Preguntas y respuestas en presentaciones: 6 consejos para cuando nadie pregunta

La primera vez que realicé una presentación ante un grupo de alumnos de 16 años en un colegio, justo después de la exposición que llevaba preparada, abrí el turno de preguntas y respuestas.

“¿Alguien tiene alguna pregunta?”

Y se hizo el silencio…

preguntas y respuestas

Imagen obtenida en http://www.funnyjunk.com

Por desgracia, es frecuente encontrarse ante una audiencia a quienes les cuesta romper el hielo cuando llega el momento de las preguntas y respuestas. El temor a hacer una pregunta absurda, a que parezca que no lo ha entendido, el propio miedo a hablar en público (aunque sea desde el público), y muchas veces, por qué negarlo, el desinterés que ha generado una mala ponencia, resultan argumentos muy poderosos para sellar la boca de los oyentes. La primera pregunta cuesta horrores.

Como ponentes, ésta es una situación que debemos saber manejar. Pero…

¿Qué podemos hacer para conseguir dinamizar las preguntas y respuestas en presentaciones?

Aquí os brindo 5 consejos sobre cómo conseguir que el turno de preguntas y respuestas en presentaciones no termine en un silencio sepulcral.

 

1.- CONOCE A TU AUDIENCIA

Como ya vimos cuando hablamos sobre cómo romper el hielo, conocer un poco a tu audiencia puede facilitarnos mucho nuestro trabajo en el turno de preguntas y respuestas.

Es mucho más difícil atreverse a hablar a alguien a quien no conoces absolutamente de nada, a quien vas a dirigirte por primera vez, que hacerlo con alguien con quien ya has intercambiado unas palabras. Y esto es válido tanto para ti como ponente como para tus oyentes a la hora de preguntar.

Dedica los minutos previos a la presentación para charlar con el público.

2.- NO DES POR TERMINADA TU INTERVENCIÓN

El principal error que cometí ante los alumnos fue cerrar la presentación de la siguiente manera:

“Por mi parte, nada más. Si alguien tiene alguna pregunta…”

A los ojos de la audiencia (sobre todo en el caso de los alumnos), por buena que haya podido ser tu intervención, esta forma de cerrar la presentación es una clara invitación a no preguntar para que la sesión termine antes.

El turno de preguntas y respuestas en presentaciones nunca puede ser lo último. La última palabra debe ser siempre del ponente. Piensa que lo último que se dice es lo que tiene más posibilidades de ser recordado. Por eso se recomienda que reserves los últimos 5 minutos para hacer un repaso y cerrar con el mensaje.

No des por terminada tu intervención antes del turno de preguntas y respuestas. No invites al público a terminar la sesión antes de tiempo.

3.- PREGUNTA CERRADA + PREGUNTA ABIERTA

Una opción para romper el hielo en el turno de preguntas y respuestas en presentaciones es mediante la combinación de una pregunta cerrada y una pregunta abierta.

Lanzamos en primer lugar una pregunta cerrada (Si/No) dirigida a todo el auditorio, aparentemente inofensiva, para que la audiencia la responda alzando la mano.

Por ejemplo, “¿Quién ha puesto en práctica ____ alguna vez?”

La posibilidad de participar sin tener que hablar reduce la resistencia a hacerlo. Así que la probabilidad que participen será mucho mayor.

Una vez la gente ha alzado la mano, podemos elegir alguno de los que lo hayan hecho para lanzarle una pregunta abierta. La combinación pregunta directa y pregunta abierta garantiza prácticamente una primera intervención para romper el hielo.

Y si eso fallara, siempre podemos recurrir a alguien más que también haya levantado la mano para que le ayude.

4.- UTILIZA EL BACKCHANNEL

Si el problema es tener que formular una pregunta verbalmente delante del resto del auditorio, elimina el problema. Facilita la posibilidad de formular preguntas por escrito.

Podemos utilizar los métodos tradicionales de toda la vida: papel y lápiz. Aunque nuestra apuesta es aprovechar las ventajas que ofrecen las nuevas tecnologías.

Crea un backchannel del evento. Hoy en día, la gran mayoría de gente dispone de un Smartphone o una Tablet con acceso a internet y una cuenta en Twitter. Crea un #hastag para la ocasión y pide que la gente haga las preguntas a ese #hastag.

Si al llegar al turno de preguntas y respuestas nadie se anima a preguntar en directo, consulta el #hastag i empieza a responder las preguntas que te hayan ido llegando.

5.- INVIERTE LOS PAPELES

Si el turno de preguntas y respuestas parece un velatorio porque los que se supone que deberían preguntar no lo hacen, intercambia los papeles. Pregunta tú y que ellos respondan.

Puedes lanzar la pregunta al público en general. Pero si el público no participa, deberás recurrir a las preguntas dirigidas.

Un recurso que puedes utilizar es recurrir a preguntas que te hayan formulado en sesiones anteriores. La amenaza de ser preguntado va a ser mucho más incómoda que el tener que preguntar, de modo que probablemente, al cabo de un par de preguntas, empezarán a animarse.

6.- AYÚDALES A ENCONTRAR LAS DUDAS

Otro recurso a utilizar en el turno de preguntas y respuestas es realizar preguntas sobre la aplicabilidad de lo que se acaba de contar.

Por ejemplo, ¿Creéis que lo podréis poner en práctica en vuestro caso?

Esta pregunta va a hacer pensar al público sobre la puesta en práctica de todo cuanto acabas de hablar y pondrá al descubierto cualquier duda que pueda tener al respecto.

Si no tienen claro sus dudas, difícilmente las van a poder preguntar.

¿Se os ocurren otras maneras de conseguir que el público participe en el turno de preguntas y respuestas en presentaciones? Gracias por dejar vuestro comentario.

¿Quieres recibir los próximos artículos de Presentable,es en tu correo electrónico? Suscríbete aquí.

Entradas Relacionadas:

APRENDE GRATIS
a presentar con éxito

¡INSCRÍBETE AL CURSO ONLINE!

Para más información sobre el curso haz click aquí.

 

Al inscribirte al curso recibirás también la Newsletter de Presentable

Comentarios

  1. dice

    Muy útil Roger. Estoy de acuerdo con que no se puede cerrar una presentación con la sesión de preguntas por la sencilla razón de que perdemos el control de aquello con lo que se queda la gente. Como bien dices, lo que más fresco queda en la mente es lo último que se dice, y una última pregunta difícil de contestar o una respuesta “inadecuada” ante los ojos del público puede tirar por el suelo todo lo que hayamos podido hacer (bien) durante la charla.

    • Roger Prat dice

      Gracias por el comentario, Sebastián

      Efectivamente. En presentaciones, está bien visto lo de querer tener siempre la última palabra ;-)

      Roger

  2. AMS dice

    Hola, ¿qué opinas de ‘sembrar’ preguntas en algunas personas de la audiencia previo a la presentación de modo que se rompa el hielo de manera gradual y se genere una ola de preguntas posterior a que los primeros ya se han animado a hacerlo?

    • Roger Prat dice

      En general no soy muy partidario de ello. Para mi sólo sería válido si tienes algún cómplice conocido entre la audiencia. Si no, ir a alguien que acabas de conocer y pedirle que haga esa “trampa” puede generar una imagen de ti de persona insegura y poco profesional que necesita tener las preguntas preparadas para poder responder.

      Creo que es mucho más enriquecedor que las preguntas sean sinceras, ya que es una buena manera de poder escuchar a tu audiencia y saber qué es lo que les preocupa. Y si cuesta que se animen a preguntar, tienes los recursos explicados en el post.

      Saludos,

      Roger

    • Roger Prat dice

      Efectivamente. A veces decirles qué te han preguntado les puede dar idees sobre qué preguntar.

      Gracias por comentar.

      Roger

Trackbacks

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *