¿Cómo podemos adaptarnos sobre la marcha a los imprevistos que surgen en una presentación?

En ocasiones, por mucho que te prepares las cosas, ocurren imprevistos que no te permiten seguir tus planes a rajatabla. Y en el mundo de las presentaciones ocurre lo mismo.

Si eres un lector aplicado del blog, ya sabrás que defiendo a ultranza la preparación de las presentaciones. Tener un buen guión sobre lo que debemos decir es fundamental para el éxito de tu discurso.

Sin embargo, algo tan simple como una pregunta de alguien del público, un tema que no se entiende bien, o un problema informático… puede obligarnos a interrumpir momentáneamente nuestros planes y modificarlos ligeramente. Y hay dos formas de hacerlo: alargando la presentación para poder decir todo lo que queríamos decir, o bien adaptando el discurso al tiempo restante disponible.

La primera opción es la más fácil para el presentador, pero la más molesta para la audiencia, ya que consiste en robarles un tiempo extra que, a priori, no te han concedido. Por eso no la recomiendo.

La segunda opción es la más elegante, pero entraña mayor dificultad para el ponente, ya que tiene que tomar decisiones sobre la marcha. Para mi esta solución es la idea, pero…

¿Cómo podemos adaptar sobre la marcha una presentación a los imprevistos que surgen en el directo?

Estoy a régimen

bascula

Foto obtenida en www.vitonica.com

Empecé el pasado 26 de enero con una dieta hipocalórica de 1500 calorías bajo supervisión médica.

Como puedes imaginar, si he llegado a este punto, no es precisamente porque tenga facilidad para comer con mesura. Así que durante las dos primeras semanas, para poder seguir el planning a rajatabla, he medido cada gramo que comía. Y he seguido al pie de la letra las cantidades de pasta, carne, fruta, ensalada, etc… que corresponden a cada comida.

Pero luego, el animal social que llevo dentro, empieza a querer salir con los amigos. Y con eso, llegan las excepciones. Una barbacoa por aquí, una esquiada por allá… Y cada una de estas actividades extras supone “imprevistos” que hacen muy difícil poder seguir la dieta al pie de la letra.

En ocasiones anteriores…

No es la primera vez que hago dieta, pero en ocasiones anteriores, cuando no podía seguirla a rajatabla, siempre terminaba excediéndome.

No era capaz de improvisar el menú del día, de manera que a las calorías establecidas, siempre terminaban sumándose algunas más debidas a los imprevistos.

En definitiva, el equivalente a alargar una presentación cuando nos vemos obligados a interrumpir el discurso preparado.

Aprendiendo a comer

Pirámide alimentos

Foto obtenida en www.planetajoy.com

En esta ocasión, sin embargo, estoy aprendiendo a comer de forma equilibrada.

Por eso ahora, cuando tengo que ir a esquiar y el menú no lo preparo yo, intento compensar el la ingesta de hidratos de la tortilla de patatas de la cena (que en teoría no debería comerlos), eliminándolos a la hora de comer para compensar.

El resultado es que, a pesar de los imprevistos, el número de calorías se mantiene más o menos estable.

Esto, llevado al mundo de las presentaciones, es lo mismo que saber adaptar el discurso al tiempo disponible.

¿Cuál es el secreto?

La clave de este cambio ha sido tomar consciencia de que una buena dieta se traduce en unas proporciones determinadas de hidratos, proteínas, etc… que deben ser ingeridas a lo largo del día.

La dieta nos las reparte de una forma adecuada entre las 5 comidas, pero si entendemos qué nos aporta cada alimento, podemos adaptar ese régimen quitando de otras ingestas aquello de lo que hemos abusado, o añadiéndolo si es que comimos en menor cantidad.

Para ello es necesario tener claro cuál es el límite de calorías que no debemos sobrepasar, cuál es la importancia y la aportación de cada tipo de alimento, y qué porcentaje de cada nutriente necesitamos para que la dieta sea equilibrada.

Eso mismo ocurre en una presentación.

Para poder adaptarnos a los imprevistos, es importante tener presente el tiempo total disponible para no sobrepasarlo. También es necesario tener clara la importancia de cada una de las ideas en el mensaje final de la presentación, ya que vamos a descartar aquellos que menor incidencia tengan. Y además, es importante tener en cuenta el peso que cada argumento tiene en el discurso para que la presentación quede bien estructurada y equilibrada.

Dicho de otro modo, tener en mente el mensaje y la estructura de una presentación nos da la flexibilidad suficiente como para adaptar nuestro discurso a las incidencias fortuitas que se puedan producir sin que eso afecte a la calidad de la presentación final.

¿Cómo reaccionas cuando en una presentación sufres interrupciones que destarotan tus planes? ¿Alargas la presentación o la adaptas? Gracias por compartir tu mensaje.

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