¿Cuál es el peor error que puede cometer un presentador?

Estoy acostumbrado  a revisar presentaciones y a encontrar un montón de errores. Errores de todo tipo: desde un fallo en la planificación de la misma, pasando por un mensaje inadecuado o una estructura insuficiente, hasta un diseño inapropiado.

La verdad es que todos esos errores, por mucho o poco que puedan afectar al resultado final de la presentación, son corregibles. Y por lo tanto, tienen una importancia relativa. Así que cuando los encuentro me los tomo como una oportunidad de mejora para alguien que tiene la voluntad de crecer como presentador (de lo contrario, no acudiría a mí para que le ayudara).

Sin embargo, cuando hace unos días un cliente me pidió que revisara una presentación que uno de sus empleados había preparado, me encontré con un error ciertamente preocupante y ante el cual yo poca cosa podía hacer como asesor de presentaciones.

¿Cuál es el peor error que puede cometer un presentador? ¿Cuáles son sus consecuencias?

Cuando abrí el powerpoint que me habían mandado, me encontré con un documento formado por varias diapositivas independientes. Cada una tenía un formato propio (un tipo de letra distinto, un tamaño de fuente diferente, un fondo distinto, incluso un estilo propio…). Además, al haber trabajado para ese cliente y haber conocido presentaciones previas de la compañía, muchas de esas transparencias podían identificarse perfectamente y se podía reconocer las presentaciones de las que habían sido copiadas.

Era evidente que esa persona, que no se había molestado en unificar formatos ni en personalizar ciertas slides, había descuidado la preparación de la presentación. Como si no le importara en absoluto. Había un claro problema de actitud del ponente.

¿Qué pensará tu audiencia?

No debemos olvidar que nuestros oyentes invierten una parte de su tiempo y/o dinero en escucharnos con la intención de obtener algún tipo de beneficio a cambio. En consecuencia, como ponentes, tenemos la enorme responsabilidad de hacer cumplir las expectativas que han puesto en nuestra presentación.

Si hay algo que moleste más a la audiencia que una mala presentación, es una mala presentación provocada por una mala actitud del presentador.

Porque cuando fallamos por falta de interés, por una mala actitud nuestra, no estamos a la altura de esa responsabilidad y la audiencia se siente estafada, indignada. Nos han confiado su tiempo y lo hemos desaprovechado de forma premeditada. Es como si nos estuviésemos riendo de ellos a la cara.

Hace un año asistí a una presentación en la que el ponente llegó tarde y lo primero que dijo es que se había enterado la noche antes que le tocaba presentar. Durante toda su exposición su desidia se podía palpar. Y al final de la charla el cabreo del público era notable.

Cuando falla tu actitud no respetas a tu audiencia.

Pero no termina aquí.

¿Cuánto le costará a tu empresa tu falta de respeto?

En muchas ocasiones, cuando hablamos ante una audiencia lo estamos haciendo en nombre de una empresa o un proyecto. Por lo tanto, somos su imagen durante toda nuestra presentación.

En consecuencia, una falta de respeto por nuestra parte hacia el público se convierte, automáticamente, en una falta de respeto de nuestra empresa. Y eso daña su reputación y su imagen.

Así que, al coste económico que pueda ir asociado a la charla (a veces las empresas tienen que pagar para poder realizar una presentación en según qué eventos), debemos añadir al coste total por los daños de imagen. ¿Cuántas ventas se van a perder por tu falta de respeto? ¿Cuántos inversores van a dejar de invertir porque la empresa les parezca poco seria? ¿Cuántos organizadores van a decidir no invitar a hablar en público a la empresa nunca más por el pésimo resultado de tu presentación?

Las empresas deberían tener esto en cuenta cuando mandan a alguien a presentar en su nombre, porque no sólo es el nombre y el prestigio del ponente el que queda dañado. También la empresa puede salir seriamente perjudicada.

La falta de actitud: el peor error de un presentador

Por la mala impresión que genera en la audiencia una mala presentación causada por la poca predisposición del ponente, y por el devastador efecto negativo que ésta produce en la imagen de la empresa a la que el ponente representa, considero que el peor error que puede cometer un presentador es tener una mala actitud (antes y durante la presentación).

Yo te puedo ayudar a corregir el resto de errores. Pero éste, me temo que depende de ti mismo.

Fallar en prepararte es prepararte para fallar.

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Comentarios

    • Roger Prat dice

      Muchísimas gracias por el comentario, Rafael
      Parece mentira la cantidad de gente que descuida su actitud en muchas de las cosas que hace.
      Felices fiestas!

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