Preguntas y respuestas: 6 consejos para responder las preguntas envenenadas

Hace un tiempo escribí un artículo con 6 consejos para cuando nadie pregunta en el turno de preguntas y respuestas de una presentación.

Preguntas envenenadas

Foto obtenida en ignaciosantiago.com

A veces el problema es todo lo contrario. De vez en cuando, en la audiencia aparece un personaje cuya finalidad es poner en evidencia al ponente. Y su momento estelar llega cuando abrimos el turno de preguntas y respuestas. Es entonces cuando suele tomar la palabra para formular una pregunta o un comentario envenenado con la intención de hacerte caer en la trampa.

No entraré ahora en los motivos de semejante comportamiento (eso da para un tratado sobre autoestima y seguridad en uno mismo). Aunque los supiéramos, poco podremos hacer durante nuestra presentación para evitarlo. Así que la cuestión que debemos abordar es la siguiente:

¿Qué podemos hacer para responder con éxito las preguntas envenenadas que nos formulen en el turno de preguntas y respuestas?

Hoy quiero darte 6 consejos para poder afrontar las preguntas tóxicas y salir con vida del turno de preguntas y respuestas.

1.- Conoce a tu audiencia

No implica conocerlos a todos en persona, sino haber averiguado lo suficiente sobre la audiencia que vas a tener delante como para poder anticipar las preguntas que crees que pueden formularte en el turno de preguntas y respuestas, y preparar las respuestas pertinentes con antelación.

La clave para saber qué nos van a preguntar es averiguar cuáles son sus preocupaciones. Identifica qué es lo que les inquieta y podrás saber por dónde van a llegar sus preguntas.

Si es necesario, prepara material o transparencias para responder a algunas de esas preguntas, pero no las incluyas dentro de la presentación. Sólo muéstralas cuando te formulen la pregunta.

2.- Cíñete al tema

Muchas veces el problema no es el tipo de pregunta sino que el personaje en cuestión se anda por las ramas y se sale del tema de tu presentación.

Cuando eso ocurre, interrumpe educadamente a la persona en cuestión, recuérdale cuál es el tema y propón otro momento para iniciar el nuevo debate.

Cuanto más se disperse la sesión más te costará hacer el trabajo de reconducir a tus asistentes hacia el tema para poder terminar con tu mensaje.

3.- Asegúrate que se trata de una inquietud general

En una presentación que realicé hace unos meses uno de los oyentes me dijo en el turno de preguntas y respuestas que no había entendido cuál era el tema de la presentación. Intenté responder a la pregunta, pero pronto me di cuenta que habíamos entrado en un bucle del que no sabía salir. Y también fui consciente que ese oyente estaba jugando conmigo para divertirse.

Ese día no supe resolver el tema. Pero aprendí cómo podía hacerlo la próxima vez.

Cuando notes que te quedas encallado con una pregunta concreta de un ponente, pregunta al resto de asistentes si comparten esa misma duda.

Por lo general la respuesta será que no, ya que la duda, en verdad, no existe ni para el oyente que la formuló (puesto que la pregunta es sólo la excusa para jucar contigo). En ese caso invita al oyente a comentarlo luego en privado para no perjudicar al resto de la audiencia que ya lo entendió y quiere hacer más preguntas.

Si la respuesta es que sí, entonces pide a otro oyente que te reformule la duda y respóndesela. Así desactivas el bucle.

4.- Rebota la pregunta

Una opción para ganar tiempo y poder pensar la respuesta es rebotar la pregunta.

Se puede rebotar la pregunta al mismo oyente que la formula con un “¿tu que crees?” o una frase por el estilo. En cierto modo, si la pregunta lleva veneno, será el propio oyente el que lo pruebe.

Otra posibilidad es rebotar la pregunta al resto de la audiencia. Eso te dará tiempo y puede que la audiencia te eche un cable.

5.- Si no lo sabes, no respondas

Nadie te obliga a saberlo absolutamente todo. Póntelo en la cabeza.

Con la tranquilidad que eso te aporta, se honesto en el turno de preguntas y respuestas y no tengas ningún pudor en admitir que no sabes una respuesta.

No hay nada peor que fingir que lo sabes todo y que te pillen. Porque entonces es cuando quedas en evidencia delante de toda la audiencia.

Queda mucho más elegante comprometerte en averiguar la respuesta y hacérsela llegar a posteriori a la audiencia.

6.- No termines con el turno de preguntas y respuestas.

Por mucho que te esfuerces, la aparición de este tipo de preguntas envenenadas, por muy bien que las respondas, enrarecen un poco el ambiente.

Si no quieres que esa sea la sensación con la que tu audiencia se vaya a casa, no dejes nunca que tu presentación termine con el turno de preguntas y respuestas.

Ten tú la última palabra. Haz que su último recuerdo de tu presentación sea el que a ti te interesa.

¿Has sufrido alguna vez alguna pregunta tóxica en el turno de preguntas y respuestas de  una presentación? ¿Cómo lo resolviste? ¿Qué otros recursos conoces para poder hacer frente a las preguntas envenenadas? Gracias por dejar tu comentario.

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Comentarios

  1. dice

    Me ha pasado y francamente la situación es incómoda. El tipo hizo una pregunta a la que contesté, pero no contento con la respuesta, intentó marear la perdiz. Tuve que agradecer su comentario y amablemente decirle que la línea que iba tomando la discusión escapaba el alcance del seminario, pero que estaría encantado de continuar con la discusión al final. Por supuesto, no retomó el tema.

    • Roger Prat dice

      Gracias por tu comentario, Sebastián

      Efectivamente, por desgracia, muchas de esas preguntas trampa pierden sentido cuando las llevas del àmbito público al ámbito privado. Lo cual me hace sospechar que la intención del que pregunta, en esos casos, no es resolver una duda sino hacerse ver ante los demás y demostrar su valía intentando poner en evidencia al ponente.

      Saludos,

      Roger

  2. Jorge dice

    Siempre hay gente que lo que quisiera es estar en tu posición. Creo que se trata de un poco de envidia de tu posición de conferencista y quiere demostrar que el podría estar allí. Como esa es la razón hay que dejarlo lucirse, lo que mejor resultado me ha dado es rebotarle la pregunta y luego felicitarlo por tocar el tema, profundizarlo con detalles laterales o experiencias previas, haciendo notar que conozco el tema a profundidad, que mi conocimiento sobre el tema es mayor que el suyo y que no quise entrar en muchos detalles en esa conferencia. Claro, no se lo digo, lo hago notar.

    • Roger Prat dice

      Jorge,

      Me parece una buena idea, siempre que no te ocupe demasiado tiempo. Piensa que el tiempo de más que dedicas a atender a este tipo de oyentes con ganas de protagonismo, es tiempo de menos que le dedicas al resto de tu audiencia.

      Gracias por comentar,

      Roger

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