¿Cómo hacer una presentación aerodinámica?

Hace unos días, en una feria sobre química en Barcelona, pude ver un coche de F1 de la escudería RedBull en directo.

Coche F1 RedBull

Tengo que reconocer que a mi los coches nunca me han apasionado demasiado y lo poco que los he visto, ha sido siempre en televisión. A través de la pantalla y con el coche circulando a todo trapo, uno no es capaz de apreciar algunos de los detalles que se aprecian con el coche parado justo delante tuyo. Y hubo uno que me llamó especialmente la atención.

Por poco que sepas de F1, como yo,  seguro que tienes claro que los equipos ponen mucha atención en la aerodinámica de sus coches. Ser más aerodinámicos les permite vencer la resistencia que encuentran y correr más rápido hacia la meta.

En tus presentaciones es más que probable que también encuentres resistencia por parte de tu audiencia. Y también necesitarás vencerla. Así que podríamos decir que tus presentaciones deberían ser también aerodinámicas. Luego…

¿Cómo hacer una presentación aerodinámica?

Coche F1 RedBullLo que más me llamó la atención del F1 fue el sistema de canalización del aire.

Desde un extremo al otro, el diseño del coche indica al aire por dónde debe circular, propiciando de este modo que éste ejerza una menor resistencia. Nada es casual. Cada centímetro del coche está diseñado para canalizar el aire.

Controlando la resistencia, los ingenieros son capaces de hacer rodar al coche lo más rápido posible. Y esto es fundamental porque, en un deporte en el que se gana por centésimas de segundo, optimizar el rendimiento del coche es imprescindible.

La resistencia de tu público

Como ya hemos dicho, lo lógico es esperar encontrarte cierta resistencia entre los asistentes a tu charla. Es lógico. Tu quieres que ellos realicen un cambio y es normal que, de entrada, ellos no estén dispuestos a hacerlo (de lo contrario ya lo habrían realizado).

A veces, el motivo de su resistencia viene de mucho antes de la presentación: una enemistad con el presentador, una inseguridad personal saciada a base de cargarse lo que hacen los demás…

En cualquier caso, esas ganas de estropearte el invento se va a focalizar en cualquiera de los argumentos que tu presentes con el fin de desacreditarte. Por que hay gente que, hagas lo que hagas, y sin importar cómo lo hagas, necesitan decirte algo que esté mal.

Error intencionado

Permíteme que te cuente la historia de un amigo.

Durante mucho tiempo, cada vez que debía escribir un mail importante, una nota, lo que fuera… él debía mostrársela a su jefe para que la revisara. Se pasaba mucho tiempo revisando una y otra vez el texto antes de mostrárselo para evitar que pudiera encontrar ningún fallo, pero era inútil. Siempre terminaba por criticar alguna cosa, por tonta que fuera.

Aunque en cierto modo eso le hizo ser mucho más curoso en la redacción, la situación no dejaba de molestarle un poco. Un buen día, accidentalmente, cometió un fallo en el título del documento y su jefe se lo hizo notar, pero para su sorpresa, aceptó el resto de la carta sin ni siquiera leerla.  Así que decidió, a partir de entonces, que en lugar de intentar no cometer errores se centraría en cometer uno que él pudiera encontrar sin problemas lo antes posible.

Algo tan tonto como poner mal el nombre del departamento al inicio del documento era suficiente para que el le hiciera notar el error pero diese por bueno todo lo demás. Dicho de otro modo, su necesidad de resistirse había sido saciada con ese error intencionado y ya no había hecho falta atacar el resto del documento.

Canaliza la resistencia de tu audiencia

En cierto modo, lo que hizo mi amigo fue canalizar su resistencia. Fue dirigir su atención hacia un lugar alejado del resto en el que pudiera saciar su necesidad de encontrar algo que criticar sin frenar el resto. Como el F1.

Luego… ¿Cómo puedes canalizar la resistencia en tus presentaciones?

En primer lugar, debes identificar aquellos puntos de tu presentación en los que la resistencia de tu público puede hacerte más daño. Acostumbran a ser aquellos en los que te sientes menos seguro y que, por lo tanto, suponen una amenaza.

Para desactivar la amenaza debes focalizar las críticas hacia otro lado. Y para ello se me ocurren dos formas.

En primer lugar, fuerza a que te pregunten algo en concreto para poder haber preparado correctamente la respuesta. Se trata de anticipar qué es lo que puedes dejar de explicar o puedes explicar a medias que sea lo suficientemente llamativo como para que las preguntas se centren en ello y no en otra cosa.

Y en segundo lugar, pídeles algo que sepas que va a generar resistencia y a lo que puedas permitirte renunciar. Dicho de otro modo. Si tu les pides que hagan dos cosas y una de ellas es escandalosamente inaceptable, las críticas se centrarán en ella. Y luego, para calmar los ánimos, renunciar a ella y te quedas sólo con aquella que querías conseguir. Es lo que se hace siempre en el regateo: pedir más de lo que quieres para darle al cliente la posibilidad de rebajar el precio.

Estos son 2 ejemplos de cómo dirigir la resistencia de tu público hacia donde a ti te interesa. Pero seguro que hay otras formas de conseguirlo. ¿Se te ocurre alguna? Gracias por dejar tu comentario.

En el próximo artículo desactivaremos la típica excusa “es que me han dicho que tengo que hacerlo así”. Si no quieres perdértelo, puedes suscribirte aquí y recibirás los próximos artículos en tu correo electrónico.
 

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