¿Por qué aprender a hablar en público? Argumentos contra el pasotismo de tus alumnos

Hace un par de días, en el grupo de Telegram de Presentasticos del que formo parte, alguien comentó el siguiente caso:

Esta tarde una compañera me comentaba que les ha dicho a los alumnos que tienen que exponer uno de sus trabajos y que están todos super preocupados porque no están acostumbrados a hablar en público. Además, dicen que para qué, si en el trabajo “no les va a tocar”. [...]
 

Esta reflexión me llevó a pensar que, quizás, muchos jóvenes encasillan la necesidad de aprender a hablar en público con el tener que hacer presentaciones en el trabajo. Y que mientras que algunos empleos ofrecen claramente oportunidades de sobra para hacerlo, muchas otras profesiones raramente te obligan a presentar algo delante de una audiencia.

Y si uno de esos alumnos, que piensa que aprender a hablar en público es sólo para eso, se ha decantado por uno de esos trabajos en los que las presentaciones no tienen lugar, puede caer en la tentación de no querer aprender.

¿Existe la necesidad de aprender a comunicar más allá de las presentaciones de trabajo?

Hoy quiero comentar 6 situaciones que puede vivir cualquier persona, con independencia de la profesión que elija, en las que saber hablar en público va a ser de gran ayuda para tener éxito.

1.- Para convencer a tus padres

hablando a padresNo conozco a nadie (que tenga padres) que no haya tenido que pasar por la experiencia de tener que convencerles para que le permitan hacer algo. Y para muestra, un botón: un caso real, de alguien conocido.

Emma Stone, la flamante ganadora del Óscar a la mejor actriz 2017, ha contado en numerosas ocasiones cómo convenció a sus padres para que la dejaran trasladarse a Los Ángeles para poder ser actriz mediante una presentación de powerpoint.

Lo de preparar un powerpoint puede ser un recurso extremo en estos casos, pero prepararse los argumentos y exponerlos con orden y de forma convincente no es ninguna tontería. Y no hay que esperarse a necesitarlo para ponerse a prueba. Merece la pena aprovechar todas las oportunidades que se tenga en la escuela.

2.- Para conseguir un  trabajo

La primera venta que tendrás que hacer en el mundo laboral será venderte a ti mismo en las entrevistas de trabajo.

El mercado laboral está cada vez más difícil. Hay mucha competencia para un mismo puesto, así que una buena venta es fundamental.

Tener confianza en uno mismo no debe confundirse con esperar que tu producto (tú) se vaya a vender solo. Deberás dar lo mejor de ti para lograr convencerles de que eres lo que ellos están buscando.

Una entrevista de trabajo no es una presentación en público, pero va a exigir de ti toda la capacidad de comunicación de que dispongas. Aprovecha las oportunidades que te brinde tu maestro para acumular conocimiento y destreza al respecto.

3.- Para pedir dinero para un proyecto (personal o profesional)

Se acostumbra a asociar lo de pedir dinero con las grandes inversiones de capital, pero en realidad, puede que lo necesites para otros proyectos que ni siquiera tiene que ver con tu trabajo.

Voy a ponerte un ejemplo. ¿Conoces la Oxfam Trailwalker? Se trata de una marcha deportiva de 100kms que se organiza anualmente en Madrid, Euskadi y Girona con la finalidad de recaudar dinero para ayudar a aquellos colectivos cuyo acceso al agua potable pasa por realizar largas caminatas cada día.

El caso es que para poder participar como equipo, cada grupo debe recaudar 1500€ de donativos.

Imagina que quieres participar…¿cómo vas a conseguir el dinero?

La respuesta es evidente: tendrás que explicar muchas veces tu aventura y además hacerlo de forma que tu audiencia se conmueva hasta el punto de querer aportar su granito de arena. ¿Sigues sin ver la necesidad de saber comunicar en este caso?

4.- Para convencer a tu jefe

el jefeCuando empieces en el mundo laboral vas a tener a gente por encima tuyo: tus jefes.

Pronto vas a encontrarte ante la necesidad de tener que proponer cosas a tus superiores, y en muchas ocasiones te marcharás con las manos vacías. Hablar con el jefe, en muchos casos impone.

Ser capaz de exponer tus ideas de forma convincente, anticipándote a las posibles objeciones y buscando un tono amistoso te va a ayudar a que estas ocasiones en las que te vas de vacío sean las menos posibles, y a que no te veas en inferioridad de condiciones cuando debas hablar con él.

No habrá público. No habrá un auditorio. No habrá un Powerpoint. Sólo una persona delante y la necesidad de comunicarte con ella de forma clara y eficaz. No esperes a estar sentado delante de tu jefe para aprender a hacerlo. Empieza ya en clase.

5.- Para trasladar información a tu equipo

Con el tiempo, y sobretodo haciendo buen uso de tus competencias (la comunicación entre ellas), puede que llegues a tener a gente a tu cargo.

Tu éxito como jefe dependerá en gran parte de que tu equipo reciba y entienda correctamente toda la información necesaria de tu parte para poder hacer bien su trabajo.

Deberás ser capaz de trasladarles cuáles son los valores de la empresa, cómo quieres que trabajen, cuáles son los objetivos a conseguir, cuáles son los peligros que acechan… nuevamente, vas a necesitar una buena capacidad de comunicación, aunque no haya ni powerpoint, ni escenario, ni una audiencia numerosa.

6.- Para formar a otros trabajadores

A medida que adquieres experiencia, surge la necesidad en la empresa de que puedas traspasar parte de este conocimiento a las nuevas incorporaciones.

Formar a una persona tiene dos peligros: en primer lugar, es importante que el conocimiento se transfiera de forma clara y comprensible para que la otra persona pueda realizar el trabajo de forma productiva. En segundo lugar, hacer una mala formación acostumbra a traducirse en una pérdida de tiempo por tu parte: vas a tener que explicarlo probablemente más de una vez, vas a recibir un montón de dudas, y cuando a pesar de eso la otra persona lo haga mal, puede que seas tú quien tenga que salir al paso para enmendar el error.

Merece la pena saber comunicar de forma eficaz para eliminar esos dos peligros y ganar en productividad.

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