¿Cómo usar las pausas en una presentación?

Una de las cosas que cuesta más gestionar en una presentación es el silencio.

Muchos presentadores no soportan la idea de quedarse callados en el escenario y rellenan esos vacíos con texto innecesario o con las malditas muletillas. Cualquier cosa antes que quedarse en silencio.

Sin embargo, el silencio es necesario.

La música, por ejemplo, empieza y termina con silencio.

Si se sabe utilizar las pausas adecuadamente, una presentación mejora muchísimo. Así que la pregunta es:

¿Cómo usar las pausas en una presentación?

pausa

Foto obtenida en www.ministeriocasais.com

4 tipos de pausas

Cuando hablamos en público existen básicamente 4 tipos de pausas que podemos utilizar: las pausas lógicas, las pausas respiratorias, las pausas reflexivas y las pausas emocionales.

Aunque todas consisten en realizar la misma acción (dejar de hablar), la intencionalidad de cada una de ellas es muy distinta.

Pausas lógicas

Las pausas lógicas son aquellas que vienen dictadas por la propia estructura del texto y sus signos de puntuación.

Nos sirven para diferenciar los distintos bloques temáticos entre sí, marcando una mayor diferencia cuanto más larga es la pausa.

El uso de este tipo de pausas es obligatorio si queremos que la audiencia entienda correctamente nuestro discurso. Digamos que no hacerlas perjudicaría a la comprensión del público.

Pausas respiratorias

Ya vimos hace unos meses la importancia de la respiración en una presentación cuando os presentamos 10 ideas para reducir los nervios respirando. Respirar correctamente no sólo nos ayuda a reducir los nervios sino que también nos da tiempo para pensar.

No hace falta decir que no hacer este tipo de pausas es muy contraproducente, ya que necesitamos respirar y no hacerlo bien va a aumentar nuestra ansiedad perjudicando al global de la presentación.

Pausas reflexivas

No tiene ningún sentido lanzar una pregunta o una afirmación a la audiencia y no darles tiempo para reflexionar al respecto.

Las pausas reflexivas sirven precisamente para ello.

Programa una pausa de estas justo después de una afirmación importante o una pregunta, invitándoles a pensar. Déjales unos instantes antes de proseguir con la presentación.

Pausas emocionales

Las pausas emocionales se utilizan para crear tensión y dejar tiempo para que las emociones afloren en el público. Cuanto más se tarda en retomar el discurso, más inquietud generamos en el público.

Imagina la situación.

“El mes que viene vamos a tener que prescindir de 300 puestos de trabajo. (pausa) Uno de ellos podría ser el tuyo. (pausa más larga) Sin embargo, existe un modo de que no te afecte.”

La pausa después de cada mala noticia hace crecer el miedo, por un lado, y el deseo de encontrar una solución. Y es precisamente por ese miedo que hemos ayudado a engrandecer con la pausa que entonces van a ser más receptivos a la solución que les planteamos.

Si en lugar de hacer la pausa lo dijésemos todo del tirón, llegaríamos enseguida a la solución sin haber tenido tiempo de tomar conciencia de la magnitud del problema.

Aguanta un poco más

Cuando salgo a correr, la batalla más dura no se libra en mis piernas sino en mi cabeza. Dentro de mi crece el deseo de parar y tengo la sensación de llevar corriendo mucho más rato del que en realidad llevo corriendo. Y mentalmente tengo que forzarme a seguir un poco más.

Cuando hacemos una pausa en una presentación ocurre lo mismo.

Al poco tiempo de haber empezado la pausa nuestra mente ya nos pide hablar, ya que nos parece que la pausa se ha hecho eterna. Y sin embargo, no es así. Y nuestra mente debe esforzarse para aguantar un poquitín más.

Cuando tengas la sensación de que una pausa está durando demasiado, aguanta un poco más. A los ojos de la audiencia, no va a quedar tan exagerado como te lo parece a ti.

¿Cómo manejas las pausas en tus presentaciones? Gracias por dejar un comentario.

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Comentarios

  1. dice

    Creo que te falta una pausa nada voluntaria y temible por todos, el LAPSUS, cuando no encuentras el enlace para continuar con la expresión adecuada.
    Me he encontrado a gente que suelta frases predeterminadas que no tienen que ver con el contexto, yo prefiero que se reconozca mi defecto (¡?) y hacer la reflexión en voz alta cuando sucede este maldito momento de mente en blanco.
    ¿Qué nos aconsejas cuando sucede esto?
    Gracias y un saludo.
    Rafael

    • Roger Prat dice

      Interesante pregunta, Rafael

      No he incluido el lapsus como pausa (aunque por desgracia del ponente, lo es ;-)) porque en tanto que involuntaria no se le puede dar un uso intencionado. Pero ya que lo comentas y preguntas, merece la pena hablar de ello.

      Soltar frases inconexas y fuera de contexto para llenar el silencio acostumbra a ser peor que tomarse el lapsus con deportividad y naturalidad.

      Un recurso útil para recuperar el hilo es hacer un breve resumen de lo visto hasta el momento. Intentas soltar con naturalidad un “bueno, hasta ahora hemos visto que…” y hacer el propio repaso te ayuda a recuperar el hilo. En lugar de hacer el repaso mentalmente hasta encontrar el punto, lo haces en voz alta y le sirve también al público.

      Por descontado, tener una buena estructura de tu presentación facilita el volver a encontrar el hilo argumental en caso de perderlo temporalmente.

      Saludos!

      Roger

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