Cómo conectar con la audiencia (5): tranquila, no pasa nada

Esta es la quinta entrada de esta serie sobre cómo conectar con la audiencia.

Público entregado

Foto obtenida en www.smore.com

Incluso con la más perfecta de las ejecuciones, una presentación puede resultarle distante al público si no logramos conectar con ellos. Un buen presentador debe cuidar muy bien todos los detalles para que su discurso sea adoptado por los oyentes. De lo contrario, éstos pueden levantar una barrera que impedirá que nuestro mensaje les llegue.

En los artículos anteriores vimos cómo responder a lo que nos preguntan, hablar el mismo idioma, hacerles notar que sabemos lo que les pasa y escucharles nos ayuda a conectar con nuestra audiencia.

En esta entrada veremos la importancia que tiene tranquilizar al público.

¡¡Huele a quemado!!

En mi trabajo soy EPI (Equipo de Primera Intervención), y como tal estoy entrenado para hacer de bombero en caso de incendio. Digamos que nunca me seleccionarán para salir en un calendario, pero ante una emergencia podría actuar de mientras que llegan los bomberos de verdad.

Hace unos días una compañera de trabajo vino toda alterada porque olía un fuerte olor a plástico quemado proveniente de la planta de debajo.

Mentalmente hice un escáner de la situación. No había humo, así que lo más seguro es que tampoco hubiese incendio. Y además, la planta de debajo está en obras, con lo que lo más probable es que se tratara de un soldador. No había peligro, así que no actué. Por no hacer, no me levanté ni de mi mesa quitándole importancia al asunto.

Mi compañera me exigía que hiciese algo y yo intentaba  convencerla desde mi asiento que no existía tal peligro. Pero fue inútil.

Al día siguiente mi compañera todavía me recriminaba que no hubiese hecho nada. Me decía que mi obligación era haberme levantado para comprobar qué pasaba. Había tenido incluso pesadillas.

Eso me hizo pensar que muchas veces, por razón que tengamos, nunca conseguiremos convencer a los demás si estos están nerviosos. Mi compañera no entraba en razón porque sus nervios no se lo permitían.

No les hables hasta que puedan escucharte

¿Has intentado alguna vez hacer entrar en razón a un niño en plena rabieta?

Es imposible conseguirlo usando sólo la palabra porque la propia rabieta le impide escuchar en ese momento. Así que cuanto digas va a ser completamente inútil. El error que cometemos muchos padres es intentar cortar de golpe ese momento de histeria. Y el resultado siempre es el contrario: padre e hijo acaban histéricos.

Lo que sí funciona es esperar a que el niño se tranquilice un poco o incluso ayudarle a que así sea. Ya aviso que es más fácil de escribir en un blog que de llevarlo a la práctica ;-)

Cuando debes hacer una presentación ante una audiencia que está nerviosa o inquieta por algún motivo ocurre exactamente lo mismo. Mientras el público esté nervioso es muy difícil que puedan prestarte atención. Así que lo primero que debes hacer es tranquilizarles de algún modo.

Tranquila, no pasa nada

Lo que hice mal el otro día en mi oficina no fue quedarme sentado sin comprobar si había peligro o no (pues todos los indicios ya me indicaban que no era así). Lo que tendría que haber hecho era levantarme para tranquilizar a mi compañera. Entonces, probablemente, hubiese escuchado mis explicaciones (aun siendo exactamente las mismas que le habría dado sentado en mi mesa).

¿Has tenido que tranquilizar alguna vez a tu audiencia? ¿Cómo fue? Gracias por dejar tu comentario.

En el próximo artículo hablaremos de la diferencia entre ser un friki y ser un creativo. Si no quieres perdértelo, suscríbete aquí y recibirás los artículos de Presentable en tu correo.

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Comentarios

  1. dice

    Bueno, una vez me pasó algo similar, estaba ante un grupo de trabajadores a los que por problemas de liquidez la empresa no les habías pagado a tiempo y aún seguían esperando. La gente se sentía muy inconforme y fastidiada y no se conectaba con el tema, sino que aprovechaban todo para hacer comentarios sarcásticos sobre la situación y no dejaban correr el tema.
    Lo único que me quedó fue hacer un alto y preguntarles:
    - Ya me han informado de la situación…. ¿Cómo se sienten?
    - Mal (por supuesto)
    - Claro, los entiendo bien, yo estaría igual… ¿esto ha pasado otras veces?
    - Noooo..
    - Ah…¿Entonces es algo excepcional?
    - Bueno.. sí….
    - Entiendo.. aunque, claro, que sus casas deben estar preocupados, igual que ustedes, me imagino…
    - Claro pues….
    - Entiendo… ahora, vamos pensar por un momento… y tratemos de ponernos en los zapatos del… Gerente de Finanzas… ¿Estará muy contento o super estresado con esta situación?
    - Uf… debe estar muy mal…Él es el responsable…
    - ¿Y el jefe de Contabilidad?
    - También…
    - ¿Y el Gerente de RRHH?
    - …Peor…..
    - Eso también pienso yo… y sinceramente creo que nadie se siente tranquilo con esta situación, ustedes están afectados, pero los responsables también, y mucho, por eso deben estar trabajando para encontrar una salida, y lo mejor que podemos hacer nosotros es hacer nuestra parte del trabajo, que en este momento es aprovechar este taller, aprender lo que podamos y salir ganando todo lo posible, pues, lo hagamos o no, la situación se va a resolver en algún momento, la diferencia es que unos llegarán a ese momento más estresados (porque así lo han decidido) y otros llegarán en mejores condiciones y con un aprendizaje más en su haber.
    -….. bueno.. sí… mmm…
    - ¿Están conmigo? ¿Seguimos adelante?
    - Sí!!!!

    • Roger Prat dice

      Gracias por tu experiencia, Luzma

      Sin duda un ejemplo muy ilustrativo. Si hubieras intentado seguir adelante sin calmar los ánimos probablemente no hubieses llegado a ninguna parte.

      Saludos,

      Roger

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