¿Cuánto cuesta hacer una mala presentación?

Dinero basura

Foto obtenida en www.ciudadcapital.com.mx

La idea  de esta entrada surgió hace meses al asistir a una presentación que nunca olvidaré. En realidad he olvidado quién era el ponente, cuál era la empresa que representaba, y qué era lo que estaba vendiendo. Pero recuerdo perfectamente qué hizo para que me sintiera indignado como audiencia.

El ponente llegó justo a la hora de empezar, puso como excusa el tráfico y lo remató con un memorable “ayer me enteré que hoy tenía que presentar aquí”.

El resto de la presentación fue acorde con este inicio prometedor.

Al salir de la presentación (por suerte, corta) me vino un pensamiento a la cabeza:

¿Es consciente el ponente de la enorme oportunidad que acaba de desaprovechar su empresa? ¿Sabe cuánto cuesta hacer una mala presentación?

¿Qué es una mala presentación?

Vamos a empezar definiendo el concepto mala presentación para que quede claro a lo que nos estamos refiriendo.

Una mala presentación es aquella que no aporta ningún valor ni al ponente ni a la audiencia. Es decir, una presentación en la que el ponente no consigue el cambio deseado en la audiencia y en la que ésta tiene la sensación de haber perdido el tiempo.

Como ves, esta definición va más allá de tener diapositivas más o menos llenas de texto, de leer o no las slides, o de usar correctamente o no el lenguaje corporal. No es que esto no sea importante, que lo es, pero hacer esto bien no nos garantiza que aportemos valor a los oyentes.

Hacer una mala presentación es consecuencia directa de no tener en cuenta a la audiencia a la hora de plantear la ponencia, de no disponer de un mensaje para que todos los oyentes se lo puedan llevar puesto a casa, etc…

Hacer una mala presentación cuesta poco, pero sale muy caro

Es mucho más fácil preparar una mala presentación que hacer una presentación excelente. Por eso las malas presentaciones abundan.

Pero que cueste poco no quiere decir que no sea costoso hacerlo mal. Y a menudo no somos conscientes de todo lo que perdemos por no haber preparado bien la presentación.

Calcular los costes de una mala presentación es prácticamente imposible. Por un lado porque en muchas ocasiones no dispondremos de toda la información necesaria, y por el otro lado porque hay algunos costes que son muy difícil de cuantificar. Además, cada caso es un mundo aparte.

Sin embargo podemos enumerar 4 cosas que se pierden al realizar una mala presentación.

¿Qué pierde la audiencia con una mala presentación?

Pierde el tiempo

Durante el rato que la audiencia está en una presentación deja de producir. Lo que como oyentes dejamos de producir representa una pérdida para nosotros si no sacamos ningún otro rendimiento a cambio.

Incluso cuando uno asiste a una presentación en sus ratos de ocio, hay algo muy valioso en juego: el tiempo libre de la audiencia. Nadie se dedica a tirar su tiempo libre por la borda y siempre intentamos invertirlo en aquello que, a priori, nos puede interesar más. Por eso nos enfada tanto que nos hagan perder el tiempo, ya que durante ese rato podríamos haber hecho otras cosas más importantes.

Si, por el contrario, la presentación les sirve para algo, el tiempo que pasan atendiendo se considera una inversión en vez de un coste, ya que a medio plazo van a aprovecharlo para salir ganando.

¿Qué pierdes tú al hacer una mala presentación?

Pierdes oportunidades

¿Cuantas posibles ventas habrás perdido por haber fallado en tu presentación? ¿Cuánto dinero habrás dejado de conseguir del inversor por culpa de tu presentación? ¿Cuántos donativos habrás dejado de recibir por no haber sabido conectar con tu audiencia?

Normalmente no puedes saberlo con exactitud, pero sí puedes hacerte a la idea que una mala presentación implica perder oportunidades de venta, oportunidades de conseguir dinero, oportunidades de influir, oportunidades de ganar visibilidad…

Y hoy en día, en el que las oportunidades no abundan, esa es una gran pérdida.

En cambio, una buena presentación puede suponernos todo lo contrario: volver a casa con pedidos, con la inversión que buscábamos, o con la satisfacción de haber inspirado a otros a cambiar su vida.

Pierdes prestigio

¿Cuánto va afectar en el futuro la mala imagen que hayas podido causar con tu presentación? ¿Cómo te hará pagar tu audiencia que les hayas hecho perder su tiempo? ¿Te volverán a invitar como ponente? ¿Cuánto afectará eso a tus beneficios?

Esta pérdida quizás es más dramática que la anterior. Porque si nuestra imagen queda dañada por culpa de una mala presentación es posible que no sólo perdamos las oportunidades que se derivan directamente  de ella, sino también las futuras.

En cambio, cuando uno hace una presentación brillante se gana un reconocimiento que le acompaña a las siguientes y que predispone favorablemente a nuestro público. ¿Y qué mejor que eso para lograr nuestros objetivos?

Pierdes confianza en ti mismo y en tu producto

¿Cuántos presentadores atribuirán el fracaso a su incompetencia o mala suerte en lugar de valorar que la presentación era mejorable invirtiendo más tiempo en su preparación? ¿Cuántos pensarán que el problema es que el producto o la idea no es buena? ¿Cuál es el coste de eso? ¿Crees que volverán a intentarlo? ¿Y si lo hacen, habrán aprendido la lección o volverán a cometer el mismo error – no prepararse?

Es evidente que la gente no prepara malas presentaciones de forma intencionada. Normalmente ocurre per desconocer cómo debe prepararse una buena presentación. Eso implica que en muchos casos no podrás atribuir la causa del fracaso a una mala preparación. ¿Qué es probable que hagas? Pensarás que tu producto o tu idea no eran suficientemente buenas o, peor todavía, pensarás que quien no es lo bastante bueno eres tú mismo.

Y esos malos pensamientos pueden acompañarte toda tu vida y limitarte en el futuro.

¿Se te ocurren otros costes? ¿Por qué otras razones una mala presentación nos puede salir muy cara?

En una mala presentación tienes mucho más a perder tú que la audiencia. Por lo tanto, debes ser tú el primer interesado en prepararte bien las presentaciones y, si es necesario, solicitar los servicios de un profesional para que te ayude en ello.

¿Necesitas esta ayuda? Estaré encantado de echarte una mano como asesor de presentaciones.

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Comentarios

  1. dice

    Leyendo tu post no he podido dejar de recordar una cita, de la que desconozco su autoría que dice ” no hay peor ladrón que quien roba el tiempo ajeno, porque ese es el único bien que nunca puede recuperarse”. Es una cita que uso con frecuencia en mis cursos y que intentó que inspire todas mis presentaciones e intervenciones en público.

    • Roger Prat dice

      Bonita cita, Juan Luis

      Creo que ante todo, no hacer perder el tiempo a los demás es una cuestión de respeto.
      Haces bien de tenerlo siempre en cuenta. Parece algo muy obvio, pero existen muchos presentadores que no tienen en cuenta a la audiencia a la hora de preparar su ponencia. Y eso se traduce en una pérdida de tiempo para todos.

      Gracias por tu comentario.

      Saludos,

      Roger

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