Los frutos de una buena presentación o ¿qué tienen en común las cerezas y las presentaciones?

En el blog hemos hablado muchas veces de la importancia de contar historias (si son personales mucho mejor) y de utilizar metáforas.

A veces unas pueden inspirar a las otras y viceversa.

Este es el caso de una historia personal que me ha ocurrido en los últimos meses y que hoy quiero compartirla con todos vosotros y enlazarla con una metáfora sobre el mundo de las presentaciones.

Todo termina con una caja de cerezas.

caja de cerezas

¿Quieres saber cómo empieza?

El regalo

El pasado 13 de febrero recibí un correo de Antonio Arjona, un fiel seguidor del blog, que me rompió los esquemas.

En él me hizo una propuesta de lo más original y sorprendente que me han hecho nunca: me regalaba un cerezo.

Wooooow!

La propuesta concreta era que, durante un año, mi cerezo (ubicado en la comarca de la Vera, al lado del Valle del Jerte, en Extremadura) llevaría colgando una etiqueta personalizada para mi. Y que sobre finales de junio, cuando el cerezo hubiera dado ya su fruto, me mandaría una caja de cerezas de mi cerezo.

Lo que más me impacto no fue la propuesta en sí (a pesar de su creatividad) sino el motivo que había detrás de esa acción: la gratitud por todo cuanto escribo en este blog.

Este motivo supuso un punto de inflexión. Fue como una prueba irrefutable de que aquello que haces con ilusión y entusiasmo, con pasión y detenimiento, con rigor y método, termina dando un fruto delicioso: como el cerezo.

Y a mi, que las metáforas me ponen, me vino un paralelismo entre la historia de mi cerezo y las buenas presentaciones (what else? ;-) )

El origen

En el momento en el que alguien como Antonio decide regalar un cerezo, el cerezo ya hace tiempo que fue plantado. Porque de lo contrario, sería imposible que diese cerezas en unos meses. Los cerezos pueden tardar entre 4 y 6 años, dependiendo de su variedad, en dar frutos desde el momento que son plantados. Eso significa que, aunque la intencionalidad pueda ser reciente, hay algo que lleva cociéndose de forma inconsciente desde hace más tiempo.

Me explico. Antonio decidió regalarme el cerezo en febrero. Puede que un poco antes y que no me lo comunicara hasta entonces. Da igual. Lo que es seguro es que el cerezo ya estaba plantado en su terreno desde hacía mucho tiempo. Años.

Cuando Antonio plantó aquel proyecto de cerezo, ni me conocía. Mi blog todavía no era una realidad. Así que no lo plantó con el objetivo de poder regalarme un día unas cerezas. Esa idea llegó después.

los frutos de una buena presentación En el mundo de las presentaciones ocurre lo mismo. En el momento en el que conscientemente decidimos hablar en público sobre un tema, este tema ya debería convivir con nosotros desde hace tiempo, aun sin ser conscientes de que un día llegaremos a hablar sobre él.

Dicho en otras palabras, no es nada recomendable hablar sobre algo con lo que acabamos de tener nuestro primer contacto. Tener experiencia y conocimiento sobre el tema es fundamental. Es por esto que las presentaciones basadas en la historia del propio presentador acostumbran a ser un éxito.

La gran mayoría de los conferenciantes hablan sobre cosas en las que llevan años trabajando o que hace tiempo que han vivido. No es por casualidad. Si no se deja un tiempo al tema para que madure dentro de nosotros, nunca podrá dar frutos.

Al principio, hay que trabajar y ser paciente

Es obvio, pues, que Antonio, desde el momento en que plantó ese árbol, tuvo que esperar a que pasara el tiempo y el cerezo estuviera listo para dar cerezas. Sin embargo, durante ese tiempo no pudo sentarse a esperar. Todo lo contrario. El cerezo se tenía que cuidar para que creciera fuerte y sano: había quepodarlo, regarlo, abonarlo, curarlo, asegurarse que el suelo tenía todos los nutrientes necesarios…

Fueron 3, 4, 5, o puede que más años en los que Antonio trabajó sin recibir todavía ningún fruto. Sólo le quedaba el consuelo de ver que el árbol, aún sin fruto, crecía fuerte y sería capaz de dar una buena producción de cerezas.

También, al principio, una presentación desespera. Pasamos trabajando en ella muchas horas seleccionando el mensaje correcto, eligiendo la información necesaria y descartando el resto, construyendo una estructura ligera y fácil de entender. Si no lo hacemos así, si no le dedicamos ese ingrato esfuerzo, nuestra presentación no podrá sostener el mensaje y se derrumbará.

Pretender empezar a preparar una presentación creando las diapositivas es como querer que el cerezo florezca cuando todavía es joven. Toda presentación debe empezar por crear una estructura desnuda de todo ornamento (las ramas) que tiene el origen en su mensaje (la semilla).

ramas Durante los primeros 4 o 5 años del cerezo, es necesario ir podándolo. Y eso representa todo un arte. Podarlo implica darle forma. Si lo dejas crecer sin podarlo será un error y saber podarlo no es fácil, al principio debes podar cada rama a determinada distancia de la anterior para ir creando los distintos niveles o pisos, además cuando va formándose, debes elegir qué ramas eliminar, para que tenga aire y luz en su interior, cortar ramas que se cruzan, decidir qué ramas ya no crecerán más y pasarán a dar fruto…

También en una presentación es importantísimo podar la información. De toda la información disponible es vital saber elegir aquella que realmente nos ayudará a obtener los frutos esperados y eliminar el resto.

Las flores: señal de que todo está listo

Cuando el cerezo floreció, Antonio supo que, si el clima acompañaba, por fin podría ver sus cerezas colgando del árbol. Las flores llegan casi al final del proceso y son el mejor indicador de la calidad de la cosecha.

cerezo en flor

En las presentaciones, es importante saber observar los indicadores del éxito. Y para ello es fundamental practicarla. Cuando nos ponemos a ensayar la presentación (especialmente si lo hacemos delante de alguien o nos grabamos en vídeo), vemos qué momentos de nuestra presentación florecen y cuáles no.

Nuestra propia observación y las reacciones de los demás auguran el éxito de ciertos momentos de nuestro discurso, o nos advierten de fracaso que pueden ser si no hacemos algún arreglo de última hora.

Si nos saltamos esta etapa podemos tener sorpresas desagradables el día que vayamos a recoger unos frutos inexistentes.

La propagación del mensaje

Finalmente, el pasado día 11 de junio, recibí otro correo de Antonio en el que me mostraba las cerezas de mi árbol. Mi cerezo había dado frutos.

cerezas

Como se puede ver en la foto, las cerezas tienen una pinta increible, apetitosas y dulces. En cierta manera, a aquellos que las reciben, les entran ganas de comerlas. Y cuando eso ocurre, hay algo que queda ahí: el hueso – una futura semilla para seguir plantando cerezos (aunque el proceso de plantar cerezos no es tan evidente como plantar directamente una semilla).

De cada cerezo salen cientos, miles de cerezas, cada una con su huesito. Eso significa que la esencia del cerezo se multiplica y se propaga allá donde las cerezas llegan.

Lo mismo ocurre con las presentaciones. Cuando están bien hechas, cuando se ha dedicado el tiempo suficiente a crear una estructura adecuada para el mensaje a transmitir, cuando se ha decorado con un diseño sencillo pero funcional, nuestro mensaje se ve envuelto por un recubrimiento apetitoso que la audiencia no duda ni un momento en saborear, quedando por el camino un mensaje, una semilla, que poder plantar para trasladarla a su vez a los demás y propagar el mensaje.

Y la clave de todo este proceso es que nuestra presentación sea apetitosa. Si somos capaces de despertar su interés, conseguiremos que propaguen nuestro mensaje.

En mi caso, 2 kilos de cerezas han viajado en una caja desde la Vega a Barcelona para dejar el mensaje de gratitud de Antonio, un mensaje que yo me encargaré de esparcir entre mis amigos.

la vega barcelona

¿Y en el tuyo? ¿Hasta donde piensas hacer llegar los frutos de tu próxima presentación?

Gracias Antonio por tu generosidad, tu creatividad, tu regalo y tu ayuda en la elaboración de este artículo.

Si te ha gustado la historia, ayúdame a esparcirla entre tus contactos en las redes sociales y/o deja un comentario. Gracias.

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