En el episodio anterior… Una dinámica para mejorar la habilidad de hablar en público a la vez que trabajan tu asignatura

La semana pasada vimos que la repetición es el secreto para aprender algo para siempre.

Vimos que el conocimiento solo se fija en la memoria cuando se repite varias veces (preferiblemente cuando lo repite uno mismo).

Te invité entonces a proponer maneras de fomentar esa repetición en forma de oportunidades de hablar en público en el aula.

Hoy te propongo una que hace doble uso de la repetición.

En el episodio anterior…

La gran mayoría de series empiezan cada capítulo con un breve resumen del capítulo anterior. Así, el espectador puede recordar en qué punto lo dejó antes de recibir nuevo contenido.

Eso mismo tiene mucho sentido si lo aplicamos en el aula. Especialmente cuando el temario no consiste únicamente en una serie de lecciones independientes sino que cada una forma parte de una secuencia lógica que potencia su aprendizaje.

Seguro hay profesores que actualmente ya hacen ese resumen antes de empezar. Pero… ¿Qué pasaría si ese resumen lo hicieran los alumnos?

Francisco Mora, en su libro, habla de grandes beneficios no sólo para aquel que debe aprender sino para el que enseña.

“Cuando uno enseña algo que previamente ha estudiado, se da cuenta de los errores que ha cometido durante el aprendizaje de aquello que creía sólido y bien aprendido.”

Por eso, que el alumno, aunque sea durante un minuto, pueda coger el rol de maestro, le puede aportar solidez a su aprendizaje.

Una idea para que practiquen hablar en público a la vez que trabajan la asignatura

Niña presentandoImagina que cada día, antes de dar la clase por terminada, pides a tus alumnos que para el próximo día preparen una presentación resumen de la clase que acabas de dar.

Evidentemente esa presentación tiene que ser muy breve para que no se coma el tiempo de clase. Seguramente uno de los formatos cortos de los que te hablé hace 2 semanas te van a ir de maravilla.

Personalmente creo que la presentación no debería durar más de un minuto. Cuanto más corta, mayor necesidad de sintetizar. Y eso implica un mayor trabajo para comprender el tema (que es lo que interesa).

Al inicio de la siguiente clase, haces salir a un alumno a hacer su presentación. De este modo, además de brindarle una oportunidad de hablar en público, les vas a hacer repetir los conceptos fundamentales de la última lección.

Esto no sólo es bueno para que esa repetición, como ya vimos, afiance ese conocimiento en su memoria, sino que te servirá a ti para controlar qué es exactamente lo que han entendido de tu clase anterior y corregir aquello que sea menester.

Para incentivar que todos los alumnos se lo preparen (aunque solo vaya a presentarlo uno), haz que sea aleatorio. Es decir, que el alumno “afortunado” se elija por sorteo en el que todos juegan. De este modo, cada día existe el peligro de ser el elegido. O si no, al menos haz que parezca que es así.

Para terminar, al resto de alumnos les das un trozo de papel. En el les pides que dibujen una línea vertical que lo divida en dos mitades. En la cabecera de una mitad deben escribir “Me ha gustado” y en la de la otra “Puedes mejorar”.

La tarea para ellos es que, al término de la presentación, deben anotar 2 o 3 cosas que le ha gustado de la presentación de su compañero y 2 o 3 cosas que cree que podría mejorar. El papel puede ser anónimo. Cuando el presentador termine, puedes pedir a 2 o 3 alumnos que lean el feedback en voz alta, y recoges todos los papeles para entregarlos al alumno que ha presentado. Ese feedback será muy valioso para él.

Fíjate que con una presentación de un minuto, esta dinámica no debería alargarse más de 5 o 10 minutos, tras los cuales el alumno ha repasado la clase anterior y ha hecho un trabajo (ya sea como ponente o como oyente) muy importante par el desarrollo de su capacidad comunicativa.

¿Cuáles son los beneficios de esta dinámica?

  • Cada dia el alumno va a repasar la clase realizada con la necesidad de comprenderla para poder resumirla en tan solo un minuto.
  • Cada dia un alumno tendrá la oportunidad de hablar en público y familiarizarse con ello. Poco a poco perderá el miedo escénico (si es que lo tiene).
  • Cada dia, el resto de alumnos tendrán que dar feedback al alumno que ha presentado. Un feedback positivo que destaque aquellos aspectos que el alumno hizo bien y algunas ideas para mejorar. Este trabajo ayuda al alumno a seguir creciendo como presentador, pero también al resto de alumnos por tener que ser conscientes de los fallos y los aciertos de los demás.
  • Al final del curso tendrá todo el temario resumido en pequeñas presentaciones de un minuto. Eso le va a facilitar el estudio.

Te animo a probar esta dinámica en tus clases. Si lo haces, te agradeceré mucho que compartas conmigo el resultado y que me des también un feedback con las cosas buenas y aspectos que creas que se pueden mejorar. Puedes mandármelo mediante el formulario de contacto.

Si te interesa poner en práctica estas y otras ideas con tus alumnos o hijos, te recomiendo que te suscribas a la lista de correo del proyecto “¿Cómo enseñar a nuestros hijos a hablar en público?”. De esta manera recibirás en tu correo ideas como la de este artículo con recomendaciones para su puesta en marcha y podrás contarme qué tal te ha ido.

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