La importancia de elegir bien el público objetivo de tu presentación: caso práctico

Diana

Foto obtenida en www.latidosdenervion.com

Hay ocasiones en las que una presentación surge a propuesta del propio presentador.

Estos casos son especiales porque a diferencia del resto, no debemos adaptar nosotros el mensaje y la presentación a la audiencia, sino que debemos elegir la audiencia que se adapte al mensaje que queremos transmitir. En otras palabras, vas a ser tú quien los va a convocar.

¿Qué importancia tiene el saber elegir el público objetivo que tiene que venir a tu presentación?

Dejadme que os cuente un caso real que me ha sucedido en las últimas semanas.

Este es el caso de la última presentación que hice en mi trabajo hace 3 semanas.

EL MARAVILLOSO CASO DE LOS AÑADIDOS DE ÚLTIMA HORA

Dado que a finales de mayo entra en vigor una restricción legal que afecta a nuestros productos, me pareció necesario  convocar al personal para concienciarlos de la importancia de cumplir con los nuevos requerimientos. Concretamente pensé en las personas involucradas en la gestión de productos (los product managers y sus colaboradores).

Cuando ya tenía la presentación preparada, se consideró conveniente aprovechar la ocasión para hablarles de otro tema de interés. Como era un tema que afectaba a muchas más personas, la misma semana de la presentación, cuando ya estaba todo listo por mi parte, se amplió la convocatoria a prácticamente todo el personal. De las 76 personas para las que fue pensada mi presentación se pasó a las 123 que terminaron viniendo.

¡¡¡CUIDADO, QUE VIENE UN TSUNAMI!!!

Para escenificar la carga de trabajo que se nos viene encima utilicé el símil del tsunami y aproveché que la película Lo Imposible está de moda para basarme en ella.

Lo imposibleMi intención en todo momento era preocupar a los gestores de producto para que hiciesen Lo Imposible para salvar a sus productos. Ese era mi mensaje. Por lo que no escatimé en recursos para crear un clima trágico durante toda la presentación. Las slides fueron meramente imágenes de olas gigantes, de destrozos causados por el agua, algunos fotogramas de la película e incluso una foto en la que aparecían cuerpos en el suelo y un superviviente caminando, sobre la que escribí “¿Qué pasará con vuestros productos?”.

La idea se entendió a la perfección y la gente captó el mensaje. Y los comentarios al final fueron muy positivos. Sin embargo, la gente no siempre se atreve a decirte la verdad a la cara, así que mandamos a todos los asistentes una encuesta electrónica y totalmente anónima para pedirles su opinión.

¡¡¡CUIDADO, QUE VIENE EL FEEDBACK!!!

Los resultados de la encuesta fueron muy favorables. Sin embargo, en el campo para opinar sobre mi presentación me llamó la atención varios comentarios “quejándose” de la dureza de alguna imágenes, calificándolas de desagradables.

Eso me hizo pensar al respecto.  ¿Me había excedido? ¿Debería haber hecho una presentación menos trágica y más alegre para que la gente saliera de buen rollo? ¿Conseguiría de esa manera mejores resultados?

Paralelamente a la encuesta, mi percepción es que, a diferencia de presentaciones anteriores que habían sido planteadas desde un punto de vista más optimista, en esta ocasión la gente está mucho más activa y mi llamada a la acción parece haber surgido más efecto.

Llegué a comentar el tema en la Comunidad Presentástico de Google+ a la espera de que la opinión de los demás me iluminara. Tengo que agradecer todas las respuestas que tuve. Y debo admitir que cuando Carles Caño insinuó que quizás le faltaba ciencia a mis resultados se me ocurrió que quizás debía analizarlos con mayor detenimiento.

LO QUE SE ESCONDE DETRÁS DE LA ENCUESTA

Al separar los resultados en función del cargo que cada uno de los participantes indicaron me he encontrado con la sorpresa.

La mayoría de los comentarios sobre las imágenes utilizadas provienen de la etiqueta “Otros”. Esos otros son todos aquellos añadidos de última hora a la presentación.  En otras palabras, la gente para la cual la presentación no había sido pensada opina que ciertas imágenes eran inapropiadas.

Es curioso que aquellas personas a las que el tema les tocaba de lleno no tienen esa percepción (o no lo creen tan importante como para mencionarlo).

Es como si por el hecho de no haberse visto implicados emocionalmente con el tema (ya que no tienen productos que salvar), esos añadidos hubiesen tenido más tiempo para tomar consciencia de otros aspectos de la presentación. Como si la historia trágica del tsunami que está por venir hubiese hipnotizado al público objetivo y en cambio no hubiese surgido efecto con el resto.

ALGUNAS PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR

Por mucho que, al haber construido una presentación amena y estructurada, la audiencia en general haya salido contenta de la misma, parece obvio que el grado de implicación emocional ha sido muy distinto en el público objetivo y en los añadidos de última hora. Esta diferencia queda reflejada de algún modo en el feedback recibido.

¿Qué importancia se le debe dar al feedback recibido por esa fracción de público a quien no iba destinada la presentación?

¿Si los resultados parecen ser los esperados, qué importancia le tenemos que dar al hecho de que cierta gente haya encontrado algunas imágenes de mal gusto? ¿El fin justifica los medios?

¿Debería haber intentado evitar que se añadiesen oyentes de última hora? ¿O mientras quien tiene que oír el mensaje lo oiga ya es suficiente aunque haya más gente entre la audiencia?

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Comentarios

  1. dice

    Respondo a las tres preguntas:

    1) El feedback es importante, pero no deja de ser subjetivo. Muchas personas tienen buen criterio y buenas intenciones; otras no. Toma el que consideres de valor e implántalo en tus futuras ponencias.

    2) Es imposible agradar al 100% de los presentes. Si estás contento con el resultado, no hay nada de qué lamentarse. Simplemente ten en cuenta sus comentarios para cuando el público “objetivo” sean esas personas concretas.

    3) Hay cosas que no puedes controlar; no creo que estuviera en tus manos decidir quién se añadía a último minuto. Creo que lo importante era el público objetivo original, aunque algún guiño a los nuevos participantes (para hacer relevantes las imágenes y el contenido) habría podido estar bien. (Desconozo si lo hubo o no.)

    • Roger Prat dice

      Sebastián, muchas gracias por tus respuestas.

      A esas mismas reflexiones llegué yo.

      Toda presentación tiene un objetivo. Toda presentación persigue un cambio. Si el cambio esperado se logra, el resto, aunque puede ser siempre mejorable, lo podemos dar por bueno.

      Sería mucho peor no recibir ninguna crítica pero no lograr el objetivo.

      Un saludo!

      Roger

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