Un ejercicio para trabajar el enfoque Problema-desenlace con tus hijos o alumnos

Lo malo de tener hijos pequeños es que hay noches en las que tras ser despertado por ellos, uno ya no lograr volver a dormir. Lo bueno de esto, es que a esas horas de la madrugada es un momento perfecto, si no tienes sueño, para escuchar tranquilamente el Podcast de Presentástico, de mi buen amigo Carles Caño.

Eso mismo me ha ocurrido esta madrugada, horas después de que Carles haya publicado su 5º episodio en el que entrevista a Carlos Salas. Lo he escuchado de cabo a rabo y es altamente recomendable (quizás en un horario más convencional).

El caso es que en un momento de la entrevista, Carlos Salas ha hablado de los puntos de giro del mundo del cine aplicados a una presentación. Y eso me ha hecho pensar en uno de los ejercicios que he estado probando con mi hijo.

Puntos de giro

Para entender lo que són los puntos de giro, te recomiendo visites un artículo de Cómo escribir un libro, de Abel Amutxategi. De todos modos voy a intentar darte alguna pincelada.

tensionEl punto de giro es aquel suceso que tiene lugar en una historia, película o novela, que cambia por completo la situación del protagonista. Escenas que llevan al protagonista a un contexto nuevo y diferente, con unas reglas de juego distintas a las que él conocía hasta la fecha. Un contexto nuevo que le empuja a la acción y del cual no hay marcha atrás.

Dice Oren Klaff en su libro Pitch Anything que uno de los dos ingredientes secretos de la fórmula mágica de la atención es saber crear tensión. Por eso las buenas historias tienen todas un punto de giro en los primeros minutos o en las primeras páginas. Una situación incierta que crea la tensión necesaria en la audiencia como para captar por completo su atención e interés.

El patrón Problema-desenlace

De hecho, toda buena historia sigue el patrón Problema-desenlace.

Tras una introducción más o menos breve, el punto de giro plantea una situación problemática. El resto de la historia versa sobre cómo el protagonista afronta esa situación y qué desenlace tiene.

Y eso no se limita únicamente a la gran pantalla o a los libros. También es aplicable a la comunicación en general.

Cuando uno se plantea realizar una presentación, es importante usar el patrón Problema-desenlace para captar el interés de la audiencia y asegurar su atención.

El resumen de un libro mediante el patrón problema-desenlace

Cuando los niños son pequeños, la perspectiva cronológica de las cosas acostumbra a imponerse en su narrativa.

Cuando mi hijo llega a casa y le pregunto que ha hecho en la excursión a la fábrica de pinturas, su respuesta acostumbra a ser un repaso de todas las actividades (desayuno, autocar, recreo, comida incluidos) en un estricto orden cronológico.

Lo mismo ocurre cuando, tras ver una peli o leer un libro le pregunto que me explique de qué va. Empieza a reproducir por orden las distintas escenas que tienen lugar y en el orden en que aparecen en la trama.

Para ser justos, eso no es algo único de los niños pequeños. Por desgracia existe un montón de conferenciantes adultos cuyo criterio a la hora de organizar la información en su charla no dista mucho de el de mi hijo.

Precisamente para conseguir que mi hijo aprenda a usar el patrón Problema-Solución hace poco que he empezado a trabajarlo con él aprovechando unas fichas de resumen de libros que tienen que ir cumplimentando.

El espacio para escribir el resumen es bastante reducido, así que con el enfoque cronológico no le da para contarlo todo. Así que hemos empezado a trabajarlo de otro modo.

Lo primero que le pido es que me identifique cuál es el problema que aparece en el libro.

Por ejemplo: se acerca el cumpleaños de Pitus y ni su madre ni su padre le pueden preparar la fiesta.

Y luego le pido un resumen de cómo se solucionó el problema.

Siguiendo el ejemplo: Su hermana Tina se ofrece para prepararla y gracias a su libro de magia le hace la mejor fiesta del mundo.

Evidentemente las primeras veces le cuesta identificar el problema él solo y tengo que guiarlo en el proceso. Pero con este nuevo enfoque le resulta mucho más fácil realizar el resumen de un libro. Mucho más, por ejemplo, que con el ejercicio El libro en una frase del que ya hablamos aquí. Y además se acostumbra a utilizar el patrón Problema-desenlace, que será imprescindible cuando tenga que crear sus propias presentaciones.

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