¿Cómo reaccionar cuando alguien pone en duda tus palabras?

Es posible que te hayas encontrado alguna vez con alguien de la audiencia que pone en duda algún dato o información que acabas de exponer. Directamente, no se lo cree.

Si has tenido la suerte de poder evitar este tipo de situación hasta ahora, déjame que te advierta de una cosa: que alguien te cuestione en público puede ser un golpe muy duro para tu credibilidad del que te cueste mucho recuperarte. Todo va a depender cómo lo gestiones. Luego…

¿Cómo reaccionar cuando alguien pone en duda tus palabras?

La semana pasada hubo partido de Copa del Rey. Jugó el Barça contra el Villanovense y pude seguir una parte del partido a través de retransmisión radiofónica.

Villanovense-vs-Barcelona

Este tipo de partidos contra equipos de categorías inferiores acostumbran a tener un ritmo más relajado que de costumbre, así que los locutores deben rellenar el tiempo con otros contenidos más allá de la pura retransmisión.

En uno de esos intentos de rellenar esos momentos de baja intensidad de juego, se generó un debate sobre cuál era el cántico de la afición del Villanovense para animar a su equipo.

Uno de los periodistas respondió diciendo: “Villanovense, Villanovense”. A lo que el resto del equipo se echo a reir dando a entender que se lo había inventado. No le creyeron.

Acudir a la fuente

Lo que ocurrió a continuación fue una lección de periodismo en toda regla.

La periodista en cuestión volvió a pedir la palabra para, acto seguido, pasarle el micro a un aficionado que cantó en directo el cántico corroborando lo que ella había dicho justo antes.

Los que habían dudado de ella no tubieron más remedio que aceptarlo: ella estaba en lo cierto y ellos se habían equivocado dudando de ella.

Acudiendo directamente a la fuente de la información no sólo consiguió  demostrar que su dato era cierto, sino que además reforzó su credibilidad.

Un as en la manga

La periodista podría haber usado la fuente desde el primer momento. Sin embargo, el dato no era lo suficientemente determinante como para contrastarlo desde el principio.

De no haber dudado de ella el resto de compañeros, no hubiese sido necesario ni mencionarla.

Y es que en la radio, como en casi todas las facetas de la vida, el tiempo es oro. Y uno debe saber seleccionar adecuadamente con qué ocuparlo. Ocurre lo mismo en las presentaciones.

Si a cada dato que aportamos tenemos que citar la fuente correspondiente, la presentación va a alargarse más de lo necesario, y el dicurso va a perder ritmo y fluidez.

Así que salvo que sepamos de antemano que un dato va a generar dudas (en cuyo caso merece la pena depejar dudas de entrada), en el resto de ocasiones podemos omitir las fuentes y guardarlas como un as en la manga a usar sólo en caso de emergencia (como hizo la periodista).

No sirve cualquier fuente

Lo que hizo que aquellos que dudaron de la periodista volvieran a creer en ella fue, sin duda, la naturaleza de la fuente consultada.

¿Quién mejor para confirmar cuál es el cántico de la afición del Villanovense que un aficionado?

¿Crees que habría tenido el mismo impacto si la información la hubiese dado un aficionado del Barça?

Elegir la fuente adecuada es importantísimo para que ésta sea efectiva. Recurrir a estudios científicos, a estadísticas oficiales de fuentes fidedignas, o a opiniones de expertos, va a darte esa credibilidad que quizás no consigas tu sol@.

¿Alguna vez han puesto en entredicho tu credibilidad en una presentación?¿Recurres a las fuentes de información en tus presentaciones? Gracias por dejar tu comentario.

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