La peligrosa travesía de la diapositiva en blanco

¡Por fin encuentras el momento para empezar a trabajar en tu próxima presentación!

Te sientas en la mesa de tu despacho, silencias el teléfono, te sirves un vaso de agua y abres una presentación nueva en tu PowerPoint. En frente de una diapositiva en blanco, empiezas un proceso de reflexión.

20 minutos después, sigues igual. La diapositiva sigue igual y tú sigues sin tener las ideas claras sobre cómo hacer la presentación. Divagas, puede que incluso hagas tímidos intentos de empezar a escribir pero los abortas rápido y vuelves a borrar lo que habías escrito.

Te desesperas. Ha pasado 30 minutos y nada.

¿Qué te ocurre? ¿Por qué esta sensación de bloqueo mental? ¿Por qué te sientes completamente desorientado sin saber por dónde empezar?

Y sobre todo…

¿Qué hacer cuando te quedas bloqueado delante de una diapositiva en blanco?

La peligrosa travesía de la diapositiva en blanco

Que no cunda el pánico. Lo que te ocurre a ti le ocurre a un montón de gente y tiene un nombre: La peligrosa travesía de la diapositiva en blanco.

Sabes que debes empezar a llenar la diapositiva y, probablemente, no dispones de mucho tiempo para ello. Debes elegir qué poner, pero hay tanta información para escoger que no estás seguro de tomar la decisión correcta. Y sabes que si te equivocas en esa decisión puede que tu presentación no consiga llegar a buen puerto. Y encontrarte en esa situación, delante de una diapositiva en blanco, te paraliza.

polo norte

Foto obtenida en www.nocturnar.com

La situación es parecida a la de un expedicionario que se encuentra en mitad del Polo Norte: no sabe hacia donde tirar porque todo a su alrededor es exactamente igual: blanco. Todos los caminos parecen iguales, aunque en el fondo sabe que sólo uno le va a llevar de vuelta a casa. Y además tiene un factor determinante en contra: el tiempo. Una vez allí, con temperaturas que pueden llegar a los 50ºC bajo cero, el expedicionario debe ponerse en marcha sin titubear, pues quedarse inmóvil puede condenarle a morir congelado. Eso ejerce una presión psicológica todavía mayor, ya que al altísimo riesgo de tomar una decisión errónea se le añade la urgencia por tomarla lo antes posible. El resultado, en muchos casos, conduce al bloqueo.

Las expediciones se planifican

Foto obtenida en efrainmendicuti.com

En una expedición, especialmente en estos casos extremos en los que el tiempo es un factor determinante que puede mantenerte en vida o condenarte a muerte, la planificación es absolutamente imprescindible y de ella depende el éxito de la misma.

Para poder elegir el camino sin demasiados titubeos, es fundamental haber establecido con anterioridad la ruta a seguir, las referencias que buscar, el equipo necesario, haber hecho una planificación de las comidas, elegir el medio de transporte adecuado, y un largo etcétera.  De lo contrario, el expedicionario queda desorientado sin saber cuál es el siguiente paso que debe dar.

planificar la expedición

Foto obtenida en efrainmendicuti.com

La buena noticia es que esta planificación se puede hacer perfectamente abrigado por la calidez y la comodidad de tu propia casa. Sentado en tu escritorio, delante de tu ordenador, mientras saboreas un delicioso café con toda la calma del mundo (porque ahí, tu vida no corre peligro).

En otras palabras: no tiene sentido desplazarse al Polo Norte antes de planificar la expedición, porque sabes que una vez metas un pie sobre el hielo, deberás empezar a andar para no quedarte congelado y no podrás pararte a planificar.

No abras el Powerpoint hasta tener tu expedición lista

Del mismo modo que ocurre con las expediciones, una presentación debe planificarse. Uno debe saber a dónde quiere llegar, debe conocer el entorno y trazar la ruta más conveniente para lograr el objetivo.

Ponerse delante de una diapositiva en blanco sin haber definido previamente nuestro objetivo nos empuja a llenarla sin sentido.

Por eso, al igual que ocurre en las expediciones polares, es totalmente desaconsejable desplazarse al destino hasta que tengamos todos los detalles cerrados. O, dicho de otro modo, no conviene abrir el PowerPoint hasta que hayamos planificado la presentación.

En definitiva, deberás identificar tu objetivo, elegir el mensaje adecuado, preparar una buena estructura y, en base a ello, esbozar cuál será la ruta que vas a dibujar en tu PowerPoint. Será entonces cuando estarás preparado para enfrentarte con éxito a la peligrosa travesía de la diapositiva en blanco.

¿Has experimentado alguna vez el bloqueo al enfrentarte de buenas a primeras a una diapositiva en blanco? ¿O eres de los que antes de abrir el PowerPoint se detiene a planificar la presentación? Gracias por dejar tu comentario.

En el próximo artículo te explicaré por qué tu público va a deja de escucharte tarde o temprano. Si no quieres perdértelo, puedes suscribirte aquí y recibirás los próximos artículos en tu correo electrónico.

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Comentarios

  1. dice

    Mi forma personal de preparar es la siguiente:
    cuando del trabajo que estoy realizando, se que tengo que hacer una presentación, tengo abierto un bloc de notas y cuando considero que aquella parte que estoy desarrollando puede tener un cierto interés a la hora de la presentación, apunto una palabra o frase o idea.
    Cuando voy a preparar la presentación, abro mi bloc de notas, filtro mis anotaciones las ordeno por diapositivas y me queda adaptar los contenidos multimedia. De esta forma nunca tengo el síndrome de la diapositiva en blanco.
    A mi me sirve, un saludo

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