Cómo evitar las presentaciones buffet libre

El jueves pasado asistí a una conferencia de la que salí con una sensación muy contradictoria. Por un lado, hubo momentos en los que las anécdotas e historias que el ponente contó captaron por completo mi atención y me hicieron pasar ratos muy agradables y emocionales. Pero por el otro lado, me fui sin saber exactamente qué era lo que pretendía el presentador con su charla ni qué era lo que se suponía que debía hacer yo al respecto.

Fue un claro ejemplo de lo que yo llamo una presentación buffet libre.

Las presentaciones buffet libre son aquellas en las que uno puede encontrar ideas y argumentos de gran calidad, pero que tiene que servirse el mismo a su antojo.

Desde el punto de vista de los oyentes, las presentaciones buffet libre no tienen nada que objetar. Como me ocurrió a mí, uno puede pasar un buen rato disfrutando de toda la oferta informativa y quedarse luego con aquellas cosas que más le hayan llamado la atención.

Sin embargo, desde el punto de vista del presentador, este tipo de presentaciones nos hacen perder el control sobre nuestra audiencia.

Buffet libre

Foto obtenida en www.larazon.es

Del mismo modo en que un buffet libre le impide a uno controlar la alimentación de los comensales, ya que cada uno de ellos va a comer lo que quiera y en la cantidad que le apetezca, una presentación buffet libre no nos permite controlar cuál o cuáles de las ideas o argumentos que hemos ofrecido se van a llevar de la ponencia.

Si ya hemos dicho en incontables ocasiones que toda presentación debe producir un cambio en la audiencia, el hecho de que cada oyente pueda obtener un output distinto de la misma presentación significa, por lo tanto, que no podremos conseguir que toda la audiencia realice el mismo cambio.

Así que,

¿Cómo podemos evitar que nuestra presentación se convierta en una presentación buffet libre?

Está claro que utilizar ciertos recursos contribuye a que las presentaciones no sean un tostón. El uso de historias, de anécdotas, videos, etc. es altamente recomendable. Pero por sí solos tampoco son garantía de nada.

Si todos estos recursos no están bien relacionados entre sí se convierten en recursos estancos e independientes que entretienen pero en muchos casos carecen de sentido dentro del conjunto de la presentación.

Este fue el caso de la presentación de la que os hablo.

A mi entender, si quieres evitar que eso ocurra y tu presentación se convierta en una presentación buffet libre debes seguir 4 pasos:

1.- TEN CLARO EL MENSAJE QUE QUIERES TRANSMITIR

La falta de un mensaje en nuestra presentación es el primer paso para que éste se convierta en una presentación buffet libre.

El mensaje actúa como una cápsula que contiene lo más importante de nuestra charla y las instrucciones que quieres que tu público siga.

Si tu como ponente no eres capaz de identificar la idea principal de tu charla y condensarla en una sola frase, no pretendas que sea la audiencia quien lo haga por ti.

Una presentación sin mensaje es una invitación formal a que cada uno decida por ti qué es lo más importante de tu presentación.

2.- PARA EMPEZAR, CUÉNTALES DE DÓNDE PARTES Y HACIA DÓNDE LOS LLEVAS

Lo vimos hace una semanas cuando hablamos de los 3 pasos para estructurar el inicio de una presentación de modo que quieran seguir escuchando.

La atención depende, en gran parte, de que el receptor perciba un beneficio en aquello que está a punto de recibir. De modo que si les contamos hacia dónde vamos, es fácil que cuando lleguemos al destino todos lo puedan identificar rápidamente.

Una buena introducción hace que el público sepa identificar cuando ha llegado al punto culminante de una presentación: el mensaje.

3.- HAZ QUE TUS ARGUMENTOS FORMEN PARTE DE UN HILO CONDUCTOR

Una presentación no consiste en una secuencia de argumentos bien preparados pero independientes entre sí. Ni tan sólo el hecho de pertenecer a una misma temática es garantía de que dos ideas puedan ir juntas.

Nuestra obligación como ponentes es facilitar que el oyente entienda fácilmente la relación que guardan los distintos argumentos entre sí y también su relación con el destino al que nos dirigimos.

Por eso es muy importante que un argumento nos lleve de forma natural al siguiente, del mismo modo en que en un viaje, una etapa nos acerca a la siguiente y, a su vez, nos lleva hacia el destino final.

4.- CUANDO LLEGUES AL DESTINO, HÁZSELO NOTAR

Por mucho que le hayas dicho al principio hacia donde los llevarías, cuando llegues a la meta no pierdas la oportunidad de hacérselo saber.

Son muchas las presentaciones que terminan de forma confusa sin trasladar el mensaje.

Tu mensaje debe ser lo último que se diga en tu presentación, puesto que deben llevárselo puesto a casa.

¿Has asistido alguna vez a una presentación buffet libre? Comparte tu experiencia. Gracias por dejar un comentario.

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