¿Se puede utilizar el humor en todas las presentaciones?

Carcajada

Cuando analizamos hace un tiempo a los mejores presentadores TED vimos que uno de los elementos comunes en todos ellos es el sentido del humor.

El sentido del humor es un elemento genial para relajar el ambiente y reducir la resistencia de la audiencia. Y además actúa como un anclaje emocional muy potente.

Sin embargo, cuando uno se plantea usarlo en sus presentaciones no siempre tiene claro que sea lo más adecuado.

¿Se puede usar el humor ante el tribunal de una tesis doctoral? ¿Y en una reunión de trabajo? ¿Y durante un discurso en funeral?

Precisamente, Gabriel y Haydée, dos lectores del blog, me formularon la misma pregunta:

¿Se puede utilizar el humor en todas las presentaciones?

Los miembros de un tribunal o del consejo de administración también son humanos

Aunque a veces pueda parecer imposible, incluso los miembros de un tribunal o de un consejo también son humanos. Que ocupen un cargo destacado no significa que no coman, duerman, vayan al baño y se rían ante una buena broma igual que lo hacemos el resto de mortales.

Sin embargo, existe la creencia de que ser un buen profesional está reñido con ser divertido. Y cuando uno debe plantearse utilizar el humor en un entorno tan imponente como un tribunal o un consejo, acostumbra a desistir para parecer más profesional.

¿Cómo le voy a soltar un chiste al tribunal de mi tesis doctoral?

Por desgracia, ocurre lo mismo con la creatividad.

La clave es cumplir sus expectativas

¿Qué es lo que espera un tribunal científico de nosotros?

Lo vimos hace unas semanas al hablar sobre cómo puedo ser creativo y original sin parecer poco científico. Lo que se nos pide es que seamos científicos, y eso significa ser precisos y objetivos. En ningún lugar de la definición de científico del diccionario dice que se deba ser serio.

¿Y un consejo de administración, qué espera de nosotros?

Según la RAE, un profesional es la persona que ejerce su profesión con relevante capacidad y aplicación. Tampoco dice nada de la seriedad. Con estar capacitado para realizar el trabajo encomendado y ser aplicado en su ejecución es suficiente.

¿Y en un velatorio, qué se espera de nosotros?

Lo que se espera es que se hable de la persona fallecida con respeto y cariño. Pero nuevamente no implica no poder hacer una broma respetuosa para arrancar una sonrisa a los afligidos asistentes.

Por lo tanto, mi respuesta es SÍ. El humor puede utilizarse en todas las presentaciones, aunque no de cualquier manera.

¿Cómo debemos usar el humor en esas situaciones más delicadas?

El humor como un actor secundario

Es evidente que hay situaciones en las que el sentido del humor puede tomar un gran protagonismo (una boda, por ejemplo). Pero eso no quiere decir que de forma puntual y muy bien planificada no se pueda incorporar alguna broma en el discurso para relajar el ambiente.

El humor respetuoso

A la gente no le importa reir con los demás salvo que de quien se estén riendo sea de ella. Lógico. si tu preparas una broma neutral, que no sea ofensiva para nadie, es más que probable que sea bien recibida por tu audiencia (se trate de quien se trate). Pero no caigas en el error de reirte de nadie (salvo que te rías de ti mismo).

El humor integrado en el discurso

No se trata de intercalar un chiste dentro de tu dicurso. Eso no viene a cuento de nada y puede ser molesto que te corten el rollo. Sin embargo, si la broma está integrada en el discurso, puede resultar divertida sin que moleste, ya que no romperemos el hilo de lo que estábamos contando.

El humor empático

Ponte en la piel de quien se sienta delante tuyo y adapta tu sentido del humor para que pueda ser bien recibido por la audiencia. No podrás utilizar el mismo nivel de humor si los trabajadores de la reunión están crispados por una problema interno de la empresa que si les vas a contar que se han duplicado las ventas. Así que adáptate a ellos.

¿De quién se van a acordar?

Me planteo cómo debe ser el trabajo de un miembro de tribunal de un doctorado o del consejo de administración de una empresa. Debe estar aburrido de que siempre le cuenten las cosas de la misma manera: con sobriedad, de una forma previsible, monótona… La gente que ocupa estos cargos acostumbran a coleccionar problemas y quebraderos de cabez a montones. Así que quizás necesiten a alguien que les de motivos para soltar una carcajada de vez en cuando.

¿De quién crees que se van a acordar dentro de un tiempo? ¿De aquellos que les hablaron del mismo modo que lo hacen todos o de los que lograron sorprenderlos y/o sacarles un sonrisa?

¿Cuál es tu opinión? ¿Se puede utilizar el humor en todas las presentaciones? Gracias por dejar tu comentario.

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Comentarios

  1. Haydée dice

    Graciñas Roger!
    Cuando llegue el momento de mi exposición (si es que llega), pienso utilizar todo mi fuerza para convencer a mis profesores de que me dejen meter algún chascarrillo. A ver si lo consigo! Prometo contártelo.
    Y si resulta que mi tribunal es solemne y clásico? Pues en mi caso quiero usar el humor para relajarme al principio de mi exposición y quitarle un poco de “caspa” a un acto que puede ser muy traumático para los doctorandos. Y si no es apropiado o gracioso ellos se lo pierden! ;)

    • Roger Prat dice

      Me encantará conocer tu experiencia, Haydée

      No se trata de montar un show. Yo creo que si eres rigurosa cuando toque serlo, podrás permitirte un poco de humor para distender el ambiente de vez en cuando.

      Mucha suerte!

      Roger

    • Roger Prat dice

      Efectivamente Sebastián,

      Si tu mismo eres el blanco de tu sentido del humor, es difícil que alguien se sienta atacado. Además es muy positivo, ya que saber reirse de uno mismo es una buena forma de mejorar.

      Gracias por tu comentario.

  2. dice

    Los consejos apuntados sobre cómo deberíamos usar el humor están excelentes. De hecho, creo que para saber en qué momento del discurso pondremos un toque de humor y en qué medida, es necesario que nos preparemos bien.

    • Roger Prat dice

      Gerson,

      La preparación, como bien dices, es básica. Aunque a veces, una broma espontánea a raíz de cualquier comentario o de el fallo de uno mismo puede arrancar más risas que un chiste preparado. Es más, puede que salga mucho más espontáneo y natural que si lo preparas.

      Es bueno prepararse algunas bromas, aunque a medida que te vayas sintiendo a gusto debes permitir soltar alguna de improvisto, si te apetece.

      Gracias por el comentario,

      Roger

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