Lo que nunca puedes dejar de contarle a un inversor

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Foto obtenida en under30ceo.com

Si en algún momento las presentaciones son especialmente determinantes para el éxito o el fracaso de un proyecto, ese es cuando debemos presentar nuestra idea ante un inversor.

La cantidad de energía e ilusión invertida en tu idea puede echarse a perder si no eres capaz de comunicarla adecuadamente a aquellos que se plantean si merece la pena o no invertir su dinero en ti.

Varios emprendedores han acudido a mi para que les eche una mano con la presentación, y, por lo general, siempre cometen el mismo error: olvidan algo fundamental que no pueden dejar de contar a la persona que debe tomar la decisión sobre qué hacer con su dinero.

¿Qué es lo que nunca puedes dejar de contarle a un inversor?

La terrible tentación del Business Plan

Si quieres ser un buen emprendedor debes preparar un buen Plan de Negocio. Eso te ayudará a trabajar tu idea teniendo en cuenta todos los aspectos que van a afectar a su éxito: plan de marketing, plan de operaciones, las cifras del proyecto, etc…

Si buscas en Google “cómo hacer un Business Plan” vas a encontrar más de un millón de resultados en donde te explican cómo hacerlo paso a paso, y todos los apartados que éste debe tener.

Sin embargo, que todo esté tan pautado, que es muy útil para confeccionarlo, se nos gira en contra a la hora de presentar ese Plan. ¿Sabes por qué?

Pues porque esa pauta no está pensada para comunicar. Y, sin embargo, son muchos los emprendedores que basan su presentación en ese Business Plan: cifras, cifras y más cifras, y detalles técnicos de aquello que se proponen hacer.

¡¡¡Caer en la tentación de utilizar la estructura del Plan de Negocios en tu presentación es tan fácil!!!

¡¡¡Ya lo tienes todo hecho!!! ¡¡¡Solo necesitas volcar la información en un Power Point!!!

Sin embargo hay un detalle que deberías saber…

Las decisiones se toman con el corazón

El ser humano funciona de esta manera.

Ante el dilema de tener que tomar una decisión cualquiera, siempre nos decantamos por aquello que dicta nuestra emoción.

Cuando estás delante de un escaparate y decides comprar aquellas botas tan caras, lo haces únicamente porque quieres. Porque tu corazón te lo pide.

Y luego, utilizamos la razón para justificar la decisión tomada. Que si había una oferta que no se podía rechazar. Que si es mejor unas botas buenas (y caras) que duren más tiempo y te sean más cómodas. Etc…

El inversor que vas a tener delante no es ninguna excepción: él también es humano.

Las cifras no pasan por el corazón

Los datos económicos de un proyecto son muy importantes, pero es una información lógica que se procesa en nuestra cabeza sin pasar por el corazón. Carecen de emoción por si solos.

Lo mismo ocurre con los detalles técnicos: no nos emocionan.

Si quieres que tu inversor tome la decisión de invertir en tu idea, debes darle razones emocionales para ello. Razones que vayan más allá de los datos.

Los datos los usarás luego para darle argumentos que justifiquen su elección, del mismo modo que tu lo haces al comprar esas botas tan caras. Sólo vas a conseguir que invierta en ti si luego él es capaz de justificarlo. Y para eso necesitas el Business Plan.

Pero te hace falta algo más, que generalmente la gente se olvida: el porqué.

Toda idea tiene una razón de ser

Todas las ideas han surgido por algún motivo determinado, y éste, por lo general, consiste en resolver una situación problemática actual. Piénsalo. Las oportunidades surgen de detectar una oportunidad de mejora. El señor Ikea, por ejemplo, se dio cuenta de que los muebles eran muy caros y inaccesibles y se inventó un modelo de negocio revolucionario que ha acercado el mueble a todos los usuarios.

¿Tienes claro cuál es la razón de ser de la tuya?

Cuando tengas claro qué problema resuelve tu idea, debes comunicarlo al inversor. Porque esa razón de ser es la que va a conectar con sus emociones.

La gente no pone dinero en unos datos económicos, por buenos que sean. La gente pone el dinero en proyectos que le generan emoción por aquello que representan.

Así que si quieres emocionar a tu inversor hasta el punto de decidir invertir en ti, no te olvides de exponer correctamente la razón de ser de tu idea. Y cuando esa idea haya calado, dale los argumentos para poder justificar la decisión.

¿Has tenido que presentar alguna vez algún proyecto a un inversor? ¿Le contaste la razón de ser o te limitaste a explicar el Business Plan? Gracias por dejar tu comentario.

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