El secreto para aprender algo para siempre

Como profesor o como ponente, uno siempre aspira a transmitir una idea o un mensaje de forma que quede fijado en la memoria de los alumnos o oyentes.

Sin embargo, son pocos los que lo logran.

¿Cuál es el secreto para lograr que aprendan algo para siempre?

repeticiónDurante el parón de las vacaciones he aprovechado para leer un libro que me recomendaron en julio: Neuroeducación, de Francisco Mora.

No viene a ser una lectura amena y distendida, pero desgrana algunos de los secretos que esconde el cerebro humano y da algunas pistas sobre cómo incidir sobre él para mejorar el aprendizaje (el de los niños, en especial).

En uno de los capítulos, Mora hace inciso en el funcionamiento de la memoria. Es decir, en cómo debemos abordar una nueva información para ser capaces de retenerla para siempre. Y en ese capítulo nos presenta uno de los ingredientes secretos: la repetición.

La repetición es la clave

“Para que verdaderamente se recuerde bien un suceso, cualquiera que este sea,  se ha de repetir muchas veces. No desde luego con la repetición física de lo ocurrido, pero sí mentalmente.”

Piensa en algo que te haya ocurrido y que recuerdas perfectamente.

Muy probablemente sólo ocurrió una vez, pero… ¿cuántas veces se lo habrás contado a tus amigos? Según Mora, esa repetición es lo que hace que se grabe con solidez.

“El cerebro necesita repetición de todo aquello que se tiene que aprender y recordar de modo importante.”

Esta idea de la repetición mental de un suceso nos lleva de lleno a resaltar, una vez más, el enorme poder del storytelling. Porque una forma de repetir algo es contarlo, y la mejor forma de contarlo es mediante una historia. Porque el formato de una historia facilita que aquello sea contado una y otra vez.

Pero también justifica otro factor clave (y muchas veces olvidado): el ensayo.

Para aprender bien una presentación es necesario repetirla una y otra vez. Es decir, ensayar.

¿Sabías que en francés un ensayo se llama repetition?

Pues eso. No olvides de ensayar bien tu discurso.

Repetición en primera persona

Uno puede caer en la tentación de pensar que su misión como profesor o como ponente va a ser repetir una y otra vez aquellos conceptos básicos para que los alumnos o la audiencia los aprendan mejor.

No es una mala idea. De hecho, Mora propone a los maestros reiterar desde perspectivas distintas y con ejemplos diferentes los conceptos básicos de una clase para ofrecer a los alumnos la repetición necesaria sin que la clase se convierta en algo indigerible.

Pero Mora va más allá y apuesta por una repetición en primera persona.

“Es solo con la repetición hecha por el niño mismo y la rectificación de los errores cometidos como se experimenta una reacción emocional, aquella de la recompensa y el placer, y con ella se sedimenta, con solidez en la memoria, lo que se ha aprendido.”

Llevado al caso que nos ocupa en el blog (enseñar a hablar en público), parece evidente que no es suficiente con que les repitas a tus alumnos una y otra vez los trucos y los secretos de la oratoria, sino que son ellos los que deben realizar esa repetición.

Presentar como quien conduce un coche

Dicho en otras palabras, tus alumnos necesitan poder hablar en público para poder aprender a hacerlo.

Necesitan repetir una vez tras otra el proceso (no solo el discurso sino también la preparación del mismo). Es de esta forma que van a coger la práctica necesaria y van a consolidar lo aprendido.

¿Cómo aprendiste a conducir? ¿Vino un profesor a explicarte una vez tras otra cómo debías hacerlo? ¿O te sentaste al volante muchas veces hasta que cada uno de los movimientos se fijaron en tu subconsciente hasta el punto de poder conducir sin pensar en lo que estás haciendo?

Me sorprendería mucho que me dijeras que fue un profesor que repetía una y otra vez.

Pues bien. Para aprender a hablar en público correctamente, tus alumnos deben presentar una y otra vez hasta que toda la mecánica quede integrada igual que ocurre con el conducir.

Se buscan oportunidades

Una vez visto lo importante que resulta para tus alumnos o hijos hacer muchas presentaciones, el paso que viene ahora es evidente: necesitamos brindarles oportunidades para hacerlo.

Una de las líneas que voy a seguir en el blog va a ser justamente esa. Buscar ocasiones que puedes aprovechar en el aula o en casa para hacer hablar a tu hijo o tus alumnos en público.

Tengo algunas ideas que voy a compartir contigo en breve, pero estoy seguro de que tú también tienes algunas. Y me encantará que las compartas para enriquecer de ejemplos este blog.

Si se te ocurre alguna idea que hayas aplicado en clase o en casa o que te gustaría aplicar te invito a compartirla conmigo. Para ello puedes dejar un comentario en este artículo o si prefieres hacerlo en privado, puedes escribirme a través del formulario de contacto.

Cuantas más ideas consigamos entre todos, más completo vamos a dejar este blog.

¿Me ayudas?

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