El secreto para superar tus complejos en tus presentaciones

Complejos

Foto obtenida en solocuandomeaburro.blogspot.com

Quizás no es tu caso, mejor para ti, pero hay mucha gente que tiene grandes complejos que le dificultan (e incluso impiden) hablar en público; una discapacidad motriz, ceguera, un problema fonético al pronunciar la R, tener demasiada barriga, estar muy blanco de piel, ser calvo… los hay para todos los gustos.

La primera vez que estuve en compañía de un invidente yo me sentía muy tenso. Intentaba medir mis palabras para que no se me escapara ninguna frase involuntaria relacionada con la vista. La típica frase que sueltas sin pensar: “bueno, ya nos veremos”. Y no es hasta que intentas evitarlas que te das cuenta de la cantidad de expresiones de nuestro vocabulario relacionadas con los ojos y la visión.

Todo este tipo de complejos (sobre todo los más evidentes) generan tensión en la audiencia porque ésta supone que representan un problema para el ponente. Así que si nosotros poseemos alguno de ellos, es probable que nos encontremos a un público incomodo que  va a terminar incomodándonos también a nosotros. Porque en el fondo todo el mundo estará intentando evitar ese tema.

¿Cómo podemos superar nuestros complejos y hacer que estos nos ayuden en nuestras presentaciones?

Hace poco descubrí a Jack Carroll, un niño británico de 14 años con una parálisis cerebral de nacimiento que se presentó al concurso Britain’s Got Talent. Jack salió al escenario ayudado de un caminador. Y Simon Cowell le preguntó que le contara un poco sobre su vida.

¿Puedes imaginar la tensión que sintió la audiencia? ¿Cuánta gente crees que se predispuso a ver su actuación con un sentimiento de lástima?

¿Qué hizo Jack?

En lugar de recrearse explicando su desgracia, respondió: “soy un gimnasta profesional”.

El propio Jack habla de esta situación de tensión como de “un elefante en una habitación”. Todo el mundo lo ha visto, pero nadie se atreve a decir nada. Hasta que cuando uno lo menciona todo el mundo se relaja y empieza a disfrutar.

Efectivamente, en la situación que os contaba al principio con un invidente, la tensión desapareció en el preciso instante en que el propio invidente soltó un chiste sobre ciegos. Eso fue equivalente a decir en voz alta: “sí, soy ciego, pero a mí no me importa, así que tampoco debería importarte a ti”.

Jack hizo lo mismo. A la primera oportunidad se rió de sí mismo y de su incapacidad. Y el público, aunque de forma inconsciente, se lo agradeció con aplausos y carcajadas.

En otras palabras, lo que hizo fue romper esa tensión que había en el público para acto seguido hacer una brillante actuación en la que las bromas sobre su parálisis fueron las protagonistas y en la que el público, relajado, lo pasó en grande. Sólo hay que ver la ovación final.

Os dejo el video para que lo disfrutéis.

¿Tienes algún complejo que te preocupa?

Haz como Jack. Ríete de él. Sé el primero en demostrar que eso no es ningún problema. Te ayudará a ti y le irá bien al público.

¿Has vivido en primera persona alguna situación similar como ponente o como público? Gracias por compartirla.

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