¿Cómo convertirte en el mejor profesor del mundo?

Jeffrey Wright

Foto obtenida en www.archlou.org

Entre toda la basura que abunda en las redes sociales, a veces nos llegan auténticas joyas que merecen la pena ver.

Una de ellas es la historia de Mr. Jeffrey Wright, un profesor de una high school de Louisville (USA) cuyos alumnos hablan maravillas de él.

Antes de continuar, coge unos clinex i mira este vídeo.

Me llama la atención una frase de una alumna: “es la personificación de cómo deberían ser los profesores”.

¡¡Cuántos de nosotros pagaríamos por conseguir que nuestros alumnos dijeran semejante cosa de nosotros!!

Desde luego el caso de Mr. Wright (que por suerte no es un caso único) nos puede dar las claves para poder enseñar y comunicar mucho mejor. Así que…

¿Qué convierte a Mr. Wright en un gran profesor?

Haz que quieran aprender

Desde hace tiempo tengo la convicción que ser profesor cada vez tiene menos que ver con enseñar y mucho más con conseguir que quieran aprender.

Jeffrey Wright

Foto obtenida en internet.mas.ec

Sus clases están diseñadas para generar esa inquietud por conocer la respuesta a los misterios que él mismo les muestra. En lugar de soltar un rollo teórico sobre física, hace un experimento sorprendente que consigue que todos los alumnos se pregunten una misma cosa: “¿Cómo?”. Y aprovecha ese momento para transmitir su conocimiento.

Si nos fijamos en el modo en que damos normalmente las clases… ¿Cuántos de nosotros nos limitando a enseñar esperando que el alumno venga con las ganas de aprender ya puestas? ¿Cuántos creemos que aquello de lo que les vamos a hablar es tan importante que las ganas de aprenderlas se dan por supuestas?

La primera gran enseñanza de Mr. Wright es que nunca debemos suponer que nuestra audiencia (ya sea un grupo de alumnos o una audiencia) está interesado en aquello que le vamos a contar. Nuestra primera misión es generar ese interés.

Lo que inspira son las historias

Cuando él empieza a contar la historia de su hijo ocurre algo por lo que muchos profesores también pagaríamos: la clase entera atiende.

Las historias funcionan porque nos acercan al público y nos ayudan a conectar con él. Porque inspiran y nos ayudan a empatizar. Porque nos permiten expresar mucho mejor nuestros sentimientos. Y porque son el envoltorio perfecto para el mensaje que les tenemos preparado.

Intenta hablar a un grupo de adolescentes sobre que el sentido de la vida es el amor. ¿Cuánto vas a durar sin que te abucheen? En cambio, cuéntales una historia personal que te muestre ante ellos como alguien vulnerable, como alguien cercano, como alguien muy parecido a ellos, y esconde en ella tu mensaje. Te los habrás ganado.

Yo mismo realizo charlas en colegios e institutos a alumnos de entre 15 y 18 años y he podido comprobar que el momento en el que conseguía atraparlos mejor era cuando les contaba mi historia personal. Puedo lograr más o menos interés mientras les hablo sobre cómo hacer presentaciones, pero en el momento en que les cuento por qué me dedico a ello siempre es el momento estrella.

Así que la segunda lección de Mr. Wright es que les inspires con tu propia historia o con historias muy cercanas que contengan el mensaje que les quieres transmitir.

Preocúpate por tu audiencia

A través de la experiencia con su hijo, Mr. Wright se da cuenta de que lo que da sentido a la vida es el amor. Que la razón por la que vivimos es para preocuparnos por los demás. Y él lo aplica a rajatabla con sus alumnos.

Mr. Wright les escucha e intenta adaptar sus clases a ellos y a sus necesidades. Intenta que sus clases no sólo sirvan para aprobar un examen sino que busca que lo que aprendan perdure en el tiempo. Intenta ofrecerles experiencias únicas que los motive a buscar las respuestas…

Podríamos resumir la filosofía de Mr. Wright en una única frase: lo más importante son los alumnos.

Tanto si hablamos de clases como de presentaciones, la audiencia debe ser lo más importante y debemos mostrarles en todo momento que nos preocupamos de ellos. Por eso es imprescindible que el alumno o el oyente tenga la sensación de que esa clase o esa charla la has preparado pensando en ellos, pensando en que les sirva de algo. Esta es la tercera gran enseñanza de Mr. Wright.

El mejor profesor del mundo

Es posible que haciendo eso no logres ser el mejor profesor del mundo. Siempre hay alguien en algún rincón del planeta que hace las cosas mejor que tú. Pero seguro que te habrás convertido en el mejor profesor para tus alumnos: en el mejor profesor de SU mundo.

¿Crees que son aplicables las enseñanzas de Mr. Wright? ¿Has aplicado ya alguna de sus ideas? Cuéntanos tu caso en un comentario.

En el próximo artículo explicaremos cómo hacer una presentación aerodinámica. Si no quieres perdértelo, puedes suscribirte aquí y recibirás los próximos artículos en tu correo electrónico.

Entradas Relacionadas:

¿Te gusta el contenido?
Suscríbete a la Newsletter para no perderte ni un detalle

Y además, con la inscripción a la Newsletter, un curso online de presentaciones GRATIS!!!

Comentarios

  1. victor dice

    Genial artículo, Roger. No conocía la historia de Mr. Wright y es muy inspiradora. Me ha gustado mucho la inferencia que has hecho al campo de las presentaciones. Un saludo. Víctor.

Trackbacks

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *