Cómo conectar con la audiencia (4): te escucho

Esta es la cuarta entrada de esta serie sobre cómo conectar con la audiencia.

Público entregado

Foto obtenida en www.smore.com

Incluso con la más perfecta de las ejecuciones, una presentación puede resultarle distante al público si no logramos conectar con ellos. Un buen presentador debe cuidar muy bien todos los detalles para que su discurso sea adoptado por los oyentes. De lo contrario, éstos pueden levantar una barrera que impedirá que nuestro mensaje les llegue.

En los artículos anteriores vimos cómo responder a lo que nos preguntan, hablar el mismo idioma y hacerles notar que sabemos lo que les pasa nos ayuda a conectar con nuestra audiencia.

En esta entrada veremos la importancia que tiene escuchar al público.

Una historia de vendedoras

Hace unos días quedé con un amigo para tomar un café. Llegué media hora antes al sitio acordado y me senté en un banco a esperar mientras observaba lo que ocurría a mi alrededor.

Me llamaron la atención dos chicas. dos vendedoras de no sé qué, que deambulaban cerca de donde yo estaba a la caza de posibles clientes. Estábamos al lado de una estación de metro, con lo que el tráfico estaba asegurado.

Me entretuve observando cómo actuaban.

Se quedaban plantadas en medio de la calle buscando con la mirada a su próxima presa. Y cuando la encontraban, entraban a matar con un discurso aprendido que soltaban de pe a pa sin esperar ninguna reacción por parte de la víctima. Fuese quien fuese la persona que tenía delante suyo, la vendedora soltaba siempre el mismo discurso. Como si a todo el mundo le preocuparan exactamente las mismas cosas. Como si todo el mundo tuviese exactamente los mismos problemas. Como si todos fuésemos iguales.

Me dije a mi mismo cómo cambiaría su discurso si la vendedora supiese ciertos detalles de la persona que tiene delante. Si en lugar de empezar hablando las chicas se dedicaran a escuchar, podría recopilar suficiente información sobre su audiencia como para poder adaptar el discurso a sus necesidades y, por lo tanto, para conectar mejor con ella.

Antes de hablar, escucha

“Se necesitan 2 años para aprender a hablar y 60 para aprender a callar” – Ernest Hemingway

Así es. Aunque parezca mentira, es mucho más difícil escuchar a los demás que hablarles. Y mucho presentadores cometen el error de pensar que quienes deben escuchar son los oyentes y no ellos mismos.

Escuchar a la audiencia significa obtener a cambio un preciado tesoro: la clave para conseguir su interés. Porque cuando dejas que los demás te cuenten cosas obtienes mucha información sobre lo que le gusta, lo que le motiva, lo que le preocupa, etc… Y esa información la puedes utilizar luego para hablarles de aquello que realmente quieren escuchar. Y además te permite hacerlo de una forma que tu discurso esté alineado con sus necesidades. Y eso es sinónimo de conexión con la audiencia.

¿Cómo conseguir que ellos hablen y tu escuches? Formula las preguntas indicadas y escucha atentamente las respuestas. Y luego ten la cintura necesaria para moldear tu discurso para que se ajuste a sus necesidades.

Evidentemente, si parte de este proceso de escucha puedes hacerlo durante la preparación de tu presentación mucho mejor. Te ahorrarás tener que improvisar sobre la marcha.

¿Eres de los que suelta el rollo o de los que primero escucha para saber qué rollo debe soltar? Gracias por dejar tu comentario.

En el próximo artículo hablaremos de la importancia de saber tranquilizar a la audiencia. Si no quieres perdértelo, suscríbete aquí y recibirás los artículo en tu correo.

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