Descubriendo cómo hacer una presentación exitosa con La Cubana

El pasado miércoles volví al teatro después de mucho tiempo para disfrutar del nuevo espectáculo de La Cubana, “Campanadas de Boda”.

No era la primera vez que les veía actuar en directo, pero ello no influyó para nada en el resultado final del espectáculo: Lo pasamos genial.

Su capacidad para seguir sorprendiendo a un público entregado desde el minuto 1 es impresionante. En tiempos difíciles como los de ahora, es impagable poder ver salir de un teatro a un montón de gente con una sonrisa en la boca. Un éxito total.

Como siempre desde hace un año, la neurona que tengo reservada para las presentaciones aprovechó la oportunidad para buscar paralelismos. Dicho de otro modo, aprovechó la ocasión para responder una pregunta:

¿Qué hace La Cubana que podamos aplicar en nuestras presentaciones para que éstas también sean un éxito?

A parte del sentido del humor intrínseco en La Cubana, me llamaron la atención 4 conceptos  que, bien aplicados, dan un gran resultado y que podemos poner en práctica perfectamente en nuestras presentaciones.

1.- IMPRIMIR UN RITMO TREPIDANTE

Lo que más me sorprendió fue mi reloj. Una hora y media después de haber empezado el espectáculo, justo cuando éste ya había terminado, miré mi reloj por primera vez para darme cuenta que habían transcurrido 90 minutos sin ser consciente de ello. Estaba sumido en el espectáculo de tal manera que perdí por completo la noción del tiempo. Durante todo ese rato, no existió nada más a parte del espectáculo.

¿Cómo logran los actores sumir a los espectadores en ese estado de flow?

Integrando  las posibles interrupciones dentro del guión.

Por ejemplo, los cambios de decorado. En la mayoría de obras de teatro los cambios de decorado se realizan mediante interrupciones. Se baja el telón, se cambia el decorado fuera de la vista de los espectadores, y se abre de nuevo el telón para proseguir con el espectáculo. En algunos casos, se sustituye el telón por un apagado de luces, pero interrumpiendo igualmente la obra.

Sin embargo, La Cubana cambia el telón por medio de una divertida coreografía. Son los propios actores que, al ritmo de la música y siguiendo unos pasos de baile, cambian el decorado para la siguiente escena. Por lo tanto, el espectáculo, haciendo caso de la famosa máxima “the show must go on”, no se interrumpe en ningún momento.

Si somos capaces de lograr imprimir un ritmo igual de trepidante a nuestras presentaciones podemos lograr que nuestra audiencia experimenta esa placentera sensación de flujo.

2.- HACER PARTICIPAR AL PÚBLICO

Otro recurso con el que consiguen que el tiempo pase volando es haciendo participar activamente al público: colectiva e individualmente.

En ciertos momentos se pide la colaboración del público entero para hacer palmas, o marcarse un baile, o para disfrazarse con ellos.

En otros, se saca a espectadores al escenario. Este último caso lleva implícita la tensión del “me puede tocar a mí”. Y ese temor a ser elegido también contribuye a mantenernos atentos.

En ambos casos, esa colaboración queda igualmente integrada en el guión, de modo que no supone una interrupción del ritmo trepidante del que hablábamos antes. Mientras dos actores captan la atención del público, el resto da instrucciones a los colaboradores. Mientras los actores van a buscar a los “voluntarios”, siguen actuando.

Ser una parte activa del espectáculo o de la presentación crea los vínculos emocionales que nos ayudarán a recordar para siempre ese día, tal y como ya vimos al hablar de la memoria emocional.

3.- ACTUAR CON NATURALIDAD

Otro rasgo característico de La Cubana es que interpretan sus personajes con absoluta naturalidad. Eso hace que, guión a parte, los personajes sean completamente creíbles hasta el punto de hacerte dudar.

Eso es lo que le ocurrió a mi hermana cuando una de las actrices, en el momento de sacarla al escenario le dijo “¡¡Cuánto tiempo!! Yo a ti te conozco”. De buenas a primeras pensó que era verdad, pero luego cayó en la cuenta que eso mismo se lo habían estado diciendo a otros miembros del público repetidamente. Así que no dio crédito a sus palabras.

A la salida del teatro, cuando nos lo estaba contando, se le acercó nuevamente la actriz. Había ido a nuestro mismo colegio. Efectivamente, la conocía.

Eso ocurrió porque realmente sus personajes logran confundirse con la realidad. Porque son tan naturales que puedes llegar a creértelos.

Lo mismo nos ocurre cuando presentamos. Cuanto más naturales somos, más fácil es que nos crean.

4.- TRANSMITIR UN MENSAJE CLARO

Finalmente, me sorprendió muy positivamente ver cómo la obra de teatro terminaba con un mensaje claro en forma de canción. Una forma brillante para lograr que todo el mundo saliese de la sala con una misma idea en su cabeza.

La inclusión de un mensaje en nuestras presentaciones no debe ser nunca opcional. Una presentación sin mensaje es una pérdida de tiempo tanto para el ponente como para el público. Y no nos sirve un mensaje cualquiera.

La elaboración de un buen mensaje es una tarea fundamental y delicada de la preparación de una buena presentación.

Si quieres aprender cómo llevarla a cabo, te invito al próximo taller que realizaré en la librería Excellence de Barcelona el próximo 25 de enero. Puedes inscribirte en este enlace.

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Comentarios

  1. Alberto Acuña dice

    Muy buena entrada, Roger! Me ha encantado. Veo que no soy el único que lleva el chip de las presentaciones a todos lados.

    Desde luego, podemos aprender en cualquier parte y adaptarlo, es algo genial.

    Un abrazo y ánimo con la cuesta de enero.

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