¿Por qué muchos presentadores acaban hundiéndose como el Titanic?

El Titanic no se hundió porque el capitán Edward John Smith no avistara el iceberg que se les venía encima sino porque no tuvo en cuenta que lo que veía sólo era una octava parte del total.

Muchos presentadores cometen el mismo error que el capitán cuando deben hacer una presentación. Se centran únicamente en aquello que es visible para todos y descuidan que eso es sólo una pequeña parte de todo lo que implica presentar. Así que cuando hacen la presentación se estampan contra la parte que no tuvieron en cuenta y se hunden igual que el Titanic.

¿Cómo podemos evitarlo?

Iceberg de las Presentaciones

El Iceberg de las Presentaciones, como todos los icebergs, tiene una octava parte que emerge fuera del agua y que corresponde a la parte más visible de una presentación: al diseño y a su ejecución.

Los presentadores que basan la preparación de la presentación sólo en estos dos aspectos corren el peligro de estamparse contra su propia presentación y hundirse.

No es que no sea importante tenerlos en cuenta – todo lo contrario -, pero es necesario haber trabajado anteriormente la parte oculta bajo el agua para evitar sorpresas desagradables. Hace falta trabajar la planificación y la estructura.

Trabajar la planificación implica definir bien cuál es el objetivo de nuestra presentación. Cuál es el cambio que esperamos que ocurra en la audiencia. Y para ello, deberemos saber quiénes son ellos. Cómo es la audiencia que vamos a tener delante. Y de la conjunción entre objetivos y audiencia debe salir el mensaje de nuestra presentación, aquella frase que condensa la esencia de nuestro discurso y llama al público a la acción.

Sólo cuando hemos terminado de preparar la planificación podemos pasar a trabajar la estructura.

Trabajar la estructura implica seleccionar qué información incluiremos en la presentación y qué información descartamos. Y para ello es fundamental tener claro cuál es el mensaje. Significa decidir cómo ordenar la información seleccionada para facilitar la comprensión del mensaje. Y también implica asignar los recursos que vayamos a utilizar a cada una de las ideas que queremos transmitir: storytelling, participación, demostraciones…

Toda esta parte no visible del iceberg se trabaja sin tan siquiera encender el ordenador. Es mucho más indicado disponer de papel y lápiz. Y de un buen fajo de post-its.

Cuando la planificación y la estructura ya están listas podemos empezar a pensar en el diseño de nuestras diapositivas (si las hay) y en cómo vamos a presentarlas. Porque entonces habremos tenido en cuenta todo el iceberg y tomaremos las medidas necesarias para pasar de forma segura por su lado sin sufrir daño alguno.

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