¿Cómo podemos ser expresivos en el escenario?

Inexpresivo

Foto obtenida en elcaminoparaserunomismo.blogspot.com

Una de las críticas que suelo recibir cuando hago una presentación es que estoy demasiado serio en el escenario. Dicen, y creo que con razón, que debería ser más expresivo. Soltarme, vaya.

Ciertamente considero que ese es un punto de mejora importante para crecer como orador. Sin embargo, a mi no me resulta nada fácil saber cómo conseguirlo.

Cuando hace poco más de un mes tuve la oportunidad de conocer en persona a Fermí Casado, entendí que si alguien podía explicarme cómo mejorar mi expresividad, ese era él. Así que le pedí que escribiera un artículo en este blog respondiendo a mi gran duda:

¿Cómo podemos ser expresivos sobre el escenario?

De la definición a la emoción.

Me ilusiona de forma especial escribir este artículo para el blog de Roger. Un mensaje, un té, una charla… Y el “principio de una gran amistad”, que diría Humphrey Bogart. Vamos allá:

Constato una y otra vez cómo acostumbramos a plantearnos las presentaciones. En la mayoría de los casos, nos ceñimos a las definiciones. Y así no es fácil ser más expresivos.

Pasa la mayoría de las veces. Una presentación a la vista. Empezamos a plantearnos el inicio, y:

-      “Tendré que empezar por…”

-      “Habrá que explicar, antes que nada…”

-      “Para situar a la gente, tendré que contar…”

Nos vemos “obligados” a dar explicaciones, a definir conceptos, a dar una visión general… Y nos olvidamos de la comunicación.

Y es extraordinariamente difícil emocionar a alguien con una definición. Las enciclopedias son útiles, por supuesto, pero no las escogemos como lectura si queremos pasar un buen rato, ¿Verdad?

Lo cierto es que la mayoría de esas supuestas “obligaciones” no son más que prejuicios. Prejuzgamos a la audiencia. Pensamos que no nos van a entender, que tenemos que empezar por explicarles tal o cual cosa… Y eso es prejuzgarlos, para mal.

Os quiero presentar a Robert McKee. Autor y consultor de guiones en Hollywood, este buen hombre ha escrito un libro de referencia para guionistas de todo el mundo: “EL GUIÓN”. McKee relata en su libro que:

“El público no es sólo increíblemente sensible. Cuando se instala en un cine a oscuras, el cociente intelectual colectivo se dispara veinticinco puntos.”

Pues bien, el público de tu presentación no va a ser menos. No lo subestimes. Lo más probable es que no necesite tanta situación ni tanta definición: de hecho, cuantas menos, mejor.

Fíjate en la publicidad: ¿Te hablan del mantenimiento del coche? ¿De especificaciones técnicas de la lavadora? ¿De cómo confeccionan el perfume? ¿A que ves por dónde voy?

Busca otras formas de expresión para ser más expresivo. Si quieres conectar emocionalmente con el público, tienes que ir más allá.

DALE UNA FORMA SUGERENTE

Los actores lo tenemos más fácil: ahí está el dramaturgo para dar una forma sugerente y atractiva a la historia; para crear escenas emocionantes, y personajes memorables. En el caso de tu presentación, tú mismo debes dar forma al contenido. Por eso te recomiendo que busques formas más emocionantes de explicar tu material desde el principio: plantear tu presentación como una novela, o una película, y no como un artículo de la Wikipedia, te va a ayudar mucho más a conectar con el público.

HAZ PREGUNTAS RETÓRICAS… Y CONTÉSTALAS

Observo también en los cursos (y puedes verlo en las entrevistas de tv) que cuando respondemos a las preguntas de un interlocutor somos mucho más espontáneos. El alumno durante la presentación está nervioso y envarado, y en cuanto acaba y responde a una pregunta (¡Oh, maravilla!) se relaja, y su expresividad gana enteros. Haz lo mismo: utiliza preguntas retóricas no sólo como recurso narrativo, si no también expresivo. Responderlas como si fueran reales te hará ser más espontáneo y natural.

UTILIZA PERSONAJES

Contar una buena historia es una magnífica forma de conectar con tu audiencia (te remito a un artículo de Roger sobre ¿cómo empezar y terminar una presentación para que salga redonda?). Y puedes utilizar los personajes para ampliar tu registro expresivo. Imita. Ponles voces. Eso sí, no te fuerces a hacerlo. No hay nada peor en un escenario que hacer las cosas sin convicción. Prueba primero a cambiar de posición con cada personaje (en una conversación entre dos, por ejemplo)  para ir adquiriendo confianza. A medida que te sientas más cómodo, puedes cambiar la voz e incluso el gesto.

ENSAYA CON ALGÚN ELEMENTO “EXTRAÑO”

pallasso

Foto de Gloria García

Te parecerá, por supuesto, extraño… y lo es. Lo que me gustaría que probaras es a hacer alguno de los ensayos de tu presentación con una nariz postiza, un gorro extravagante o algo similar. Al principio te sentirás ridículo: pues bien, has conseguido el objetivo.

Uno de los enemigos de nuestra expresividad es precisamente ese: el miedo al ridículo. Y experimentarlo, entre otras cosas, hará que te des cuenta de que no pasa absolutamente nada. Y no sólo eso: sintiéndote ridículo encontrarás múltiples formas diferentes de expresarte. Y es eso lo que estamos buscando. Para conseguirlo, escoge bien el elemento extraño, y mírate bien en el espejo antes del ensayo. Las narices de payaso son fantásticas, te lo aseguro.

HAZLO, O NO LO HAGAS… PERO NO LO “INTENTES”

Como te mencionaba, hacer las cosas sin convicción es una de las peores ideas en un escenario. Te lo puedo asegurar. Por eso te propongo que pongas en práctica estos consejos de forma progresiva. Lo que más va a ayudarte a ganar expresividad en un escenario es la confianza. La confianza en tus propios recursos expresivos. Y es mejor ganarla poco a poco, que ir demasiado rápido y fracasar: ¡Eso te hará instalarte por siempre jamás en el mundo de las DEFINICIONES!

Es mucho mejor hacer pocas cosas, con confianza, que pretender hacer demasiadas sin convicción.

“A más ver…”

_______________________________________________________Fermí Casado

Fermí Casado es actor y el autor de Teatricom, un blog en el que pone sus casi 20 años de experiencia sobre los escenarios y todas las técnicas teatrales adquiridas al servicio de las presentaciones.

Descubrí a Fermí hace casi 20 años a través de una serie de televisión (Estació d’Enllaç). No soy muy asiduo al teatro, así que tenerle presente todavía después de tanto tiempo sólo puede ser debido a que en su momento, la calidad de su interpretación dejó huella en mi. Precisamente por esto, porque lo que pretende un buen presentador es dejar huella como él lo hizo en mi, le pedí que escribiera este artículo.

En el próximo artículo hablaremos sobre tutoriales y ejemplos de Prezi. Si no quieres perdértelo, puedes suscribirte aquí y recibirás los próximos artículos en tu correo electrónico.

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