Teatro del bueno

Recientemente, a raíz de un debate sobre la conveniencia o no de usar chuletas en una presentación hice un paralelismo entre el mundo del teatro y el de las presentaciones que creo que ilustra convenientemente algunos de los puntos clave del arte de presentar.

Cuando vamos al teatro todos tenemos la expectativa de ver un espectáculo de calidad. No nos gusta que nos hagan perder tiempo y dinero. Cuando alguien viene a oír nuestra presentación también tiene sus expectativas y quiere que ese tiempo invertido le resulte provechoso.

Intentemos hacer un ejercicio de imaginación sobre qué no queremos encontrarnos en el teatro para  intuir qué no debe encontrarse nuestra audiencia en nuestra presentación para satisfacer sus expectativas o incluso superarlas.

Imaginemos que vamos al teatro…

Acto primero

Se abre el telón y aparecen a escena los actores. Acto seguido empiezan a actuar. Pero enseguida notamos que no dominan el texto. Comienzan a rectificarse a sí mismos, utilizan muchas muletillas para ganar tiempo mientras piensan, no saben cómo moverse en el escenario, se les nota demasiado nerviosos… Da la sensación que están improvisando.

¿Qué pensaremos? Las primeras palabras que me vienen son estafa, decepción, enfado… E incluso añadiría falta de profesionalidad.

En una presentación ocurre exactamente del mismo modo. Cuando no hemos preparado suficientemente nuestro discurso no somos capaces ni de conectar con los oyentes ni de obtener el resultado deseado. Además, ofrecemos una mala imagen de nosotros mismos como profesionales y oradores. No hemos prestado atención a la estrategia.

Por lo tanto es muy importante haber cuidado muy bien qué es lo que vamos a decir para seleccionar aquellas palabras que nos ayuden a conseguir nuestros objetivos, y haber practicado mucho para que el discurso fluya de forma muy natural.

Acto segundo

Se abre el telón y aparecen a escena los actores (esta vez tienen un guión). Llevan los papeles en la mano. Acto seguido empiezan a leer el texto durante toda la función.

 

 

¿Cómo nos sentiremos? Las primeras palabras que me vienen son, de nuevo, estafa, decepción, enfado y falta de profesionalidad…

Por lo tanto, esa misma sensación de estafa, decepción y enfado va a ser la que va a tener nuestro público si durante nuestra exposición nos ponemos a leer nuestras notas o, peor todavía, nuestras slides. Así que, si queremos dar un buen espectáculo, aparte de preparar bien el discurso deberemos procurar saber el guión de memoria. Eso transmite seguridad, confianza  y un profundo conocimiento sobre el tema.

Existen opciones para evitar quedarse en blanco por culpa de los nervios o para retener datos complejos que puedan sernos de utilidad. Al igual que pasa en el teatro, podemos acudir a la figura del apuntador. El apuntador no es un sustituto de la memoria. Los actores deben aprenderse el texto, pero tienen a una persona que les puede susurrar las primeras palabras de una frase para desbloquearles. Del mismo modo, el ponente puede utilizar las transparencias como apuntador introduciendo una palabra o una frase corta que le ayude a recordar qué es lo que tenía que decir. Pero debe limitarse a eso, o de lo contrario, si se abusa, se acaba leyendo el texto con el peligro consiguiente ya descrito.

Una manera de evitar leer una diapositiva es no escribiendo en ella más que palabras sueltas, forzando al orador a construir la frase a partir de la palabra.

Otra opción es llevar una pequeña chuleta con datos que, en principio, no vas a utilizar en tu exposición pero que pueden surgir a partir de una pregunta o comentario en cualquier momento.

Acto tercero

Se abre el telón y aparecen a escena los actores (tienen un guión y esta vez no llevan papeles). Acto seguido empiezan a actuar. La locución del guión es buena. Sin embargo hay algo en ellos que no acaba de cuadrar. Cuando lloran, no nos los creemos. Cuando ríen tampoco. Se ve todo muy falso… Les falta pasión.

¿Qué pensaremos? Las primeras palabras que me vienen son incredulidad, descafeinado, aburrido…

Nuevamente, en el arte de presentar ocurre lo mismo. No se puede estar diciendo que una idea es excitante en un tono triste y lúgubre. No podemos pedir que la gente se tome algo en serio diciéndolo a carcajadas. Porque ello nos lleva a que nuestro público no nos crea. Si queremos convencer y cautivar a la audiencia debemos creernos nuestro personaje y el texto. La pasión despierta emociones y las emociones son las que hacen que una presentación se recuerde y no se pierda en el olvido. Presentemos apasionadamente!!!

Acto cuarto

Se abre el telón y aparecen a escena los actores (tienen un guión, no llevan papeles y esta vez interpretando apasionadamente). Acto seguido empiezan a actuar. La ejecución es perfecta. Sin embargo hay algo que no nos deja concentrarnos y nos distrae. El decorado. Demasiado atrezzo en el escenario, colores disonantes que duelen a los ojos,  decorados de mala calidad, murales excesivamente cargados, vestuario disonante con el tema expuesto, rótulos ilegibles… En definitiva una mala puesta en escena.

¿Qué nos ocurre? Las primeras palabras que me vienen son molestia, distracción, desconexión…

En teatro se puede no utilizar decorado, se puede utilizar un decorado muy elaborado, un decorado minimalista, etc… Lo que es importante es no confundir la función que debe tener el decorado en una obra de teatro. El decorado nunca debe ser el protagonista. Sólo en ocasiones se le puede dar un papel importante, pero la obra no puede basarse en él. El decorado acompaña a los actores en la obra para facilitar la interpretación y poner al público en contexto.

El decorado, en nuestras presentaciones, es el soporte en el que nos apoyamos para presentar – llámesele PowerPoint (PPT), Prezi o cualquier otra herramienta para realizar presentaciones.

Cada vez más toma fuerza una corriente de pensamiento anti-PPT. He leído artículos en webs y blogs diversos y de todos ellos hay un elemento en común no siempre lo suficientemente evidente: el problema no es el PPT. El problema es el ponente y el mal uso que frecuentemente se hace de la herramienta.

El PPT no debe ser utilizado como protagonista; el protagonista siempre es el público. El PPT no debe ser utilizado como actor principal; el verdadero actor es el ponente. El PPT no debe ser utilizado como guión; ya hemos visto que el guión debe aprenderse de memoria. ¿Dónde se ha visto una obra de teatro en la que el guión esté escrito en el decorado y los actores lo lean directamente de él???

Soy un ferviente defensor del PPT bien utilizado como decorado. Las opciones que ofrece esta herramienta son enormes y se pueden conseguir grandes resultados en el global de la presentación.

Por lo tanto, aprendamos a dar a las transparencias el papel que les corresponde y trabajémoslas a consciencia para que contribuyan a hacer de la presentación un verdadero espectáculo.

En resumen: pensemos en las presentaciones como en obras de teatro. Pensemos qué tipo de obra espera ver el público y no caigamos en el error de ofrecerle una pobre representación de patio de colegio. Al público debemos regalarle lo que se merece: Teatro del bueno.

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Comentarios

  1. dice

    Fantástico artículo, Roger!
    Yo mismo he utilizado la analogía (en otro sentido, pero la misma) en algunas presentaciones.
    Sólo un apunte (valga la redundancia): en el teatro ya no tenemos apuntador (llevo 20 años en esto y nunca he trabajado con uno…), aunque la comparación funciona perfectamente para explicar lo que quieres.
    A por el teatro, del bueno, y a por las buenas presentaciones!
    Un saludo.

    • Roger Prat dice

      ¿Qué me dices Fermí? ¿Ya no hay apuntador? Pues ahora sí que me doy cuenta que voy poco al teatro. Jajajajaja

      Gracias por tu comentario

      Roger

Trackbacks

  1. […] Imagen y sonido se complementan,  pero no se pisan: aun disponiendo de los mejores decorados y efectos visuales, estos solo acompañan la actuación del DJ, que nunca deja de ser el actor principal. Tu Power Point puede convertirse en un increíble espectáculo que eclipse tu actuación totalmente. Recuerda que el soporte que uses como Power Point, Prezi, etc. debe ser un complemento que apoye tu presentación, no que te sustituya. […]

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