¿Es mejor utilizar un lenguaje técnico o un lenguaje llano?

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Foto obtenida en www.sciencemuseum.org.uk

En más de una ocasión se genera debate en torno a si en una presentación se debe utilizar un lenguaje técnico o un lenguaje más llano.

Unos dicen que sin el uso de tecnicismos no pueden ser vistos como expertos. Que con un lenguaje llano se sienten en inferioridad ante un público entendido. Que su reputación se vería seriamente afectada si sonasen demasiado convencionales.

Otros lo ven distinto y creen que rebajar el listón del lenguaje les permite llegar a todos los oyentes. Que hablando en un lenguaje más accesible pueden conectar mejor con su público.

¿Tú cómo lo ves? ¿De qué forma te suena mejor? ¿Cómo te sientes con un lenguaje y con el otro?

Y lo que es más importante…

¿Es mejor utilizar un lenguaje técnico o un lenguaje llano?

Este verano, leyendo un libro de Duane Lakin llamado “Vender con PNL“, conseguí poner un poco más de luz en esta disyuntiva y hoy quiero hablarte de cómo el libro recomienda manejar el lenguaje para conseguir comunicar con éxito.

¿Cuáles son las palabras preferidas de tu público?

Hace unos meses, cuando hablamos sobre qué hacer cuando te encallas siempre en las mismas palabras, vimos que todos tenemos un vocabulario activo que usamos con frecuencia y un vocabulario pasivo al que podemos acudir cuando escribimos pero que dificilmente podemos hacerlo de forma fluida al hablar.

Según el libro, esas palabras habituales tienen un nexo en común; la vía sensorial que ha predominado en su selección. De esta forma, hay quien tiene un vocabulario activo principalmente visual, auditivo o kinestésico.

Personas que cuando hablan usan expresiones como “veo lo que me quieres decir”, “echa un vistazo a esto” o “quiero mostrarte algo” son principalmente visuales. Personas en cuyo lenguaje predominan frases como “hablemos de ello”, “eso suena muy bien” o “permíteme decirte una cosa” son básicamente auditivos. Y personas que recurren habitualmente a frases como “no me siento cómodo con esta opción”, “hay que dar un empujón a este asunto” o “me irrita este tipo de comportamiento” son mayormente kinestésicos.

Cada persona tiene uno de estos 3 tipos de lenguaje que predomina sobre el resto.

Crea un vínculo con tu audiencia

Según Lakin, la gente habla con más libertad y reciben mejor tus ideas cuando les hablas usando su misma preferencia de lenguaje. Eso significa que si quieres hacer llegar tu mensaje a un visual, debes construirlo con palabras visuales. Si quieres seducir a un auditivo, deberás utilizar el lenguaje auditivo. Y si quieres ganarte la confianza de un kinestésico, deberás hacerlo con vocabulario kinestésico.

Esta estrategia, llamada Duplicación del lenguaje, es la que te dará la ventaja oculta de poder conectar con tu interlocutor y ganarte su confianza para poder empezar la venta. No puedes lanzar tu discurso con éxito si antes no has logrado que entre tu y tu público se establezca ese vínculo.

¿Y si tu público es una macedonia de visuales, auditivos y kinestésicos?

Esa opción es la más probable en una presentación salvo que tengas que presentar ante una sóla persona. La probabilidad de que todos los asistentes tengan como preferente el mismo lenguaje decrece exponencialmente a medida que aumenta la audiencia.

Eso significa que si no puedes detectar un único lenguaje en tu audiencia, deberás asegurarte de que hablas para los tres. Es lo que en el libro se denomina como Combinación VAK.

Cuando prepares tu discurso, asegúrate de ir intercalando expresiones de los tres tipos. Debes conseguir que los visuales, los auditivos y los kinestésicos se sientan cómodos y vean que tú hablas su mismo idioma.

¿Qué papel juega el lenguaje técnico?

El libro denomina al lenguaje técnico como lenguaje digital. Són palabras que no están conectadas a la actividad sensorial de los oyentes, de manera que no logran conectar sensorialmente con ellos. Sólo llenan espacio.

Eso significa que si sólo utilizamos el lenguaje técnico, nunca lograremos esa conexión, ese vínculo, que necesitamos establecer con la audiencia. Es por eso que, como decíamos al principio, hay un sector de gente (entre los que me incluyo) que opina que es preferible un lenguaje llano.

Sin embargo, el libro ofrece un argumento interesante que respalda también a los que creen que se debe usar un vocabulario mucho más poblado de tecnicismos.

En ciertos entornos y delante de ciertas audiencias, se esperará de ti que utilices una jerga técnica. Si no lo haces, tu credibilidad se verá puesta en entredicho. ¿Cómo te sonaría un vendedor de ordenadores que no mencionara palabras como RAM, USB o WIFI en ningún momento? Es posible que pensaras que no domina el tema.

Lo que el libro recomienda es utilizar mayormente la presentación utilizando la Combinación VAK para lograr el vínculo, pero intercalar de vez en cuando la jerga técnica para reforzar la credibilidad.

¿Cómo ves esta posibilidad? ¿Crees que podría sonarte bien un ponente que combinara ambos lenguajes? ¿Te sentirías cómodo con alguien que te hablara sólo con un lenguaje técnico? Gracias por dejar tu comentario.

En el próximo artículo veremos cómo facilitar el cambio a nuestra audiencia. Si no quieres perdértelo, puedes suscribirte aquí y recibirás los próximos artículos en tu correo electrónico.

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