El día en una frase: ejercicio para potenciar la capacidad de síntesis de los niños

Una de las principales virtudes que debe tener un buen orador es la capacidad de síntesis.

Uno debe ser capaz de extraer de un tema aquello que es más relevante para la audiencia, dejando por el camino todo el resto de cosas que, sin dejar de tener su importancia, no vienen al caso para ese público en concreto.

Dicho metafóricamente, un buen orador debe ser capaz de identificar la aguja que busca la audiencia en un pajar de información para poder ofrecérsela.

aguja en un pajar
¿Cómo podemos potenciar la capacidad de síntesis de nuestros hijos y alumnos?

 

El día en una frase

Hace aproximadamente 3 semanas, aprovechando que el permiso de paternidad me permitía ir a buscar a mi hijo mayor (6 años y medio), empecé a probar con él el siguiente experimento.

Hasta entonces, siempre acostumbraba a recibir a mi hijo con la típica pregunta “¿qué tal el cole hoy? Cuéntame qué has hecho”. Esta pregunta acostumbra a tener dos tipos de respuesta: la elocuente ( consistente en contar cronológicamente todos los hechos que se recuerdan del día sin ningún tipo de filtro) o la perezosa (consistente en responder con un monosílabo del tipo “bien” para no tener que responder con la elocuente).

Créeme: ninguna de las dos opciones es satisfactoria. La una por exceso y la otra por defecto.

Desde hace unos días, recibo a mi hijo con la siguiente pregunta: “puedes hacerme un resumen del día en una sola frase?”

 

La experiencia con mi hijo

Por supuesto, el primer día no entendió lo que le pedía y probó con la respuesta elocuente. Le dejé hablar y luego le recordé que yo le había pedido una sola frase. Y le ayudé a construir esa frase en base a lo que me había contado.

Las siguientes veces hizo un calco de la frase del primer día con alguna pequeña variación: “hoy me lo he pasado muy bien haciendo el trabajo de plástica”, “hoy me lo he pasado muy bien en clase de matemáticas”, etc…

Para forzarle a variar de estructura, un día le sorprendí con una pregunta distinta: “explícame en una frase qué has aprendido hoy”. Eso le forzó a buscar un nuevo patrón de frase.

Al cabo de una o dos semanas, fue él quien me dijo: “¿quieres que te haga la frase del día?” Entonces supe que el “juego” había cuajado.

Otra cosa que pasó al cabo de unas semanas fue que las frases de resumen que hacía eran cada vez más concretas. De esta manera, pasamos de “me lo he pasado bien en clase de plástica” a “me lo he pasado bien trabajando con el barro”.

Además, hay dias que me hace un titular sobre cómo se lo ha pasado mejor y otros que me resume en una frase lo que ha aprendido.

¿Y todo esto para qué sirve?

La verdad es que cada vez que debe construir una frase le estamos pidiendo que piense en todas las cosas que ha hecho durante el día y elija aquella que ha sido más importante para él. Debe, por lo tanto, aprender a prescindir de un montón de cosas chulas y divertidas para limitarse a lo fundamental.

De esta manera lo entrenamos para que empiece a ser capaz de sintetizar.

 

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