quiere aprender de lo que nosotros le estamos contando al mismo tiempo que nosotros queremos obtener información sobre cómo el oyente está recibiendo el mensaje.

2.- Mostrar atención e interés

Nuevamente en ambos sentidos. El oyente, cuando nos mira, muestra interés por aquello que le estamos contando. Al mismo tiempo, si nosotros le miramos le estamos diciendo que se lo contamos a él, que en ese momento nuestra atención está puesta en él.

Esto lo verifica un estudio con maestros y alumnos llevado a cabo por científicos de Pakistan según el cual el contacto visual sirve como elemento motivador de los alumnos, al transmitir el profesor un mensaje al alumno de aprecio y admiración.

Según este mismo estudio, el contacto visual no sólo muestra atención sino que también consigue captarla. Como consecuencia directa del contacto visual, el nivel de atención en clase aumenta y, por consiguiente, también aumenta la comprensión de los conceptos enseñados.

3.- Invitar a interaccionar y controlar el modo en que esto ocurre

Sobre este aspecto hay un estudio interesante que realizaron Janet Beavin Bavelas, Linda Coates y Trudy Johnson según el cual se establece un proceso de colaboración entre orador y oyente. El receptor reacciona al contacto visual del emisor con respuestas tanto audibles como visuales (o ambas a la vez) tras las cuales el emisor aparta de nuevo la mirada para poner fin a lo que ellos denominan window gaze (una ventana visual que se podría definir como el momento en que ambos se miran mutuamente). Este fenómeno ocurre porque la relación orador-audiencia responde a un patrón muy asimétrico en el cual el oyente mira durante mucho más tiempo al orador que el orador al oyente. Así que el ponente busca regularmente al oyente para establecer esta ventana visual y recibir la información necesaria para poder controlar que el mensaje está llegando adecuadamente.

4.- Dominar, amenazar e influenciar a los demás

Este puede ser un recurso efectivo siempre y cuando se use para reforzar el mensaje adecuado, y no de forma aislada e independiente del mensaje. Una vez más, esta voluntad de dominar puede darse del emisor hacia el receptor y viceversa.

Según P.W. Miller, autor de “Nonverbal communication: what a researcher says to the teachers” (1998), el nivel de credibilidad y honestidad está relacionado con la cantidad de contacto visual exhibido por el ponente.

5.- Dar/Conseguir feedback durante el discurso

Esta función es clave. Por muy preparada que llevemos nuestra presentación, debemos estar siempre muy atentos a la reacción del público ante nuestras palabras. Para empezar, porque uno no siempre tiene la oportunidad de conocer bien al público. Pero además, a medida que vamos detectando respuestas de aceptación por parte del oyente, nuestra confianza va subiendo y eso relaja la ansiedad tan típica que todos sentimos (en mayor o menor medida) al tener que hablar en público.

6.- Desvelar actitudes

Parte del trabajo de un ponente es poder darse cuenta del efecto que nuestra presentación causa en la audiencia, así como detectar los elementos subversivos del público (aquellos oyentes que muestran una actitud desafiante, los que están de cachondeo,…) para intentar neutralizarlos.

¿Has experimentado en primera persona la importancia del contacto visual en una presentación?¿Se te ocurre alguna funcionalidad más? Gracias por dejar tu comentario.

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