El secreto definitivo para que tus presentaciones tengan ritmo

Hay personas que cuando preparan una presentación ponen mucho empeño en las diapositivas. Puede que incluse logren hacer diapositivas muy buenas: con poco texto, mucha imagen y que actúan verdaderamente como un soporte visual y no como un texto de lectura.

Hay otros presentadores que además trabajan muy a fondo el contenido, elaborando un buen mensaje y seleccionando con buen criterio aquella información que deben contar y descartando el resto.

Y sin embargo, la presentación no termina de funcionar. Le falta ritmo.

¿Cuál es el secreto para lograr que tus presentaciones tengan ritmo?

Lo que ocurre en las presentaciones sin ritmo

En muchas de las presentaciones sin ritmo a las que he asistido o que he visto por internet ocurre siempre lo mismo. El presentador hace click y cambia a una diapositiva. La mira brevemente y hace las exposición correspondiente.

¿Lo visualizas? Seguro que se lo has visto hacer a un montón de ponentes. Incluso puede que lo hagas tú.

¿Cuál es el problema?

Imagina ahora una presentación de 30 diapositivas. Eso significa 30 veces hacer esa parada para mirar la diapositiva y continuar con el discurso.

Ahora ya no te hablo de si el discurso está bien hecho o no. Vamos a dar por sentado que sí lo está. Pero por muy bien que esté, sigues interrumpiéndolo 30 veces. ¿Cómo quieres que tu presentación tenga ritmo si la interrumpes tantas veces como diapositivas tiene?

Y además de las interrupciones, seguir este patrón en todas las diapositivas introduce un nuevo elemento distorsionador: la monotonía.

¿Qué es primero, la explicación o la diapositiva?

el huevo o la gallinaEsta pregunta está formulada igual que el mítico dilema del huevo o la gallina. ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? Un dilema que el ser humano se plantea desde hace miles de años sin demasiado consenso. Sin embargo, cuando lo aplicamos a las presentaciones hay una respuesta clara.

Si ponemos primero la diapositiva, cometemos el error del que hablábamos antes: se pierde el ritmo. Así que la diapositiva no puede ir primero.

Lo primero debe ser siempre la explicación. La diapositiva debe ser consecuencia de tu discurso y no al revés.

Piensa qué pasaría si presentaras sin diapositivas. ¿Harías esa parada? ¿Verdad que no?

Pues cuando presentas con diapositivas debe ocurrir exactamente lo mismo. Las transiciones entre diapositivas no pueden hacerse en silencio.

Tu discurso debe buscar la forma de unir esas dos diapositivas de manera que el paso de una a la otra se realice en medio de tus explicaciones sin que cambiar de slide te obligue a detenerte y luego a proseguir.

Si quieres una presentación con ritmo, trabaja con mucho detalle las transiciones entre diapositivas. No permitas que el cambio de diapositiva se adelante a tus explicaciones.

¿Cómo haces tu las transiciones? ¿Qué pones primero: la explicación o la diapositiva? Gracias por compartir tu experiencia.

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