La metapresentación: lo que puede echar a perder una presentación perfecta

Hace poco, una alumna me mostró una presentación que había probado siguiendo los consejos que le di en uno de mis cursos.

La chica se lo había tomado en serio y la presentación que preparó estaba francamente bien. El mensaje estaba claro, la estructura bien planteada, había variedad de recursos, las diapositivas eran muy visuales… En pocas palabras, la presentación estaba destinada a triunfar.

Sin embargo, la presentación no le había ido todo lo bien que se podía esperar.

No consiguió ni conectar emocionalmente con la audiencia ni crear un sólo instante de magia, de maner que el impacto creado fue mucho menor del deseado. Era como si hubiese algún detalle que se le escapaba y que hubiera echado a perder todo el trabajo de planificación y preparación previo.

Ella no lo entendía y me preguntó:

¿Qué puede echar a perder una presentación aparentemente “perfecta”?

fracaso

Foto obtenida en www.een.edu

Al analizar su discurso, me di cuenta que había estado hablando casi tanto del tema que debía presentar como de su propia presentación. Contó por qué había elegido un vídeo, por qué una imagen y no otra, por qué una metáfora era adecuada… A este fenómeno,  más frecuente de lo que parece, lo he bautizado como Metapresentación; una presentación que habla de sí misma.

No les cortes el rollo

Imagina que quieres sorprender a tu pareja y decides explotar tu lado más romántico. Eliges un buen restaurante, pides una mesa en una zona aparatada, con su canción melódica preferida de fondo y preparas un poema de su autor favorito.

Con este plan… ¿qué podría fallar?

Aparentemente el plan tiene todos los elementos necesarios para poner la emoción a flor de piel.

Pero imagina ahora que cuando él o ella llega, empiezas a contarle que has elegido ese restaurante porque consideras que crea un climax propicio para tu objetivo y que la relación calidad precio es muy adecuada. Y que has pedido una mesa apartada porque lo que deseas es tener intimidad para poder hablar. Y que has pedido que pongan su canción de fondo para marcarte un detalle. Y que, además, has elegido un poema de su autor favorito porque crees que es el complemento ideal para pasar una noche única.

¿Cómo crees que se sentiría? ¿Verdad que le habrías cortado el rollo?

Aunque todos esos argumentos son ciertos, está claro que son totalmente innecesarios. Porque lo que nuestra pareja va a apreciar más no son las razones por las que has hecho todo aquello sino lo que todo aquello le ha hecho sentir. Y cuando te pones a hablar sobre el tema lo echas todo a perder.

Lo mismo ocurre en una presentación.

Evita las metapresentaciones

Si no quieres cortarle el rollo a tu audiencia, olvídate de explicarles por qué haces lo que haces durante tu presentación. Simplemente hazlo.

Si proyectas un vídeo y este es el apropiado, el vídeo se explicará sólo con verlo porque la gente entenderá perfectamente por qué lo elegiste.

Si quieres utilizar una metáfora, usala. Pero no la expliques. Si la has elegido con criterio, cuando la digas se entenderá sola.

Por ejemplo. Puedes poner una imagen de una película bélica para ilustrar la idea de tener que luchar contra alguien o por algo. Pero no hace falta explicar el por qué de esa película y ese fragmento. Basta con decir que “nosotros, al igual que ellos (los de la peli) tenemos que luchar para…” Con eso bastará para que capten la idea.

No cometas el error de contarle a la audiencia el por qué de todo lo que has hecho en tu presentación. Evita las metapresentaciones si no quieres echar a perder una presentación que podría haber sido perfecta.

¿Has hecho alguna vez una metapresentación? ¿Has vivido alguna vez una metapresentación como público? ¿Cómo fue la experiencia? Gracias por dejar tu comentario.

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Comentarios

  1. dice

    Gracias por esta entrada. En público no me ha pasado, al menos conscientemente, pero sí me pasó una vez con mi pareja cuando le mandé por correo unas flores. Ella estaba emocionada… hasta que le conté por qué había elegido esas flores y no otras, pues había estado dudando entre varias opciones. Aprendí la lección, en especial porque ella me dijo que cuando le dé algo, no le explique los por menores, que solo lo haga, porque eso es lo especial.
    Gracias por ponernos alertas sobre este pequeño (gran) detalle.

  2. dice

    Estoy de acuerdo, y pasa bastante.
    Lo que pasa también, creo que es como un “primo” de las metapresentaciones, es un facilitador que se “tira flores”, es el que lo sabe todo, o como dicen en mi tierra, “la mamá de Tarzán”. Cosas como “otros dicen esto o lo otro pero lo importante es lo que les digo, tengo tantas experiencia, nadie me va a contar historias, porque…” etc.
    En general personas que se alaban “sutilmente” son insoportables, pero tenerlos que aguantar al frente, como los inventores de la pólvora, es pesado.

    • Roger Prat dice

      Exacto,

      Son gente que están encantados de conocerse a si mismos. Son odiosos.

      Gracias por tu comentario

      Roger

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