¿Cómo dar feedback para ayudar al presentador a mejorar?

A finales de septiembre, te propuse una dinámica para que tus alumnos puedan mejorar la habilidad de hablar en público a la vez que trabajan tu asignatura.

Una de las ideas que te ofrecía en este artículo era hacer participar al resto de los alumnos dando feedback al alumno que habla.

Recibir (y dar) feedback es una de las mejores herramientas para poder crecer como oradores. Así que te recomiendo encarecidamente que la pongas en práctica en tu aula.

Sin embargo, ¿sirve cualquier forma de dar feedback? ¿hay algunas pautas a seguir?

¿Cómo dar feedback para ayudar al presentador a mejorar?

feedback

La opinión de los demás puede ser nuestra mejor aliada para crecer… o nuestra peor pesadilla para minar nuestra autoestima.

Una crítica bien dada puede ser ese empujón que necesitabas para avanzar. Pero una mala crítica puede ser la zancadilla que te haga caer al suelo para no levantarte más.

Por este motivo, dar feedback se convierte en todo un arte. Y como el feedback tiene ese gran poder, merece la pena enseñar a tus alumnos o hijos cómo utilizarlo correctamente.

He aquí algunas ideas:

1.- El feedback no es más que tu opinión

Limítate a dar tu punto de vista contándole al ponente el efecto que su charla produjo en ti, las cosas que consideras que hizo bien, las cosas que crees que puede mejorar y algunas pistas sobre cómo mejorarlas. No hables en nombre de los demás. Hazlo sólo en tu nombre.

2.- Tu no posees la verdad

Cuando te toque dar feedback a alguien recuerda que nunca debes actuar como si tuvieras toda la verdad (ni para bien ni para mal). Evita  decir expresiones del estilo “un buen presentador debe…” o “esto que has dicho está mal” o “si quieres mejorar esto debes hacer…” o “esto lo has hecho muy bien”.

En su lugar, describe tus reacciones al discurso del orador. “Esta parte me costó entenderla” o “Yo pienso que…” o “Me impresionó mucho esta parte”

3.- Solo hay un receptor

Al contrario que cuando presentas, cuando das feedback sólo hay un receptor de tus palabras: el orador. No te olvides de dirigirte a él todo el rato. Mírale a los ojos y sonríe. El ponente debe tener claro que lo que estás diciendo va dirigido exclusivamente a él (por mucho que lo escuche el resto de la clase).

4.- Aclara las dudas en privado

Es posible que la persona que recibe tu feedback no interprete tus comentarios exactamente en el mismo sentido que tu quisiste darle. Por eso no está de más acercarte a él al terminar la sesión y ofrecerte para aclarar las dudas que le puedas haber generado.

5.- La decisión de aceptar tus consejos no es tuya

Por muy acertados que te puedan parecer tus consejos y opiniones, no dejan de ser eso: consejos y opiniones. La decisión de tenerlos o no en cuenta es única y exclusivamente de la persona que los recibe. No trates de imponer tus ideas.

Si te interesa poner en práctica estas y otras ideas con tus alumnos o hijos, te recomiendo que te suscribas a la lista de correo del proyecto “¿Cómo enseñar a nuestros hijos a hablar en público?”. De esta manera recibirás en tu correo ideas como la de este artículo con recomendaciones para su puesta en marcha y podrás contarme qué tal te ha ido.

Si estás interesead@, solo tienes que rellenar el formulario que encontrarás al final de este artículo (si estás recibiendo este artículo por mail deberás abrir el enlace a la versión web del artículo para poder ver el formulario).

Entradas Relacionadas:

PARTICIPA EN ESTE PROYECTO
¿CÓMO ENSEÑAR A NUESTROS HIJOS A HABLAR EN PÚLICO?

Inscríbete y recibirás todas las novedades sobre el proyecto y todas las ideas que podrás probar en primera persona.

Trackbacks

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *