¿Cómo aumentar tu seguridad al moverte sobre el escenario?

Siempre he sido un patoso.

A mi los deportes siempre me han costado horrores. De muy pequeño ya me decían que tenía problemas de equilibrio. No tenía ningún problema físico, pero me costaba un montón poner mi cuerpo a trabajar. Llegué a suspender educación física para septiembre.

PropiocepciónCon el tiempo he ido mejorando. Y tener esa dificultad innata no me ha impedido practicar todo tipo de deportes: escalada, montañismo, basket, futbol, running… Sin embargo, antes de ponerme a practicar cualquiera de ellos, siempre tenía esa sensación de inseguridad, de saber que en cualquier momento puedes tropezar, caer, perder el balón, etc…

Este tipo de inseguridad estoy convencido de que, en menor o mayor medida, se traslada también cuando lo que debemos hacer es movernos sobre un escenario. Una parte de mi tiene que concentrarse en los movimientos y, lo más probable es que el público lo note.

Estoy seguro de que no soy el único.

¿Existe alguna forma de mejorar tu seguridad a la hora de moverte en el escenario?

Hace unos días fui a hacer Humor amarillo para una despedida de soltero de un amigo.

humor amarillo

Fue genial porque al hacerlo en grupo, el ambiente y el cachondeo fueron espectaculares. Pero más allá de pasarlo bien entre amigos, yo sabía que íbamos a realizar ejercicio físico. Y no uno cualquiera. Pruebas que requerían, en muchas ocasiones, de un buen equilibrio y una buena condición física. Así que mis temores aparecieron de nuevo.

Sin embargo, esta vez, me sentí muy cómodo y muy confiado en mí mismo mientras superaba con éxito cada una de las pruebas. Y no sólo era una cuestión de que el trabajo con el entrenador personal funcione (el cambio de forma física es espectacular), sino que cuando tuve que poner a prueba mi equilibrio, este había mejorado notablemente.

¿Cuál es el secreto?

Trabajando la propiocepción

Una de las primeras “palabrotas” que mi entrenador personal empezó a decir con frecuencia cuando empezamos a trabajar juntos fue PROPIOCEPCIÓN.

Lo admito: suena fatal. Y me llevo varias sesiones averiguar qué es lo que significa.

La propiocepción es el sentido que informa al organismo de la posición de los músculos, es la capacidad de sentir la posición relativa de partes corporales contiguas. La propiocepción regula la dirección y rango de movimiento, permite reacciones y respuestas automáticas, interviene en el desarrollo del esquema corporal y en la relación de éste con el espacio, sustentando la acción motora planificada. Otras funciones en las que actúa con más autonomía son el control del equilibrio, la coordinación de ambos lados del cuerpo, el mantenimiento del nivel de alerta del sistema nervioso central y la influencia en el desarrollo emocional y del comportamiento.

Los receptores nerviosos de nuestro sistema propioceptivo, que están en los músculos, articulaciones y ligamentos, se encargan de detectar el grado de tensión muscular y el grado de estiramiento muscular. Luego envían esta información a la médula y al cerebro para que la procese. Después, el cerebro procesa esta información y la envía a los músculos para que realicen los ajustes necesarios en cuanto a la tensión y estiramiento muscular y así conseguir el movimiento deseado.

Esto significa que, ante cualquier imprevisto que surja mientras caminas por el escenario (por ejemplo una mala pisada que te hace perder el equilibrio), al trabajar la propiocepción, el cuerpo responde recuperando la postura en vez de produciendo un desequilibrio mayor que te haga caer.

Eso se traduce en que, a la hora de hacer el ejercicio, tienes una mayor seguridad en ti mismo (como me ocurrió en el Humor amarillo). Y, a juzgar por los comentarios de los demás, transmites mucha más seguridad. Justo lo que quieres conseguir cuando sales a escena.

De un lado, el trabajo de la propiocepción te dota de mucha más confianza, de modo que reduces el estrés. Y a la vez, proyecta una mejor imagen de ti que contribuye a construir tu credibilidad frente a la audiencia.

Puede que en otra entrada convenza a mi entrenador para que nos ofrezca algunos ejercicios sencillos para trabajar la propiocepción. Pero de mientras, si te interesa, pídele al tuyo que te ayude en ello.

La propiocepción de tu audiencia también te ayuda

Pero no sólo tu propiocepción te es de utilidad. También el trabajo de la propiocepción de tu público puede ayudarte a presentar mejor.

¿Cómo?

Como cuenta Nick Morgan en su blog, hay estudios que sostienen que hacer trabajar la propiocepción de tu audiencia potencia su memoria de trabajo. Y eso, por ejemplo en el caso de una clase, va a mejorar el rendimiento de los alumnos durante la misma.

Mientras que tu propiocepción debes trabajarla fuera de escena, la propiocepción de la audiencia puedes ejercitarla con una dinámica creativa al empezar la sesión.

Nick Morgan propone, por ejemplo, hacer levantar a la audiencia, moverse por la sala en busca de alguien desconocido y hacerle interaccional con él (presentándose, por ejemplo). Haciéndoles hacer actividades que son impredecibles y les obligan a adaptar conscientemente sus movimientos, podemos aumentar su memoria de trabajo para un mejor desempeño.

Un detalle que Morgan menciona en su blog y que considero muy importante: la actividad que propongas debe poder llevarse a cabo de forma natural y siempre dentro de la temática de la presentación.

¿Has trabajado alguna vez tu propiocepción o la de tu audiencia? ¿Con qué resultado? Gracias por dejar tu comentario.

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