¿De qué deberías hacer hablar a tus alumnos?

Hace algo más de un año, escribí en el blog 5 consejos para alumnos que quieren…

Este artículo surgió a partir del tuit de un maestro de un instituto de Granada. Me pedía algún consejo y le respondí con un post.

Este maestro ha convertido mi artículo en material de lectura obligatoria para sus alumnos y, además, les pide que escriban comentarios explicando cuál de los 5 consejos consideran más importante y les llama más la atención.

Desde entonces, el artículo suma casi 100 comentarios. Una cifra suficientemente grande como para que la semana pasada me entretuviera a hacer un recuento.

¿Cuál es el principal interés de estos alumnos de secundaria?

Y el consejo más votado es…

Dos consejos se destacan del resto.

Por la cola, se queda atrás todo el tema de la creatividad. Aunque es cierto que los alumnos de este curso se muestran más concienciados que los del año pasado respecto de ser originales, sigue siendo un aspecto al que, para mi gusto, se le da poca importancia.

Y en cabeza se marcha, de calle, el consejo sobre creerse uno mismo aquello que está contando.

Bajo mi punto de vista, este no es ni mucho menos el consejo más relevante de los 5 que se exponen en el artículo, así que me sorprendió un poco el resultado.

¿Por qué a los alumnos del instituto les preocupa tanto eso de creerse lo que dicen?

Tener tema o no tener tema, esa es la cuestión

Cuando uno entra en el mundo laboral su actividad se convierte en su tema.

Se especializa en algo de lo que se convierte en un experto, y esa experiencia es el motivo de tener que hablar en público sobre su tema. Difícilmente van a pedirte una conferencia sobre física nuclear si tu eres un veterinario.

Tu experiencia profesional y tus aficiones (es decir, aquello en lo que inviertes tu tiempo) condicionan tu tema.

Sin embargo, durante la época de estudiante (especialmente cuando se trata de educación general) nadie tiene un tema definido (salvo por una afición temprana del niño).

El currículum es tan amplio y variado, que los temas son los que te eligen a ti. Los profesores te piden una presentación sobre esto, o sobre esto otro, sin importar que tu tengas experiencia o afinidad por la materia. Total, estás aprendiendo, así que eso qué más da, en ese momento.

Su experiencia hablando en público

Por lo tanto nos encontramos con unos alumnos cuya escasa experiencia delante de un público está repleta de charlas sobre temas que no han elegido y que, en muchas ocasiones, ni les van ni les vienen.

No es de extrañar pues que hayan experimentado, en más de una ocasión, la sensación de estar hablando sobre algo que ni ellos mismos se creen. De ahí su interés por ese consejo en concreto.

De poco sirve que les expliquemos  eso de hacer vibrar al público, de mostrar emoción, de hablar con pasión y confianza para transmitir mejor si luego les ofrecemos temas sobre los que hablar completamente ajenos a ellos. Antes tenemos que asegurarnos que les ofrecemos algo con lo que poder vibrar y emocionarse, algo que les despierte pasión.

keep calm and change the subject

¿De qué deberías hacer hablar a tus alumnos?

Si quieres que tus alumnos tengan, en cada presentación que les pides, la oportunidad de explorar esa faceta emocional, tienes que ofrecerles la oportunidad de hablar sobre algún tema que sea realmente suyo.

Hablar sobre su vida o sus aficiones es una opción clarísima. Aunque es evidente que el currículum está ahí para recordarte que hay unos temas concretos que abordar.

En ese caso, intenta que esos temas puedan hacérselos suyos. No te limites a pedir que expliquen el tema, sino que den su propia opinión sobre el mismo. Eso seguro que les va a implicar más en la charla.

Si te interesa poner en práctica estas y otras ideas con tus alumnos o hijos, te recomiendo que te suscribas a la lista de correo del proyecto “¿Cómo enseñar a nuestros hijos a hablar en público?”. De esta manera recibirás en tu correo ideas como la de este artículo con recomendaciones para su puesta en marcha y podrás contarme qué tal te ha ido.

Si estás interesead@, solo tienes que rellenar el formulario que encontrarás al final de este artículo (si estás recibiendo este artículo por mail deberás abrir el enlace a la versión web del artículo para poder ver el formulario).

Entradas Relacionadas:

LOS NIÑOS TIENEN MUCHO QUE DECIR
Hagamos que se escuchen sus voces. Enseñemos a los niños a comunicar.

Inscríbete y recibirás todas las novedades sobre el proyecto en tu correo.

Comentarios

  1. dice

    Muchas gracias por compartir artículos como este. Ponerlo en marcha con los peques de la casa es fascinante.
    Realmente útil si se es pertinaz en su aplicación, y seguramente escalable al ámbito laboral.

    Alberto

Trackbacks

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *