El mejor consejo para el turno de preguntas y respuestas

El turno de preguntas y respuestas viene siendo un habitual de las presentaciones.

La gran mayoría de ellas reservan los instantes finales de la presentación para que el público les pueda lanzar preguntas. Pero acostumbra a ser un momento de la presentación bastante temido, ya que uno no sabe nunca qué le van a preguntar y, en muchas ocasiones, se necesita ser ágil para responder rápido de forma improvisada.

Se pueden encontrar consejos sobre cómo afrontar este momento de tu charla. En este blog, sin ir más lejos, hemos tratado ya el tema de las preguntas y respuestas alguna vez.

Sin embargo, ha sido leyendo el libro de Nick Morgan, “Give your speech, change the world”, que descubrí el mejor consejo para afrontar el turno de preguntas y respuestas.

Cortando el rollo

Imagina que deseas conquistar a un chico o una chica.

Por eso la invitas a una cena romántica en tu casa. Invitación que es aceptada.

servilleta corazonCuando llega el día D, lo preparas todo a conciencia. Pones la mesa de la mejor forma que sabes (incluso buscas trucos en youtube para aprender a doblar las servilletas con forma de corazón!!!!). Preparas una lista de reproducción de Spotify de música romántica. Inundas el piso con velas perfumadas. Y un largo etcétera de preparativos para crear el clímax ideal.

No olvidemos la cena. Has preparado unos platos exquisitos con la ayuda de un libro de cocina de uno de los mejores cocineros del mundo. Has pedido ayuda para elegir el vino que marida perfectamente con el menú.

En definitiva: TE LO HAS CURRADO!!!!

Durante la cena la charla es distendida y a medida que se acercan los postres vas notando que la otra persona está sucumbiendo a tus encantos. Y justo en ese momento en el que está ya todo a punto de caramelo… te levantas de la mesa y te pones a fregar los platos.

¿Puedes imaginarte de qué manera le cortarías el rollo a la otra persona? ¿Crees que serías capaz, cuando regreses de lavar los platos, de alcanzar de nuevo ese clímax al que habías conseguido llegar?

Lo más probable es que si esa noche tenías una oportunidad, la hayas desaprovechado.

El turno de preguntas y respuestas corta el rollo

Ahora ponte en la situación en la que, como presentador, has preparado a conciencia tu charla para conseguir seducir a tu audiencia. Haces tu discurso de forma magistral, según planeado. El público está encantado contigo y lo tienes dispuesto a hacer lo que les pidas en cuanto termines de hablar. Y justo en ese momento… abres el turno de preguntas y respuestas!!!

Vaya manera de cortarles el rollo!!!! A la que alguien empieza a preguntar, todo se enfría y luego ya no hay tiempo material para recuperar el clímax que habías logrado.

Por supuesto que luego van a quedar encantados con tu presentación porque habrás logrado que pasen un gran rato. Sin embargo, tu te vas a ir sin que ellos hagan lo que tu querías porque les cortaste el rollo (igual que al ponerte fregar los platos en tu cita romántica).

El mejor consejo: no hagas turno de preguntas y respuestas

Por eso, Nick Morgan propone que lo mejor es no hacer turno de preguntas y respuestas.

El turno de preguntas y respuestas, situado al final de la presentación, interrumpe bruscamente tu discurso desvaneciendo el clímax construido pacientemente durante toda la exposición. Y eso significa que aquello que tú querías conseguir que hicieran, muy probablemente te quedes sin lograrlo. Eso, aparte del riesgo de que alguien del público pueda dinamitar todo el acto con una pregunta fuera de lugar que te ponga en un aprieto.

Eso no significa que no debas permitir las preguntas en tu presentación.

Morgan propone que permitas que la gente pueda interrumpirte durante tu discurso para formular una pregunta.

Eso tiene una dificultad añadida: tendrás que ser capaz de interrumpir tu discurso y reprenderlo en el mismo punto con naturalidad. Por lo tanto, necesitarás llevarlo muy bien preparado.

Pero al mismo tiempo, vas a tener una gran ventaja. El tener que interrumpir el discurso para formular una pregunta va a disuadir a aquellos que sólo quieren ponerte a prueba. No es lo mismo preguntar al final que ya sabes que el ponente no ha contado cierto aspecto que él considera imprescindible, que interrumpir la charla para exigir esa información corriendo el riesgo de que el ponente tuviera pensado explicarlo más tarde.

Y siempre puedes habilitar un momento después de la presentación para que la gente se te acerque a formularte más preguntas (en privado).

¿Crees que es imprescindible el turno de preguntas y respuestas al final? ¿Cómo ves la opción de permitir las interrupciones durante tu presentación? Gracias por compartir tu opinión en un comentario.

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