Lo que debes hacer para no perder el glamour

Zahia Dehar

Zahia Dehar

Cuando tenemos delante el reto de preparar una presentación hay un factor que no podemos pasar por alto: es una magnífica oportunidad para lucirnos y ganar visibilidad, credibilidad, prestigio…

Por eso muchos presentadores preparan la presentación con ese propósito: sacar a relucir lo mejor de ellos para impresionar a la audiencia.

Sin embargo, la línea que separa ese escenario exitoso que te acabo de describir y el más estrepitoso de los ridículos es muy fina.

Y cuanto más hagas para aparentar, más riesgo hay de quedar retratado por tu propia presentación y perder todo el glamour que pretendías tener.

¿Cómo puedes evitar perder el glamour como presentador?

Lucir el tipo

Hace unos días descubrí el siguiente vídeo leyendo el diario en internet.

 

 

Me hizo mucha gracia como la protagonista, Zhaia Dehar, llevando al extremo su afan de lucir el tipo con ese vestido ultraceñido, termina por hacer el ridículo al perder todo el glamour con su forma de subir las escaleras .

Muchos presentadores intentando lucir el tipo con sus presentaciones, también acaban por perder todo el glamour.

Su máxima preocupación es que los demás vean cuánto saben, el poder que tienen, lo buenos que son,  lo guapos que son… Y preparan las presentaciones para que esos rasgos se marquen bien, al igual que Zahia se enfunda un vestido ceñido para que le marque las curvas.

Pero al igual que le ocurre a Zahia con su vestido, ese tipo de presentaciones dificultan enormemente que el presentador pueda moverse cómodamente y con elegancia. Dicho de otra forma, al poner la presentación a su servicio con un planteamiento egocéntrico en lugar de ponerse a la merced del mensaje y de la audiencia, el presentador se olvida de tener en cuenta los principios que convierten una presentación en exitosa y fácil de llevar a cabo. Y la presentación se convierte en una trampa para el propio presentador.

Esa actitud, faltada de humildad y modestia, unida a una ejecución pobre de la presentación, es una fatal combinación.

El problema de lucir el tipo es que crea unas expectativas en nuestra audiencia que luego debemos ser capaces de cumplir. Ver a Zahia embutida en ese ajustado vestido le hace soñar a uno con la idea del glamour y la sensualidad… hasta que empieza a andar como un pato y nuestras expectativas se ven frustradas. Cuando sacamos pecho en una presentación y luego esta no transcurre todo lo bien que le hicimos creer al público que iría, la decepción y la sensación de engaño son nefastas para nuestra reputación.

 

No es superguap@ pero tiene algo…

¿Te ha pasado alguna vez que te has quedado prendado de una persona que, aparentemente, no llama para nada la atención pero al conocerla acabas por concluir aquello tan típico de “no es superguap@ pero tiene algo…”?

Eso ocurre generalmente con gente que no luce su tipo de forma intencionada, pero que tiene una elegancia y un carisma especial cuando se mueve, cuando habla… que enamora.

Y exactamente lo mismo ocurre en el mundo de las presentaciones.

Es mucho más seductor un presentador que, sin demasiadas pretensiones ni alardes, hace una exposición magnífica que impacta mucho más que aquellos presentadores cuyo objetivo es lucirse y terminan haciendo el ridículo con una chapuza de presentación.

La seducción no tiene que ver con lucir el tipo. Tiene que ver con hacer sentir a gusto a la otra persona, hacerle pasar un buen rato y que sienta que te preocupas por ella.

Así que si no quieres perder el glamour en tus presentaciones, olvídate de lucir el tipo. Céntrate en seducirlos.

 

¿Has asistido alguna vez a una presentación de estas en las que el ponente termina rozando el ridículo por querer lucirse demasiado? Comparte tu experiencia en un comentario.

En el próximo artículo veremos 3 claves para ganar la confianza de tu audiencia como el “pequeño Nicolás”. Si no quieres perdértelo, puedes suscribirte aquí y recibirás los próximos artículos en tu correo electrónico.

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