3 conceptos científicos sobre la atención

Algunos de los blogs sobre presentaciones que sigo con regularidad ofrecen consejos muy interesantes que podemos aplicar a nuestras presentaciones para conseguir captar a la audiencia. Por ejemplo, Gonzalo Álvarez, en El Arte de Presentar, dispone de una serie de entradas al respecto en las que se propone, resumidamente, hacer participar a la audiencia, realizar presentaciones provocativas, o elaborar muy buenos títulos, entre otras soluciones. Otros, como Retoricas.com, apuntan también a cuidar la imagen y el lenguaje no verbal.

Bajo mi punto de vista todos estos consejos son muy válidos para conseguir captar la atención del público. Pero la pregunta es, ¿por qué? ¿Cómo funciona nuestra mente para que tales propuestas sean efectivas para lograrlo?

Debemos acudir a los estudios de Psicología sobre la atención para entender algunas ideas.

1.- La atención funciona como un filtro de capacidad limitada.

Nuestros sentidos están bombardeados constantemente con estímulos de todo tipo: visuales, auditivos, olfativos… La cantidad de información que todos estos impactos generan en nuestra mente es tal que seríamos incapaces de procesarla toda de golpe porque saturaríamos nuestra capacidad. Necesitamos un filtro que deje pasar la información de forma selectiva. Y ese filtro, según el psicólogo inglés Donald Broadbent, es la atención.

Eso nos pone ante el reto de ser capaces de crear unos estímulos que sean lo suficientemente atractivos para el público para que el filtro los deje pasar.

Y estos estímulos incluyen también nuestra imagen y nuestro lenguaje no verbal. El consultor de comunicación José Hermida relata una situación en su libro Hablar sin palabras en la que dos personajes, Espalda gris y el chico de los archivadores, son capaces de escanear en menos de un segundo al pobre David para hacerse una idea de si merece la pena o no dedicarle su atención. Sucede tan rápidamente que no da tiempo a comunicarse oralmente. Por lo tanto, mediante la imagen proyectada y las señales corporales que emitimos, estamos comunicándonos con las otras personas y, en cierto modo, les estamos motivando para escucharnos, o todo lo contrario.

Por este motivo, la mayoría de expertos en presentaciones le dan mucha importancia tanto a nuestro aspecto como a nuestros gestos, ya que hace falta muy poco tiempo para conseguir que nuestro interlocutor decida que no le interesamos. La primera impresión es fundamental.

Y como ejemplo, os adjunto un video del concurso Britain’s Got Talent, en el cual se ve como una mujer desdeñada, Susan Boyle, causa en los espectadores y en el jurado una primera impresión tan nefasta que los predispone a ver una mal espectáculo.

2.- La atención depende del propio sujeto, de su motivación, y no de estímulos externos.

Según Edward Bradford Titchener, uno de los máximos impulsores de la psicología experimental, la atención puede clasificarse en tres tipos: la involuntaria, la voluntaria y la habitual.

La atención involuntaria se da, por ejemplo, cuando oímos el ruido de un choque en plena calle. Automáticamente prestamos atención, sin quererlo, para saber qué ha pasado. Pero este tipo de atención es efímera, ya que si cuando se localiza la fuente del estímulo no encontramos nada interesante, desviamos nuestra atención inmediatamente.

Este tipo de atención, en una presentación, no nos es muy útil si no la acompañamos del siguiente tipo de atención: la atención voluntaria. Ésta tiene lugar cuando las causas de la atención dependen del propio sujeto, de su motivación, y no de estímulos externos. Este punto es fundamental, ya que implica que el público no atiende  a nuestra presentación por las técnicas que utilizamos en ella, sino porque le generamos una sensación de necesidad, de querer escucharnos. Lo que nosotros vamos hacer le crea unas expectativas que le motivan. Se justifica, de este modo, la necesidad de conectar con la audiencia. La necesidad de saber quiénes son y qué es lo quieren. Dicho de otro modo, necesitamos saber cuáles son sus motivaciones. Y no sólo debemos saberlas nosotros, sino que ellos tienen que ser conscientes de que las sabemos.

La atención habitual se da también de forma involuntaria pero tiene relación con los hábitos del sujeto. Por ejemplo, el arquitecto que mientras pasea se fija de forma inconsciente en la estructura de un edificio. Generalmente, en nuestras presentaciones, las personas asistentes lo hacen voluntariamente, con lo que raramente se dará el caso.

3.- La captación de la atención depende de la relación del sujeto con los estímulos que se le presentan.

En lenguaje técnico, la captación de la atención depende de las propiedades colativas descritas por el psicólogo inglés Daniel Berlyne:

  • la complejidad: variedad de componentes que caracterizan al estímulo.
  • la novedad: características nuevas del estímulo o que fueron previamente desapercibidas.
  • la incongruencia: grado en el que un estímulo no se ajusta a su contexto.
  • la sorpresa: cuando no se confirman las expectativas del sujeto.

Precisamente por eso, las técnicas propuestas en los blogs son válidas. Porque juegan con una o varias de esas propiedades colativas.

Por ejemplo, hacer participar al público. A priori, nuestra expectativa cuando vamos a una presentación oral es sentarnos a escuchar a alguien que estará hablando. En el momento en que se nos pide participar, esa expectativa se rompe y nos produce sorpresa. Y automáticamente prestamos atención.

La provocación activa otra de las propiedades colativas: la incongruencia. Cuando sugerimos una idea provocativa estamos poniendo una información o un estímulo en discordancia con la estructura mental del oyente. Y esa incongruencia es la que motiva al público a seguir escuchando con atención.

 

En resumen: nuestra misión como oradores es conseguir encontrar la frecuencia adecuada que nos permita pasar el filtro de la atención de nuestros oyentes. Dicho de otro modo, sintonizar con la audiencia. Y una vez ya sabemos qué es lo que ésta quiere, debemos buscar maneras de dárselo que hagan uso de las propiedades colativas para que esta atención se mantenga viva durante toda la presentación.

Otros artículos relacionados:

Ante todo, la estrategia

Presentaciones de película: The Artist

Entradas Relacionadas:

Comentarios

  1. Carlos López López dice

    Un contenido temático aterrizado y concreto. Me gustó lo de comparar la comunicación con un circuito eléctrico.

Trackbacks

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *