Entrevista a Vador Lladó: el secreto de comunicar sin que te vean

Siguiendo con la serie de entrevistas a profesionales de diversos sectores relacionados con el mundo de las presentaciones y hablar en público, esta vez he tenido el privilegio de poder charlar un rato con Vador Lladó. Vador es el presentador del despertador radiofónico “Fricandó Matiner” de RAC105, un programa matinal líder en catalán con una audiencia de 182.000 oyentes. Acaba de ser galardonado con el premio al mejor profesional de radio ofrecido por la Radio Associació de Catalunya y, además de su trabajo radiofónica, ejerce también como asesor y formador del arte de hablar en público.

Por un lado haces de presentador en la radio y del otro ejerces de asesor de presentaciones en público, haces de maestro y conferenciante sobre el tema y también actúas como presentador en algunos actos. ¿Hay mucha diferencia entre el mundo de la radio y el mundo de hablar ante una audiencia de forma presencial?

Son totalmente diferentes!

De entrada porque no tienes el pánico escénico de encontrarte ante toda la gente. En la radio tú vas haciendo, a pesar de que se multiplique por mucho el número de oyentes.

¿Pero hay cosas del mundo radiofónico que pueden aplicarse a las presentaciones en público?

Si, algunas cosas sí se pueden aplicar.

¿Cuáles son los elementos comunes entre los dos ámbitos?

Que no te diriges a ninguna persona en concreto (no es uno sino que son muchos a la vez); que tienes que hacer que el mensaje sea muy claro para que pueda llegar a todos de la misma manera; que debes utilizar un lenguaje llano para que sea ameno y comprensible para todos; … pero, como decía antes, no se parecen tanto … son bastante diferentes … dar una charla presencial y hacer un programa de radio cambia bastante.

Una diferencia importante debe ser el contacto visual. Cuando haces una presentación ante el público tienes la posibilidad de establecer contacto visual con la audiencia para obtener un feedback instantáneo sobre la forma como se está recibiendo tu discurso. En la radio, vais desnudos, en este sentido.

Aquí la has clavado! En la radio, la única técnica que tenemos es Internet, que nos da el consumo en tiempo real. Por lo tanto, si algo está funcionando ves que el consumo está en un nivel óptimo. Si no funciona, el consumo baja. Esto se nota mucho con las secciones que ya sabemos que funcionan y que siempre son a la misma hora, ya que aumentan el consumo en Internet. Es un claro indicador de que esa persona y lo que se está haciendo en ese momento se comunica bien. Y la gente, por lo tanto, es receptiva.

¿El hecho de tener 182.000 oyentes dificulta conocer la audiencia?

Te puedes crear un tipo de perfil de la audiencia, ya que yo creo que ésta se hace mucho según el tipo de programa. Sabiendo el tipo de programa que hacemos ya te haces una idea del perfil de la gente que nos puede aguantar. Es fácil deducir que debe haber unos parámetros para caracterizar el tipo de gente que te escucha.Hay muchas veces que hablas con gente de la calle y te confiesan que son “fricanderos” y piensas: ya se notaba que lo eran. Más o menos todo el mundo tiene un perfil y una forma de ser, y ya sabemos que Rajoy no escucharía nunca este programa, por ejemplo.

¿Sois vosotros, pues, los que elegís la audiencia que deseáis tener?

No. Tampoco diría tanto. Yo creo que la audiencia se acaba adaptando al programa, pero tampoco somos nosotros los que decimos que queremos un tipo de gente concreto. Tú haces un producto y luego este producto va evolucionando y finalmente gusta a un determinado sector que es el que te acaba escuchando. Pero no tenemos ninguna estrategia para llegar a un público determinado.

La otra gran diferencia es que, mientras en una conferencia el público llega antes de empezar y no marcha hasta que el acto se ha acabado (siempre hay excepciones), en la radio, los oyentes van y vienen constantemente. Supongo que esto obliga a plantear el programa para que sea siempre suficientemente atractivo como para hacer que los recién llegados se queden un rato.

Este es un show continuado que está estratégicamente controlado para que cada cuarto de hora ofrezca humor, música e información. El consumo de radio matinal es de corta duración: trayecto de coche (depende de si coges retención, claro), ducha, desayuno, café en el bar … por eso es necesario que estos tres elementos que son los pilares del programa se vayan repitiendo a intervalos de 15 minutos.

Y todo ello supongo que a una gran intensidad …

Sí. Intensidad desde el minuto 1 al minuto 240.

Por tanto, si ya cansa hablar en público, hacer un programa de radio debe ser …

Es agotador.

En la radio se cuentan historias?

No. Son diferentes espacios donde se trata la información de forma divertida y amena y sacando hierro de las desgracias. Evidentemente, de aquellas desgracias que se puede quitar hierro. No se puede frivolizar de según qué cosas. Pero sí intentar buscarle el punto cómico o humorístico.

Cuando se os conoce personalmente fuera de antena uno se da cuenta de que sois exactamente igual que cuando estás haciendo el programa … ¿Crees que la naturalidad debe ser un elemento común entre el programa de radio y las conferencias?

Sí, supongo que sí. Como decía antes, quitar hierro de según qué cosas es extrapolable, por ejemplo, en la explicación de un estado de cuentas o temas que sean más engorrosos. Si eres capaz de ponerle un toque más fresco para conseguir que el resultado sea lo que deseas, siempre es más cómodo. No hace falta ser un cómico o un payaso, pero sí poder explotar una vertiente más distendida, fresca, con una forma más comestible de explicar las cosas.

¿Cuál es el secreto para hacer un buen programa de radio?

Siempre digo lo mismo y ya es un tópico que empieza a ser patético: tener un buen equipo, llevarnos todos muy bien …

Sobre todo trabajar bien. Elaborar entre todos todas las secciones (después cada uno ya acaba de matizar a su manera, imprimiendo su identidad), que todo el mundo se ayude entre todos. Que todo el mundo tenga claro cuál es nuestro objetivo. Que el mal producto no entra en la antena mientras que el buen producto la refuerza. Y tener claro que tenemos que ir hacia donde debemos ir.

Cuando sale una mala sección en antena lo sabemos todos. No hace falta que lo diga nadie. Y lo detectamos en seguida. Y puede venir alguien de fuera y felicitarnos por el programa de hoy, pero nosotros sabemos que ha habido esos 5 minutos que no deberían haber salido en antena. Lo tenemos clarísimo y sobre esto hemos aprendido bastante. Nos cuesta muy poco criticarnos a nosotros mismos. Somos muy autocríticos con nuestro producto, y esta es la clave del éxito. Tenemos que ser exigentes. Ya nos reiremos a partir del viernes cuando plegamos, pero cuando estamos haciendo el programa debe salir un buen producto y nos lo tenemos que pasar bien en la antena. Pero reír porque somos felices ya lo haremos a partir del viernes. De lunes a viernes tenemos un objetivo que es hacer reír a la gente con un buen producto. Y si el producto es una mierda somos los primeros que lo hemos de ver y detectar. Afortunadamente, como decía, de eso hemos aprendido bastante y lo detectamos en seguida. En cuanto detectamos alguna de aquellas cosas que dices “cuidaaaaaaaao!” hacemos todo lo posible para aquel error ya no se vuelva a repetir.

En resumen: parecen mundos distintos, pero cuando analizamos las respuestas vemos que existen más puntos en común de lo que inicialmente parece. La clave del éxito es una buenas preparación; aunque no se pueda tener contacto visual, es necesario tener algun sistema que te de un feedback just-in-time; dentro de lo posible es importante conocer bien a la audiencia; y, finalmente, debe cuidarse la estructura de la presentación para que no haya espacios prolongados en los que el oyente no encuentre lo que está buscando.

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