¿Por qué 3 es un número mágico en el mundo de las presentaciones?

Navegando por Internet se pueden encontrar muchos artículos que afirman que el 3 es un número mágico para las presentaciones – por ejemplo, este de Graham Davies.

En todos ellos se dice que el número ideal para estructurar una charla es el 3. Y recomiendan, por lo tanto, preparar una presentación en tres partes o respaldar un hecho con 3 argumentos principales.

Aunque muy pocos ahondan en los motivos por los que esto es así y son muchos los que acaban justificándolo sólo en base a la experiencia. Y sin embargo…

¿Existen razones científicas por las que el número 3 es el número ideal?

Antes que nada, debemos explicar las diferencias entre la memoria a largo plazo, la memoria a corto plazo y la memoria de trabajo. Para ello voy a utilizar una metáfora de la Dra. Lisa Archiebald, del Language & Working Memory Lab de la Western University.

La memoria a largo plazo consiste en todo aquello que sabemos y que recordamos pero que no está activo en nuestra memoria. Sería como nuestra biblioteca, en donde guardamos todos los libros que contienen nuestros recuerdos. Cuando temporalmente debemos activar uno de ellos, cogemos el libro en cuestión y lo ponemos encima de nuestro escritorio. Este escritorio es nuestra memoria a corto plazo y la forman todos aquellos recuerdos que debo tener a mano en ese momento determinado. Pero en nuestro escritorio tenemos una lámpara que nos ilumina un pequeño trozo de la mesa, en la que se encuentra la información con la que estamos trabajando, a la que le estamos prestando atención. Esa es nuestra memoria de trabajo.

Lógicamente, tanto nuestro escritorio como la zona iluminada por el foco tienen una capacidad limitada, siendo ésta última la de menor tamaño de las tres.

Cuando estamos en una presentación como oyentes, utilizamos nuestra memoria de trabajo durante el tiempo en que atendemos al ponente. Así que nuestra capacidad para retener la información está condicionada por la memoria de menor capacidad.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Missouri-Columbia dirigido por el psicólogo Nelson Cowan, descubrió en un estudio que nuestro cerebro tiene un número fijo de “ranuras de memoria” en nuestra memoria de trabajo que limitan su capacidad. Según este estudio, el promedio es de 3 o 4 ranuras , es decir, 3 o 4 cosas que podemos recordar en un instante determinado.

Por este motivo, en nuestras presentaciones no debemos sobrepasar estos 3 o 4 argumentos si queremos que la audiencia los recuerde.

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Comentarios

  1. José Omar dice

    Buen día. Hace unos días atrás, me atreví a comentar esta metodología nueva (al menos por estos lares) para realizar presentaciones y lo primero que me dijeron es que no existe sustento en psicología y filosofía para realizar este cambio. Mencione que grandes empresas e instituciones educativas hacen uso de este método y sugerí revisaran desde el web de Garr Reynolds, hasta las exposiciones TED, y una serie de lugares como el de Gonzalo Álvarez, vuestro web y tantos mas que por Europa existen y fomentan. Después de esta tertulia me pregunto, cómo se hace para realizar entiendan que esta metodología de presentar, es acorde a las nuevas exigencias. Independiente de todo esto, estoy mas que cansado en acudir a presentaciones y todas pero todas sean la lectura de lo que dicen las diapositivas y eso que es a nivel de pregrado y postgrado. Una decepción total.

  2. Eduardo Padial dice

    Cuanta razón tienes Omar. Una de las grandes maldades de las presentaciones es esa. Leer lo que pone la diapositiva. Con lo cual no sólo no refuerzas ninguna de las “ranuras de memoria” si no que, además, a la tercera ya tienes al 80 % de la audiencia dormida. El otro 20 % no se duerme por los ronquidos del resto.
    Hace unos días he asistido a unas jornadas de innovación donde han utilizado una metodología nueva (al menos para mí) denominada Pecha Kucha (término de origen japonés). La técnica consiste en utilizar sólo 20 diapositivas con una duración de 20 segundos cada una. Esto obliga a hacer un gran esfuerzo para resaltarlas ideas clave y te aseguras que no duermes a la concurrencia. Más que nada por no tener tiempo.

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