Lo que un secamanos puede enseñarte sobre presentaciones

Para que una presentación sea eficaz es necesario conseguir que un elevado porcentaje de tu audiencia lleve a cabo el cambio que les propones. Eso está claro.

Sin embargo, eso no es fácil de conseguir. Y muchos presentadores fracasan en ese propósito.

En muchas ocasiones el público no logra entender qué es lo que debe hacer. El ponente no es lo bastante claro al explicarlo.

Sin embargo, a veces, incluso teniendo claro cuál es el objetivo, el público no consigue realizar el cambio porque no consigue saber si lo está haciendo bien o no.

¿Cómo podemos ayudarle nosotros?

El maldito secamanos

secamanosCuando uno va a un baño público y, tras lavarse las manos, quiere secárselas, acostumbra a encontrarse con el típico secamanos de aire.

Cuando eso ocurre, todo el mundo sabe lo que debe hacer: poner las manos debajo para que se encienda y secarse. No tiene mayor secreto… aparentemente.

Sin embargo, estoy convencido que alguna vez (o muchas) te habrás quedado como un tonto intentando secarte las manos sin que la máquina se pare. Pasas la mano por debajo, se enciende, pero a la que pones a frotarte las manos el aparato se apaga.

Luego… sabes lo que hay que hacer, pero eres consciente de que haces algo mal aunque no sabes exactamente qué. Y, muy probablemente, tras algunos intentos fallidos, uno termina largándose a por papel de water, o se va con las manos húmedas.

Secamanos con puntero láser

Hace unos días, fui a un baño público y al secarme las manos me encontré con un secamanos de aire un puntero láser.

Al poner las manos debajo del secamanos, un puntero láser alineado con el sensor de movimiento, dibujó un punto de luz en mi mano y se puso en marcha el secador.

Cuando movía las manos de forma que el láser dejaba de impactar en las manos, el secamanos se paraba. Pero mientras el láser apuntaba a mis manos, el secador seguía funcionando ininterrumpidamente.

Resultado: no hubo abandono y conseguí un secado perfecto con cero molestias.

Pon un puntero láser a tus presentaciones

Muchas presentaciones dicen a la audiencia qué es lo que tienen que hacer de modo que, cuando ésta sale del auditorio, tiene muy claro cuál es el objetivo. Igual que el que va a secarse las manos sabe que debe meterlas debajo del secador para que se encienda.

Sin embargo, al igual que ocurre con el secamanos, en ocasiones uno no tiene la más mínima idea de qué es lo que hace mal para que la cosa no funcione.

La clave es poner un “puntero láser” a tu presentación para que el oyente tenga siempre una forma de controlar que lo está haciendo bien.

No te limites a decirles lo que deben hacer. Ayúdales ofreciendo indicadores que les confirmen que lo están haciendo debidamente. Eso va a facilitarles el cambio y hará que la eficacia de tu presentación mejore notablemente.

¿Te limitas a decir a tu público lo que deben hacer o les ayudas a lograrlo dándoles referencias para que sepan que lo están haciendo bien? Gracias por responder en un comentario.

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