Contraste emocional: un recurso para implicar a nuestra audiencia

Una de las cosas que me resultan más complicadas en una presentación es implicar emocionalmente a la audiencia en aquello que voy a contar.

Presentar no se limita sólo a emitir un mensaje. No basta con hablar.

Comunicar implica no sólo decir cosas sino también hacer que el público las sienta y se las haga suyas. No nos cansaremos de repetir que toda presentación debe buscar un cambio en la audiencia.

Sin embargo, muchas de las presentaciones no lo consiguen y la gente sale de ellas tal y como ha entrado.

¿Cómo podemos implicar emocionalmente a la audiencia en nuestras presentaciones?

Comunicando con el culo

La primera vez que asistí a una sesión Toastmasters  en el Prestigious Speakers de Barcelona, quedé prendado de una doctora que comunicaba con el culo.

No. No es que lo hiciera mal. Todo lo contrario. La mujer hizo una brillante presentación cuya temática era el culo.

Aparentemente se trata de un tema muy superficial, aunque ella nos demostró que el culo puede ser muy profundo :-D

Lo que más me sorprendió fue la manera como nos implicó de lleno en la temática.

Empezó la charla haciendo todo tipo de bromas sobre el culo: los diferentes nombres que le damos, una comparativa de los culos a lo largo de la historia, etc… Y justo cuando nos destornillábamos de la risa, nos soltó: “el cáncer de colon es una de las principales causas de muerte”.

Nos quedamos petrificados y atentos a lo que iba a decirnos. Y os puedo asegurar que a nadie se le escapó el mensaje.

CONTRASTE EMOCIONAL

El pasado 5 y 6 de abril fui invitado a la Spring Conference del Area H1 de Toastmasters, en Palma de Mallorca, para dar una conferencia sobre presentaciones creativas. Durante el evento tuve el privilegio de ver en directo a grandes presentadores, dos de los cuales usaron de forma brillante el mismo recurso que utilizó la doctora: el contraste emocional.

contraste emocional

Foto obtenida en bestuff.com

El contraste emocional consiste en meter a la audiencia en una montaña rusa de emociones de manera que justo antes de tocar un tema serio y delicado se la hace reír para que el contraste de emociones sea mucho más impactante.

¿Cómo lo hicieron los dos ponentes?

Contraste emocional por Sebastián Lora

Su dicurso “A bad-hair day” relataba las burlas que había sufrido por culpa de su pelo cuando era joven. La primera parte del discurso estaba planteado con mucho humor, riéndose de si mismo y de las cosas que le decían de pequeño. Hasta que de repente, acompañado por un lenguaje no verbal muy adecuado, afirmaba con rotundidad que a él, por aquel entonces, todo aquello no le hacía ninguna gracia.

Paramos de reír y se hizo el silencio. Todo el mundo atento al desenlace. Todo el mundo conectó con la historia.

Contraste emocional por Olivia Schofield

Y si el ejemplo de Sebastián fue impresionante, lo que hizo Olivia Schofield fue directamente arte.

Olivia nos contó los problemas de dicción que había tenido con la letra R desde muy pequeña y cómo esto casi le arruina la vida, hasta que descubrió su pasión por hablar en público. Durante una hora tuvo a toda la audiencia en vilo. El vaivén emocional en el que estuvimos todos fue espectacular. Alternaba humor con drama con tal maestría que el coctel emocional que nos preparó difícilmente lo olvidaremos jamás.

Toda la audiencia terminó en pie y Olivia fue ovacionada.

¿Has utilizado alguna vez el contraste emocional? ¿Cómo lo aplicas? Y si no lo has hecho, ¿qué haces para conseguir implicar al público? Gracias por dejar tu comentario.

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