5 pasos para romper el hielo en nuestra presentación.

 

“El coraje no es la ausencia del miedo sino la habilidad de enfrentarlo” – John Putnam

La ansiedad es una reacción fisiológica de nuestro cuerpo para prepararse para luchar o huir ante un peligro que se remonta a la era de las cavernas. Ante lo que el hombre interpretaba como una amenaza, nuestro cerebro enviaba las órdenes necesarias para tensar nuestra musculatura, acelerar el ritmo cardíaco, enviar la sangre del estómago a los músculos y acelerar la respiración para oxigenar más la sangre.

Aunque las amenazas han cambiado notablemente desde la prehistoria, los síntomas continúan siendo los mismos hoy en día.

Por eso mismo es normal que todos, en mayor o menor medida, experimentemos esa sensación de angustia, de nervios, cada vez que debemos ponernos delante de una audiencia para hacer una presentación. Porque en ese caso, no existe peligro físico, pero la posibilidad de hacer el ridículo o causar una pobre impresión nos deja intranquilos.

Según el Dr. Miquel Masgrau, sentir nervios antes de un acontecimiento que nosotros estimamos como importante puede ser incluso saludable porque nos motiva a la acción (del mismo modo que el miedo motivaba al hombre de Cromañón a atacar o a huir). Sin embargo, si sobrepasamos cierto nivel de ansiedad, eso nos va a dificultar nuestra tarea.

¿Cuáles son esos miedos a los que acostumbramos a enfrentarnos cuando hablamos en público?

Nuestras fobias a la hora de presentar acostumbran a ser miedos relacionados con el correcto desarrollo de la exposición o miedos sobre la repercusión de la misma en nuestra imagen y el hecho de exponerse ante una audiencia a la que no conocemos de nada.

De este modo, antes de empezar a hablar nos atormentamos con preguntas como por ejemplo:

  • ¿Y si no le interesa a nadie?
  • ¿Y si me quedo en blanco?
  • ¿Y si me equivoco?
  • ¿Y si falla el proyector, el sonido, el video…?
  • ¿Qué pensarán de mí?

El grado en el que seamos capaces de responder a estas preguntas determinará la intensidad del miedo que podamos tener. Así que lo que debemos hacer es prepararnos previamente para que la incertidumbre asociada a estas preguntas se reduzca a su mínima expresión. Te propongo que sigas los 5 pasos que a mí me funcionan para romper el hielo.

Los 5 pasos para romper el hielo en nuestra presentación.

Paso previo: Prepara la presentación a consciencia.

Es obligatorio hacer mención a este punto antes de empezar con los cinco pasos puesto que la mejor manera de reaccionar correctamente ante los nervios es ser conscientes de que estamos preparados para ello.

Imagina un prado verde en el que se encuentran dos personas. De repente, un toro emprende una carrera hacia ellos a toda velocidad. Ambos advierten el peligro y empiezan a correr en dirección a un árbol. ¿Quién crees que tendrá más miedo: el que hace deporte regularmente y sabe que puede subir fácilmente al árbol o el que no tiene una buena preparación física y nunca antes se subió a ningún árbol?

Del mismo modo, cuanto más nos dediquemos a preparar nuestra presentación mayor seguridad y confianza tendremos en la misma y, por lo tanto, nuestro nivel de ansiedad partirá de un nivel más bajo.

Paso #1: Visualiza el resultado que quieres conseguir.

Te puede parecer una tontería, pero haber visualizado mentalmente aquello que quieres conseguir te ayuda a desbloquearte mentalmente en los momentos de duda.

Leí hace tiempo en una entrevista a Kilian Jornet , un monstruo del trail running y otros deportes de montaña, que una cosa que le ayudaba a superar los momentos de crisis de confianza que le asaltan a uno cuando se expone a situaciones límite, era imaginarse a sí mismo cruzando la línea de meta.

De un modo parecido, debemos ser capaces de visualizarnos a nosotros mismos realizando una presentación impecable y recibiendo una sonora ovación por parte de la audiencia y recurrir a esta imagen justo antes de empezar, momento en que los nervios estarán en auge.

Paso #2: Practica delante de alguien.

La mejor manera de resolver la duda sobre si la presentación interesará o no a alguien es comprobarlo. Por ello, siempre que puedo, hago un pase de la presentación delante de alguien de confianza y de cuyo criterio me fío. Ese pase me permite obtener feedback sobre la presentación en sí y sobre nuestra exposición.

Un par de detalles a tener en cuenta.

Si realizamos este pase el mismo día o el día antes a la presentación, seguramente no quedará tiempo para poder realizar cambios e integrar con naturalidad las modificaciones en nuestro discurso. Por lo tanto, se aconseja practicar con mayor antelación, dejando 3 o 4 días de margen.

Otro aspecto importante es la elección de la persona o las personas a las que realizar el pase previo. Cualquier persona que quiera dedicarnos su tiempo nos sirve para poder practicar en voz alta y del tirón nuestra presentación. Sin embargo, si queremos aprovechar también la oportunidad de recibir una buena crítica al respecto que nos ayude a mejorar nuestra ponencia, entonces yo no nos sirve cualquiera. Debemos buscar a alguien que tenga el criterio suficiente y la valentía necesaria para decirnos a la cara qué es lo que le parece. Es frecuente recurrir a aquellos que tenemos más cerca (los padres, los hermanos, la mujer, los hijos…). Es una buena opción si queremos que aumente nuestra autoestima, pero por lo general sus valoraciones acostumbran a quedarse en un “me parece muy bien. Me ha gustado mucho”.

Elige bien a la persona a la que le confías esta tarea y, llegado al caso, acude a un profesional.

Paso #3: Apréndete al dedillo los primeros 5 minutos.

He podido comprobar repetidamente que los primeros 5 minutos de todas las presentaciones son los más críticos en lo que se refiere a ansiedad. A partir de ese momento me empiezo a sentir cómodo hablando, me relajo mucho y los nervios se reducen a un nivel lo suficientemente bajo como para que no me bloqueen, pero lo bastante elevado como para mantenerme activo y alerta.

Lo mismo ocurre con el deporte. Pasar de un estado de reposo a un momento de máxima actividad muscular no se consigue en un abrir y cerrar de ojos. Requiere un tiempo a la musculatura encontrar el tono muscular correcto. Por este motivo se realiza el calentamiento. Y aún así, muchos equipos empiezan los partidos como dormidos y necesitan unos minutos de juego para encontrar tanto la forma física como la mental para estar plenamente competitivos.

Y esos primeros minutos de juego son claves porque cuanto ocurra en ellos va a marcar el resto del partido. Porque las buenas acciones que cometamos nos van a dar confianza mientras que los errores generarán el efecto contrario. Así que las sensaciones vividas durante estos primeros instantes influencian el estado de ánimo y de confianza de los deportistas.

Del mismo modo, cuanto ocurra en nuestra presentación durante los primeros minutos va a marcar el desarrollo del resto de nuestra exposición. Por ello es vital haber trabajado a consciencia estos primeros minutos y haberlos memorizado hasta tal punto que salgan solos y de forma natural. Porque de lo contrario este inicio estará a merced de nuestros nervios y, de salir algo mal, nos puede influir para el resto del discurso.

Paso #4: Llega con tiempo y compruébalo todo.

Nuevamente, para estar seguros que no nos fallará nada lo mejor es comprobarlo. Por eso es importante llegar con antelación a la sala.

Marco Montemagno nos facilita un checklist que puede sernos útil para realizar la revisión de todos los elementos fundamentales para una presentación.

La finalidad de llegar pronto es evitar los nervios originados por los posibles percances que nos puedan impedir llegar  a la hora al evento (retención de tráfico, avería del transporte público, etc…) y familiarizarnos con el escenario y todos los elementos

Paso #5: Interactúa con la audiencia antes de empezar.

El último paso que utilizo es hablar con el público antes de empezar. No con todos, por supuesto, pero sí con algunos de las primeras filas. Eso me ayuda a relajarme y me permite acercarme un poco más a ellos y mostrarme accesible.

Además, me da puntos de referencia de calidad a los que dirigir la mirada durante el transcurso de la presentación. El haber establecido una comunicación previa con alguien le predispone a estar más predisponible para responder a nuestras miradas, lo cual es mucho más agradecido que lanzar miradas sin retorno.

¿Se te ocurre algún paso más? ¿Cuál es tu experiencia? Explícalo con un comentario. Gracias.


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Comentarios

  1. dice

    Estando de acuerdo en todo lo que comentas a mí me ha sacado de algún apuro el conocer, de antemano, a quién diriges lapresentación.
    En casos extremos podríamos imaginar una presentación en catalán con una audiencia castellanoparlante, o cuidado con anécdotas o historias cuando en el público puede ser de otra cultura o religión.
    Las fotografías o videos pueden tener imágenes que para nosotros no tienen ningún tipo de connotación pero para otras culturas son ofensiva.
    Si entre medio hay un descanso con aperitivos, ¡Cuidado! hay culturas que no aceptan determinados alimentos, no ya comerlos si no que estén presentes en su mesa.
    Y para mí también es muy importante que el auditorio note que la presentación este personalizada para ese momento. No vale sacar del fondo del disco duro una presentación de hace dos años y realizarla tal y como estaba, hay que actualizar los datos e incorporar esa imagen o comentario reciente. Personalizar, diferenciar con el auditorio que espera nuestra locución nos hará sentirnos más comodos y el público lo agradece y se nota inmediatamente.

    • gestor dice

      Así es! El elemento más importante de la comunicación es la audiencia.
      Como dijo Walter Lipmann: la música no es nada si la audiencia está sorda.
      Gracias por el comentario

  2. dice

    Creo que para romper el hielo podría iniciarse con una reflexión cotidiana acerca de algún valor especial o exponer al auditorio a un apotegma o pensamiento de algún autor famoso. Me ha funcionado colocar un cómic de algo gracioso relacionado al tema a tratar y solicitar, luego, algún comentario.

    • Roger Prat dice

      Gracias por tu comentario, Ricardo

      Desde luego, hacer participar al público de buen principio es una forma de reducir nuestro nivel de ansiedad. Y si es con dosis de humor, todavía más.

      Saludos,

      Roger

  3. Maestra de nada dice

    Cuando tenemos que hacer algo importante y que precisa de nuestra atención, el nervio simpático nos activa y nos mantiene alerta. Pero no todo son ventajas, una de las cosas que hace es secar la boca, se pone pastosa, y a su vez, la boca seca estimula al simpático que interpreta la señal como que se sigue necesitando estar alerta para. Esto se convierte en un círculo vicioso y cuanto más nerviosos estamos, más sequedad de boca y cuanta más seca tenemos la boca, más nerviosos nos ponemos.
    Esto podemos atajarlo de una manera fácil: salivar. Sí conseguimos tener la boca húmeda, estimularemos el parasimpático y este nos hará estar más tranquilos. Y, como podemos forzar la salivación? Pues pensando en limón, en el ácido, frotando el interior de los labios con la lengua o el suelo de la boca.
    Como anécdota decir que con la salivacion se puede relajar tanto una persona que se han llegado a hacer pequeñas operaciones con este método como única anestesia.
    Espero que os sirva en vuestras futuras presentaciones

  4. dice

    Algo que me ha funcionado siempre muy bien, es empezar cualquier presentación con un storytelling, hablar de personas nos hace también accesible cercano y provocamos un efecto emotivo que relaja a la audiencia y además crea cierta expectación. Puede ser la historia de alguien cercano de algo que parece que no tiene nada que ver con lo que vas a hablar, pero que si le damos nuestro toque creativo podemos vincularlo rápidamente con el tema del que vayamos a hablar. Enhorabuena por tus contenidos Roger. Un saludo.

    • Roger Prat dice

      Muchas gracias Paco por tu comentario, viniendo de ti, es todo un lujo.

      Yo también uso la historia personal con relación dudosa pero existente con el tema como recurso para empezar. Funciona muy bien.

      Saludos,

  5. nube dice

    Muy buenos los pasos, pero uno importante el que lo he practicado es la seguridad en el tema a tratar, y sí es verdad uno internamente está nervioso pero (ojo) no hacer notar.

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