¿Cómo hacer una presentación para niños?

Audiencia joven

Foto obtenida en http://www.bathspa.ac.uk

Sin ningún tipo de duda, la audiencia más difícil a la que he tenido que hablarle es mi hijo de 4 años.

Pedirle a un niño pequeño que te escuche es normalmente inútil y conseguir su atención es un verdadero reto. En consecuencia, lograr que te haga caso es casi un milagro.

A mi hijo tengo que contarle historias para conseguir que se coma un trozo de lechuga, debo montar un juego para que se meta en la ducha, tengo que cortarle la pera con formas de letras y números para que se la coma… En definitiva, tengo que adaptarme yo a su forma de recibir las cosas porque él no va a aceptar cualquier forma de dárselas.

Si todos esos problemas los tengo yo con uno, es lógico preguntarse cómo se lo hace un profesor (figura a la que cada vez admiro más) para hablar a 25 niños a la vez y conseguir que le hagan caso.

Una lectora del blog, Cristina, me escribió precisamente formulando la misma pregunta:

¿Cómo hacer una presentación para niños?

Gracias a mi experiencia como padre y tío, me he dado cuenta que hay ciertos elementos que funcionan muy bien con los niños a la hora de conseguir que nos escuchen, nos comprendan y nos obedezcan.

Cosas que funcionan con los niños

Contar historias es quizás la que mejor funciona. Cuando son muy pequeños los cuentos o las fábulas funcionan a las mil maravillas, y a medida que se hacen mayores, nuestras propias historias personales les atrapan como pocas cosas. Su imaginación está en plenas facultades, así que poder ponerse en la piel del héroe de nuestra historia es un reclamo muy efectivo para conseguir que actúen como el héroe. Nuestra misión es conseguir entonces que nuestro héroe haga lo que queremos que ellos hagan.

Los juegos son otro recurso buenísimo para conseguir su atención. ¿Habéis probado de hablarle a un niño cuando está jugando con un ipad o una consola? No hay nada que logre desviar su atención del juego. El reto que le supone tener que superar pantallas o conseguir ciertos logros es poderosísimo. Así que si incorporamos algún tipo de juego en la presentación lograremos que nos escuche con mayor interés. Haz que tu presentación se convierta en un reto para los alumnos.

Participar activamente es otra gran baza a explotar. A los niños no les gusta el papel pasivo de oyente. Por eso cuando son muy pequeños no aguantan una película sin levantarse del sofá. Así que, si queremos que nos escuchen, es recomendable pedirles que participen de alguna forma durante la presentación. Por ejemplo, pidiéndoles que hagan los efectos de sonido de nuestro relato.

Con una amenaza o una promesa. Aunque suene mal, los padres nos pasamos mucho tiempo negociando con los hijos para que nos hagan caso. Amenazas de castigos como quedarse sin su juguete preferido, no poder montar en las atracciones… o promesas como comprar chuches, ir al parque, o ver la tele… Es decir, si hago lo que me piden voy a ganar tal cosa o voy a dejar de perder tal otra. En cierto modo, para captar su atención y su interés es necesario que el niño perciba un beneficio.

Las imágenes también constituyen un elemento esencial a la hora de comunicarse con un niño. Tanto las reales como las imaginarias. La mayoría de cuentos infantiles, incluso para edades en que ya saben leer, vienen siempre acompañados de ilustraciones. Y no sólo eso. Para explicar ciertos conceptos a niños pequeños, recurrir a imágenes mentales (a metáforas y símiles) funciona de maravilla.

Un lenguaje llano también es clave. Decir las cosas con unas palabras que puedan entender es fundamental para conseguir que comprendan lo que les queremos decir. Aunque una misma cosa tenga un nombre técnico que la defina, es mucho más recomendable utilizar unos términos que les resulten familiares.

¿Quiénes son los raros?

Si os dais cuenta, las cosas que he dicho que funcionan con los niños son cosas que hemos ido explicando en este blog cuando hablábamos de presentaciones en general. El storytelling, las metáforas, las imágenes en lugar del texto, incluir un beneficio en el mensaje, hacer participar al público…

Darme cuenta de ello me lleva a la siguiente reflexión. A menudo nos planteamos cómo debemos hablar a los niños, como si éstos fueran un caso raro dentro del mundo de las presentaciones. Y lo hacemos así porque vemos que aquello que se acostumbra a hacer al hablar a un grupo de adultos no funciona con los niños.

Los adultos estamos acostumbrados a un tipo de presentaciones densas y aburridas que un niño es incapaz de aguantar. Por eso cuando hablamos a los niños tenemos la sensación de tener que hacerlo de un modo muy distinto a nuestra forma de presentar habitual.

Sin embargo, aquello que recomiendan los libros y manuales sobre hablar en público es precisamente lo que funciona con los niños. Luego, quizás los raros no son los niños sino los adultos. Quizás la forma en que se acostumbra a hacer presentaciones a los adultos no es la más efectiva. Quizás el público infantil es el que debemos tomar como referencia. Quizás aquello que funciona con ello es lo que debemos utilizar para el resto de presentaciones.

Que nosotros, los adultos, nos hayamos acostumbrado a unas presentaciones serias, indigestas, aburridas y un montón de adjetivos más por el estilo, no significa que no prefiramos que nos cuenten las cosas como se las cuentan a un niño: de forma muy visual, a través de historias, de juegos, de actividades, con un lenguaje llano…

¿Has tenido que presentar delante de un grupo de niños? ¿Hiciste algo especial que no acostumbras a hacer cuando hablas a adultos? Gracias por tu comentario.

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