¿Cómo saciar la sed de conocimiento de tu audiencia?

sediento

Foto obtenida en www.pmiaustin.org

No ocurre siempre, pero es habitual que aquellos que acuden a una de tus presentaciones de forma voluntaria tengan ganas de aprender muchas cosas de ti: tienen sed de conocimientos.

Eso significa que llegan a tu presentación con unas expectativas muy definidas. Tienen claro que de tu presentación van a salir sabiendo más sobre tu tema (la cantidad acostumbra a ir relacionada con tu prestigio y credibilidad en la materia).

Nuestro reto como presentadores es lograr que esas expectativas se cumplan. Que nuestros oyentes aprendan. Debemos saciar su sed.

Sin embargo son muchas las presentaciones que, aun habiendo fijado ese objetivo, no lo consiguen. Así que no resulta tan fácil como podría parecer.

¿Cómo saciar la sed de conocimiento de tu audiencia?

La verdad es que saciar la sed de conocimiento no dista demasiado de saciar la sed fisiológica.

Cuando alguien acude a nosotros deshidratado y con una sed tremenda, también lo hace con unas expectativas muy bien definidas: obtener agua o cualquier líquido que calme su sed.

Así que nuestra misión es darle agua para saciar su sed. Sin embargo, no todo vale para lograrlo.

El objetivo no es darle agua

Aunque parezca mentira, cuando alguien acude a nosotros sediento, puede que nos pida de forma explícita que quiere agua. Y en cierto modo, es verdad. Sin embargo, lo que realmente desea es saciar la sed.

Eso significa que no le va a servir cualquier cantidad de agua. Si le damos demasiada poca no lograremos saciarlo. Si le damos demasiada agua, no la va a necesitar. Después de un par o tres de vasos es más que probable que ya no necesite más (por mucha agua de que dispongamos). Seguramente necesitará digerirla un poco antes de que vuelva a pedir más agua. De lo contrario, si bebiera en exceso, se le podría indigestar.

En definitiva, nuestro objetivo no es darle agua sin más, sino darle el agua justa que necesita para saciar su sed.

En una presentación ocurre lo mismo. Cuando la audiencia tiene ganas de saber más, lo que pide no es toda la información habida y por haber (ya que no podría digerirla) sino la justa y necesaria para saciar su sed de conocimiento y asimilarla antes de volver a pedir más. Así que nuestro objetivo como presentadores no es inundar a la audiencia con toda la información posible sino seleccionar aquella que creamos que va a ser suficiente para satisfacer su curiosidad. Si lo hacemos bien, será la propia audiencia la que volverá a nosotros a por más conocimiento (una vez haya procesado el que le acabamos de dar).

¡¡¡Agua va!!!

Además de pecar de exceso de información, muchos presentadores cometen otro error con frecuencia. El modo en que suministran toda esa información.

Volvamos a la persona deshidratada que acude a nosotros muerta de sed. ¿Cómo le vamos a dar ese agua?

Cubo de agua en la cara

Foto obtenida en wecandanceuntilwedied.blogspot.com

¿Qué te parecería si se la lanzáramos desde un cubo directa a la cara? ¿No pedía agua?… Pues… ¡¡¡agua va!!!

Es evidente que si nos lanzan un cubo de agua a la cara, por mucho que abramos la boca, vamos a aprovechar poquísima cantidad. Es posible que el impacto sea demasiado desagradable, muy molesto, excesivamente rápido. Se va a desaprovechar una gran cantidad de ese líquido y lo peor es que la persona va a seguir teniendo sed (aparte de un cabreo monumental).

Imagina ahora qué le ocurre a la audiencia cuando, ante la demanda de conocimiento por su parte, les lanzamos una cantidad ingente de información toda de golpe como si de tirar agua con un cubo se tratara.

Es evidente que no va a poder digerir prácticamente nada, ya que el impacto será excesivamente rápido y molesto. No tendrá tiempo de procesar una información que ya estará recibiendo 4 más. Resultado final: el oyente sigue teniendo sed de conocimiento y lo único que habremos gastado es el tiempo (el nuestro y el suyo) y saliva.

¿Un vasito de agua, por favor?

Si queremos saciar la sed de alguien le tenemos que facilitar el agua dentro de un vaso, o una botella, o una cantimplora… en definitiva, dentro de una estructura que la contenga.

Tal y como vi explicar y demostrar a Enric Lladó en una presentación, es muy complicado dar agua a una persona directamente desde una botella a la mano. Hace falta una estructura que permita transportarla (el vaso). De lo contrario, el agua se escapa y se pierde.

Del mismo modo, es muy difícil dar información a alguien sin una estructura que nos permita transferirla sin que se pierda por el camino. La estructura de nuestra presentación.

Esa es la clave para saciar la sed de conocimiento de nuestra audiencia: darle la información justa mediante una estructura que le ayude a poderla asimilar. Sólo un vasito de agua y esperar a que sea él quien nos pida más.

¿Cómo le das la información a tu audiencia cuando tiene sed? ¿Cómo te gusta que te la den a ti cuando el sediento eres tú? Gracias por dejar un comentario.

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