¿Cuándo debes rechazar una presentación?

Muchos de los mayores ridículos de la historia de las presentaciones podrían haber sido evitados si el presentador hubiese rechazado la propuesta en lugar de aceptarla.

El mero hecho que alguien te invite a hablar en público delante de una audiencia no significa que siempre debas aceptar la invitación.

Hablar en público delante de una audiencia conlleva ciertas repercusiones que afectan directamente a la imagen, la credibilidad, la profesionalidad y la reputación del orador.

Cuando sales al escenario es como si entregaras un papelito en blanco a cada uno de los asistentes para que estos apunten sus impresiones y las asocien de por vida a tu nombre. Si causas una buena impresión, eso es lo que diran de ti a los demás. Si la impresión que das es de poca profesionalidad, esa será tu tarjeta de presentación cuando se ponga en marcha el boca oreja.

Por lo tanto, no te conviene aceptar presentaciones a la ligera. Por atractiva que parezca la propuesta, deberías poner un poco de criterio a tu decisión. Así que…

¿Cúando debes rechazar una invitación a hablar en público?

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Foto obtenida en www.mykemacapinlac.com

Aparte de rechazar obviamente la invitación cuando la fecha y la ubicación propuestas no te van bien, te recomiendo 3 otros casos en los que deberías decir que no.

Cuando no conozcas el tema

Aunque parezca mentira, a veces te pueden pedir que hables sobre temas que no conoces lo suficientemente bien.

Por ejemplo, cuando uno tiene un cierto nombre, a veces la popularidad de la persona pasa por delante del grado de expertise de la misma. Para algunos organizadores, es mucho mejor traer a un famoso a hablar aunque no sepa muy bien de lo que habla que traer a un experto que no conoce nadie.

Sea cual sea el motivo por el que, sin tener ni idea del tema, has sido invitado a hablar sobre él, si lo que vas a hacer es leer lo que pone en los libros, no creo que causes una buena impresión.

Recuerda que el papel de un presentador no es transmitir la información, sino dotarla de sentido. Y para esto último hace falta algo más que haber leído la Wikipedia.

Cuando tu relación con el tema sea únicamente teórica

Puede que disponer de tiempo te temte. Igual piensas que si dispones de margen para hacerte un entendido en la materia va a ser suficiente. Sin embargo, todavía te faltará un factor importante a tener en cuenta.

Ser un experto no sólo significa que sabes mucho sobre un tema. Significa también que tienes experiencia en el mismo. De hecho, experto significa experimentado.

Lo que fascina de un buen ponente no es cuánto dice sobre un tema sino cómo demuestra conocerlo a partir de su propia experiencia. Así que si tu careces de esta experiencia, tarde o temprano, cuando llegue el turno de preguntas y respuestas, se te va a ver el plumero y vas a quedar completamente desacreditado.

Piensa que, hoy en día, la gente ya tiene toda la información a su alcance. Lo que necesita es a gente que pueda ilustrar esa información con su propio ejemplo. No tiene sentido hablar de la superación de los propios límites si tu nunca supiste superar los tuyos. Ni hablar sobre lo bueno que es ser emprendedor si siempre has trabajado por cuenta ajena. Por mucho que sepas sobre el tema.

Cuando no compartas el mensaje que quieren que transmitas

Incluso siendo un auténtico experto en la materia, hay ocasiones en las que conviene decir no a la propuesta.

En ocasiones, la invitación conlleva un mensaje. La organización del evento quiere que traslades a la audiencia un mensaje determinado.

¿Qué ocurre si ese mensaje es contrario a tus ideas?

¿Con qué convicción crees que serás capaz de defenderlo ante la audiencia?

O lo que es peor…¿Quieres que la gente te asocie con ese mensaje?

Si no quieren tu forma de pensar, entonces no te quieren a ti. Así que si intentan imponerte un mensaje con el que no estás de acuerdo, declina la invitación.

¿Se te ocurren otros casos en los que deberías rechazar la invitación? Gracias por dejar tu mensaje.

En el próximo artículo hablaremos de la Metapresentación: lo que puede echar a perder una presentación perfecta. Si no quieres perdértelo, puedes suscribirte aquí y recibirás los próximos artículos en tu correo electrónico.

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Comentarios

    • Roger Prat dice

      Totalmente de acuerdo, Sebastian. Eso sería ponerse uno mismo una etiqueta que no deseas llevar.

      Gracias por el comentario.

      Roger

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