Cómo usar el Storytelling en tus presentaciones

Quien más, quien menos, cada vez que alguien se interesa por aprender a hacer buenas presentaciones, termina llegando al concepto Storytelling.

El storytelling es una de esas ideas que están de moda. Se sabe de su enorme potencial a la hora de mejorar la comunicación, aunque hay mucha gente que confunde su significado.

Tal es así que muchos ponentes reducen el uso del Storytelling a contar anécdotas y batallitas  durante sus discursos.

No es que ese no sea un recurso válido, pero en ocasiones, se queda corto y no logra implicar emocionalmente a la audiencia como lo hace una buena historia. Pero…

¿Cómo usar el Storytelling en tus presentaciones?

Storytelling

 

Siguiendo con mucho interés la lectura del libro de Nick Morgan, “Give your speech, change the world”, llegué de nuevo a un capítulo que me llamó la atención por la forma clara en que responde a esa pregunta.

Tal y como él lo expone, contar batallitas durante una presentación va a dar como resultado una colección de pequeños momentos que pueden tener sentido por sí solos, pero que muchas veces carecen de valor en conjunto. Y eso merma mucho el poder real del Storytelling.

Por no hablar de aquellos que cuentan anécdotas que no tienen nada que ver con la temática.

Lo que Nick Morgan propone es contar una única historia que englobe toda la presentación.

¿Por qué?

Ya sé cómo termina la película

Supongo que te habrá ocurrido más de una vez que te sientas en tu sofá o en la butaca de un cine para ver una peli y, al cabo de poco rato, ya has averiguado cómo va a terminar.

No eres adivino. Simplemente has reconocido el tipo de trama de la película y ya sabes que, en casi su totalidad, este tipo de pelis siempre terminan de la misma manera. Así que te cuesta muy poco intuir por dónde van a ir los tiros.

Eso ocurre porque, tal y como explica Nick Morgan, existen unos patrones en los que prácticamente todas las historias encajan: la lucha por lograr un objetivo, la adaptación a una situación nueva, el paso de la pobreza a la riqueza, la venganza o la típica de amor “chico conoce chica”.

Por eso, cuando al inicio de una película identificamos el patrón que sigue la trama, somos capaces de anticipar el final.

Las ventajas de una buena historia

Nosotros, como público, tenemos la necesidad de entender qué es lo que el ponente se lleva entre manos (cuanto antes mejor). De lo contrario, esa incógnita nos dificulta el poder atender a su discurso.

En cambio, cuando un presentador nos cuenta una historia que podemos identificar como uno de esos patrones, nos cuesta muy poco tiempo entender hacia dónde nos lleva con su charla y podemos dedicarnos a escuchar con atención.

Y no sólo eso. Una buena historia nos implica emocionalmente y nos es más fácil de recordar.

Convierte tu presentación en una buena historia

Si quieres atrapar a tu audiencia con una buena historia, asegúrate de hacer encajar tu mensaje y las necesidades de tu público con uno de esos patrones.

De este modo, conseguirás que toda tu presentación sea una sóla historia (en vez de un montón de anécdotas juntas). Una sóla historia con sentido, que va a ayudar a tu audiencia a llegar a la idea clave de tu discurso. Una historia que enganchará a tus oyentes desde el primer momento, cuando identifiquen la historia con uno de esos patrones.

¿Aplicas el storytelling en tus presentaciones? ¿Cómo lo haces? Gracias por dejar un comentario.

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