Lecciones aprendidas a partir de la experiencia El superchef del cole

Hace unas semanas te hablé de la propuesta de Serunión “El superchef del cole” como una magnífica oportunidad para trabajar la comunicación de tu hijo.

Pues bien, en casa, la hemos aprovechado.

Y cuando hablo de aprovechar la oportunidad no solo me refiero a participar en el concurso, sino que esta experiencia de participar ha hecho aprender a mi hijo muchas cosas sobre cómo comunicar mejor.

Nuestro vídeo

Para empezar y ponerte en contexto, te adjunto el vídeo de la receta con la que hemos participado al concurso.

Tanto mi hijo como yo te agradeceremos mucho que votes su vídeo. Puedes hacerlo mediante este enlace. Si quieres aprovechar para que tus hijos aprendan, siéntate con ellos y visualiza algunos videos con ellos. Vas a ver como si les preguntas su opinión empezarán a aflorar las ideas.

Lo aprendido

1.- Empezar distinto para captar la atención

Este aspecto ya empezamos a trabajarlo en el vídeo anterior, el cual ya compartí contigo al hablarte de la experiencia de mi hijo con el vídeo.

Entonces, hablando sobre las plantas, en lugar del típico patrón de saludo+presentación empezamos el vídeo con una pregunta “¿sabéis que las plantas pueden salvarnos la vida?”

En esta ocasión lo hicimos relacionando las enfermedades con lo que se come.

El caso es que mi hijo ya empieza a tener claro que hay que empezar de una forma distinta que llame la atención y despierte el interés. Todavía no sabe elegir ese inicio por si solo, pero por lo menos ya sabe que ese inicio tiene que ser diferente.

2.- No esperar a que tu audiencia descifre tu mensaje

Otro aspecto que hemos descubierto al analizar los vídeos de otros participantes es que, tratándose de un concurso que premia que las recetas sean saludables, muy pocos vídeos explican por qué su receta lo es.

En nuestro vídeo, dedicamos un tiempo a explicar las ventajas de sustituir el arroz del risotto por la quinoa.

Mi hijo empieza a entender que mientras que otros vídeos esperan que sea la persona que lo está viendo quien averigüe por qué es saludable, nosotros se lo contamos en el vídeo para que no tenga que pensar. Se lo ponemos más fácil. Y nos aseguramos de que no va a equivocarse.

En lugar de dejar que ellos descifren el mensaje, ya se lo hemos dado descifrado. Algo que vamos a reforzar en el próximo vídeo que hagamos.

3.- La importancia de mostrar aquello de lo que se habla

Aunque no dejan de ser niños y por ello debemos ser benevolentes a la hora de juzgar aspectos técnicos, mi hijo, con 7 años, fue capaz, él solo, de identificar algunos vídeos mal hechos en lo que a imágenes se refiere.

En especial, se mostró muy contundente con uno en el que, al haber situado la cámara sobre la mesa, a duras penas se veía el plato que se estaba cocinando. Todo el rato aparecía el protagonista y el techo de la habitación.

Él mismo llegó a la conclusión que es importante que si se está haciendo una receta se vea bien el plato que se está preparando. Es más importante que se vea el plato que no que se vea al cocinero.

4.- La creatividad marca una diferencia

IngredientesAntes de hacer nuestra receta miramos algunos vídeos de un programa de cocina de la televisión catalana. Allí, cuando se listan los ingredientes, los platos giran solos.

En nuestro vídeo intentamos reproducir ese y otros efectos chulos de ese programa para hacer algo distinto. Usamos la creatividad (que muchas veces consiste en copiar ideas y repetirlas con tu propio estilo).

Tiempo después de visualizar los vídeos del resto de participantes, nos dimos cuenta de que aquellos que mejor recordábamos eran los que, al igual que nosotros, había introducido elementos creativos ya sea en la elaboración o presentación del plato, o en la edición del vídeo. Y eso nos permitió llegar a la conclusión que ser creativos nos ayuda a destacar.

5.- Comprendiendo las entrañas de un vídeo

Para poder hacer, precisamente, que el plato girara solo, entramos en detalle en entender qué es un vídeo (una serie de fotos que se proyectan a gran velocidad dando la sensación de movimiento).

Comprendimos que si hacemos fotos al plato y a cada foto lo giramos un poco, al unir todas las imágenes y pasarlas a gran velocidad, el efecto es que el plato gira solo. Lo mismo que ocurre con los platos que se llenan solos o los ingredientes que van apareciendo sobre la mesa.

6.- Es importante dominar aquello de lo que se habla

Uno de los aprendizajes más valiosos que se ha llevado mi hijo es observar cómo algunos participantes hablan con soltura y se les ve seguros haciendo la receta, y otros, como él, se les ve más dubitativos y poco naturales.

Esta diferencia nos sirvió para tocar un punto fundamental de la comunicación: es muy importante dominar aquello sobre lo que se habla.

En nuestro caso, esa era la primera vez que mi hijo cocinaba aquel plato, con lo que le resultaba complicado sentirse cómodo. En cambio, hay concursantes a los que se les nota que esa no es la primera vez. Por eso hablan con mayor soltura.

Así que mi hijo ya tiene claro que, de cara a próximos vídeo (de cocina o de lo que sea) es muy importante dominar el tema antes de ponerse a grabar.

7.- Valorar el trabajo que hay detrás de la elaboración de un vídeo

platoOtro aprendizaje intrínseco en este tipo de iniciativas es que cuando mi hijo observa los vídeos de los demás concursantes y el suyo propio, es capaz no sólo de ver que hay unos que están mejor que otros, sino que ya empieza a poder valorar el esfuerzo y el trabajo que hay detrás de cada uno de ellos.

Y también puede establecer una relación directa entre todo lo que él ha hecho para su vídeo y el resultado final del montaje.

8.-  Lo mucho que se aprende observando los vídeos de los demás

Y un punto fundamental de la experiencia, como ya se ha apuntado en aspectos anteriores, es haber visualizado otros vídeos.

Gracias a este ejercicio ha ido integrando todo aquello que considera que él ha hecho bien, y a aprendido a encontrar aspectos de mejora de su propio vídeo en base a detalles que ha observado en otros concursantes.

Otros aprendizajes más allá de la comunicación

Participar en un concurso de ámbito nacional como este le ha ayudado a tomar conciencia de que en una misma lengua hay diferentes acentos. Que la gente de andalucía no habla el castellano igual que lo hacemos los catalanes o la gente de Madrid. Eso es algo que le llamó mucho la atención.

También ha permitido entender un poco más qué significa comida saludable y comprender que cocinar es divertido y es algo que él puede hacer.

En definitiva, una gran experiencia de la cual hemos aprendido mucho y que probablemente volvamos a repetir.

Si te interesa poner en práctica estas y otras ideas con tus alumnos o hijos, te recomiendo que te suscribas a la lista de correo del proyecto “Los niños tienen mucho que decir”. De esta manera recibirás en tu correo ideas como la de este artículo con recomendaciones para su puesta en marcha y podrás contarme qué tal te ha ido.

Si estás interesead@, solo tienes que rellenar el formulario que encontrarás al final de este artículo (si estás recibiendo este artículo por mail deberás abrir el enlace a la versión web del artículo para poder ver el formulario).

Entradas Relacionadas:

LOS NIÑOS TIENEN MUCHO QUE DECIR
Hagamos que se escuchen sus voces. Enseñemos a los niños a comunicar.

Inscríbete y recibirás todas las novedades sobre el proyecto en tu correo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *