¿Cómo lograr que tu presentación sea memorable?

Desde hace tiempo me obsesiona la idea de que olvidamos muchas de las cosas que nos explican. El ejemplo más claro es la escuela.

¿Cuántas de las lecciones que has recibido permanecen inborrables en tu memoria?

Imagino que la mayoría de las personas responderían a esa pregunta con un “pocas”. Si eres de esos no te sientas mal. No es tu culpa (o, como mínimo, no creo que lo sea únicamente).

La forma en que te lo explicaron influye muchísimo en cómo lo recuerdas.

Así que si ahora te encuentras en la situación de ser tú quien debe explicar algo a los demás en una clase o en una presentación, deben poner atención en cómo lo haces si quieres que tu mensaje perdure en el tiempo. Así que…

¿Cómo lograr que tu presentación sea memorable?

Esta semana encontré en Facebook un vídeo sobre química que me hizo pensar que si hubiera tenido más material como este durante mi carrera igual ahora sería un químico brillante. Pero, en realidad, he olvidado muchas de las lecciones de la carrera.

¿Qué tiene este vídeo de especial?

En realidad, es mucho menos técnico que otros vídeos que puedes encontrar en youtube para explicar los enlaces y las reacciones químicas. Y su contenido es más bien escaso.

Sin embargo, hay algo que ayuda mucho a recordarlo: es muy fácil poder visualizar las ideas.

¿Has probado de imaginarte alguna vez un átomo de carbono que se une a cuatro átomos de hidrógeno?

Cuanto más abstractas son las ideas de las que hablamos, más difícil resulta poder visualizarlas. En cambio, las ideas concretas se pueden asociar sin problemas a imágenes mentales. Y hacer el paralelismo entre el mundo de la química y una fiesta en la que las personas se relacionan entre sí de distintas formas es algo muy concreto.

El mejor avión de pasajeros del mundo

Los hermanos Heath cuentan en su libro Ideas que pegan un ejemplo muy oportuno.

Cuando Boeing se preparaba para lanzar el diseño del avión de pasajeros 727 en los años 60, querían que éste fuera el mejor avión de pasajeros del mundo (por aquel entonces, claro).

Ponte en la piel de los ingenieros de Boeing. ¿Qué debían hacer para poder construir tal avión? ¿Cómo crees que se imaginarían ellos ese avión?

La verdad es que el concepto “el mejor avión de pasajeros del mundo” es tan abstracto que difícilmente puedes visualizarlo (y mucho menos todos por igual).

Sin embargo, los directivos, a la hora de transmitir el mensaje, supieron convertir esa idea en algo mucho más concreto: el 727 tenía que acomodar a 131 pasajeros, volar sin escalas desde Miami a NewYork y aterrizar en la pista 4-22 de La Guardia (por ser demasiado corta para cualquiera de los aviones de pasajeros existentes hasta el momento).

Al llevar la idea del mejor avión de pasajeros del mundo a ese nivel de concreción, es mucho más fácil visualizar mentalmente cómo va a ser ese avión que quieren construir. Y eso facilita mucho el trabajo de los ingenieros, ya que en todo momento pueden recordar cómo debe ser el avión.

Las ideas concretas se recuerdan

Como ocurre en el caso del Boeing 727, las ideas concretas son más fáciles de recordar (especialmente cuando se componen de sustantivos concretos y fácilmente visualizables).

Según un estudio de Eric Havelock, un investigador de Yale, recogido en su libro Prefacio a Platón, los relatos que se transmiten oralmente, como la Ilíada o la Odisea, se caracterizan por montones de acciones concretas y pocas abstracciones.. Según Havelock, este tipo de relatos sufren una especie de selección natural, ya que los detalles concretos , al ser más recordables, perduran de generación en generación, mientras que las abstracciones originales no logran sobrevivir.

Si piensas ahora en la mayoría de las clases y/o presentaciones a las que has asistido, ¿predominan más las ideas concretas o las abstractas?

Generalmente tendemos a usar un lenguaje técnico (y en consecuencia abstracto) porque tememos que de lo contrario eso afecte a nuestra credibilidad y a nuestra reputación. Un poco por aquello de, si no me entienden, señal de que sé mucho. Usando tecnicismos y la jerga específica de nuestro sector, creemos proyectar una imagen más profesional de nosotros.

Sin embargo, al hacer tal cosa, estamos dificultando a nuestra audiencia que puedan recordar nuestro mensaje.

La Teoría del velcro de la memoria

Tradicionalmente se asocia la memoria a una especie de disco duro. Una especie de archivador en el que se va guardando toda la información.

Sin embargo, los hermanos Heath proponen ver la memoria como un velcro.

velcroEl velcro está compuesto de dos caras: una que contiene un montón de ganchos y otra repleta de bucles. Cuando se presiona una cara contra la otra, se logra que una cantidad abundante de ganchos queden atrapados en los bucles, de manera que quedan pegadas.

Nuestra mente dispone de muchísimos bucles. Por eso, cuando una idea está repleta de ganchos, es más fácil que se quede pegada.

Cuando usamos ideas concretas (como por ejemplo la casa de tus padres), existen un montón de recuerdos a los que hacen referencia: imágenes, sentimientos, olores, sonidos, experiencias…Una misma idea concreta puede aportar más de un gancho.

En cambio, las ideas abstractas, acostumbran a aportar pocos ganchos. Por eso no se recuerdan tanto.

Hazlo concreto y visualizable

Si quieres hacer una presentación memorable, lo mejor es que te centres en transmitir un mensaje lo más concreto posible.

Huye de la abstracción.

¿Cómo son tus presentaciones: concretas o abstractas? ¿Qué harías para convertir una idea abstracta en una concreta? Gracias por dejar tu comentario.

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