¿Eres un presentador o un malabarista? La importancia relativa de la oratoria en tus presentaciones

Siempre me ha gustado el circo. En especial los números que requieren equilibrio (una cualidad de la que siempre he andado algo justo). Hacer malabares con 5 mazas al tiempo que uno se sostiene en pie sobre una tabla de equilibrio es algo que no está al alcance de mucha gente. Siempre me ha parecido que lograr hacer todos esos ejercicios requiere un abanico de técnicas muy completo y muchísima práctica. Y considero muy difícil poder ejecutar a la perfección todos esos recursos técnicos al mismo tiempo y de forma coordinada.

Cuando tenía unos 15 años, participé en la creación de un circo infantil. ¿A que no sabéis qué papel me asignaron? Presentador. Estaba ya escrito!!! ;-)

La cuestión es que recuerdo que, a pesar de mi poca habilidad, después de practicar durante unas semanas, logré hacer malabares con tres aros durante un ratito. Lo justo como para poder presumir de ello ;-)

El caso es que comprobé que cuando estos malabares se hacen en suelo firme, uno no necesita dominar todas esas técnicas a la perfección porque la estabilidad del suelo nos permite realizar pequeños movimientos para corregir nuestra posición y evitar que se caigan los aros. Movimientos que, estando encima de la tabla de equilibrios, no podríamos hacer sin caernos.

La estabilidad que nos ofrece el suelo reduce muchísimo la complejidad de los malabares.

Y eso… ¿qué tiene que ver con las presentaciones?

En el circo, lo que se premia es la dificultad de los números. Cuando uno tiene la sensación que aquello que está viendo no es tan difícil, pierde todo el interés. Eso lo resume bien la mítica frase de circo: Más difícil todavía!!!

En las presentaciones, en cambio, lo que se busca no es la complejidad sino que éstas sean efectivas. No se pretende que el presentador se suba a una tabla de equilibrios para complicar el ejercicio sino que se prefiere que esté en suelo firme para que éste sea hecho mucho mejor. Así que, cuando presentamos, debemos intentar reducir al máximo la inestabilidad de nuestro suelo para que el manejo de los malabares sea lo más sencillo y efectivo posible.

La dificultad del malabarista a la hora de lanzar las mazas al aire es equivalente a la dificultad del presentador a la hora de dominar todas las técnicas de la oratoria (lenguaje corporal, tono de voz, el contacto visual, la respiración…). Evidentemente, el presentador debe conocer todas esas técnicas para que le salgan bien las presentaciones. Sin embargo, como ocurre con los malabares, si éstas se realizan sobre una base estable, resulta mucho más cómodo presentar y la importancia de todas esas técnicas de la oratoria se relativiza.

Las claves para construir una presentación estable

Para tener una base estable es necesario haber trabajado bien la presentación antes de empezar la charla; haber planificado bien su estrategia, haber elegido bien el mensaje, haberla dotado de la estructura adecuada, haber trabajado bien su diseño y haber practicado lo suficiente.

Cuando nos presentamos a una ponencia sin haber practicado lo suficiente nuestro discurso es como si colocáramos un cilindro debajo la tabla de equilibrios para presentar: aumentamos la dificultad y, por lo tanto, necesitamos un mayor dominio de las técnicas de la oratoria.

Cuando no tenemos en cuenta a la audiencia a la hora de planificar nuestra presentación, estamos añadiendo otro cilindro de dificultad al ejercicio. Nuevamente, dependemos más de esas técnicas para lograr un buen resultado.

Cuando nos olvidamos de escoger un buen mensaje para nuestro discurso, ponemos también un cilindro desestabilizante a nuestra presentación.

Cuando la estructura de nuestra presentación no es la adecuada para soportar el mensaje que queremos transmitir, nuevamente estamos complicando en exceso el ejercicio y nos tenemos que encomendar a las técnicas de la oratoria para poder realizar nuestra ponencia sin estamparnos.

Cuando nuestro diseño es pobre y poco atractivo, volvemos a añadir un cilindro a nuestra presentación.

La importancia relativa de las técnicas de la oratoria

No quiero menospreciar con este artículo las técnicas de la oratoria. Tales recursos son de gran ayuda cuando debemos presentar. Sin embargo, no recomiendo a nadie centrarse solamente en ellas porque, como hemos explicado, hay una forma de reducir nuestra dependencia.

Trabajando a consciencia la presentación antes de plantarnos delante de nuestra audiencia, vamos a aumentar la estabilidad de nuestra ponencia y, en consecuencia, le podremos dar una importancia relativa a nuestra oratoria. Ni más, ni menos. La que se merece.

Yo, hace tiempo, decidí que quería intentar realizar presentaciones estables, pisando suelo firme. Que no quería dejar el resultado de mi presentación únicamente en manos de mi oratoria. Que no quería pasar por alto la importancia de preparar a consciencia mis presentaciones.

Y tú…¿Qué decides?¿Con cuántos cilindros quieres presentar?

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Comentarios

  1. dice

    Fantástica analogía. Me ha gustado mucho esta entrada… Estoy de acuerdo en que las (supuestas) reglas hay que aprenderlas para luego no tenerlas presentes y que, lo que de verdad importa, es hacer de malabarista en un suelo tan firme como sea posible.

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