4 técnicas para improvisar en público

Sebastián LoraHace un tiempo tuve la oportunidad de asistir como invitado a una sesión del Prestigious Speakers Barcelona, un club de Toastmaster. Lo que más me sorprendió fue la parte en la que varios participantes debían improvisar discursos. Improvisar es algo que me parece sumamente difícil, de modo que le pedí a Sebastián Lora,  Presidente de Mallorca Wordsmiths Toastmasters y blogger sobre habilidades de comunicación en www.declamatoria.com, que escribiera este post en mi blog.

Improvisar

Foto obtenida en www.aboutmakingmoney.com

No nos engañemos. Hablar en público es un reto, incluso tras una larga preparación y años de experiencia. Incluso siendo grandes conocedores del tema a tratar. Incluso tras haber hecho nuestros deberes y diseñado una ponencia que (a priori) responde perfectamente a las necesidades de nuestro público. Pero si esto es un reto, ¿dónde dejamos a la improvisación?

Improvisar parece cosa de superdotados

Siempre me han sorprendido los espectáculos de comedia de improvisación por la dificultad que suponen. Los miembros de la audiencia escriben sus temas preferidos (normalmente estrafalarios y retorcidos) y, a medida que se desarrolla la función, los protagonistas van sacando estos temas al azar e improvisan sobre éstos.

Tras mostrar mi estupefacción al respecto a un compañero de clase que, como pasatiempo, participa en una compañía de teatro de improvisación en Mallorca, éste me dijo que “todo es cuestión de práctica”. Y efectivamente, para lograr hacer reír a las personas con sus ocurrencias y justificar el coste de las entradas al teatro, los comediantes de improvisación deben entrenarse del mismo modo que lo hacen los atletas (aunque con ejercicios ligeramente distintos). Esto demuestra que, si bien hay quienes tienen facilidades especiales para divertir a los demás sin (aparente) preparación, improvisar medianamente bien no es un regalo divino limitado a un grupo selecto de individuos.

Es importante aprender a improvisar

A diario, nos vemos bombardeados con preguntas, peticiones, argumentos y reproches que requieren, no sólo de una mínima riqueza de vocabulario para poder contestar, sino también de la capacidad de pensar en frío y al instante de manera rápida y organizada que nos permita responder inteligentemente. En su libro “El camino fácil y rápido para hablar efectivamente”, Dale Carnegie establece que la capacidad de organizar nuestras ideas y hablar sin pensar es aún más importante que la de hablar tras una larga preparación. Desde un punto de vista pragmático, tiene toda la razón. Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto defendernos ante ataques verbales y contestar adecuadamente a preguntas difíciles y/o con doble intención? Por falta de práctica.

Y te preguntarás, ¿cómo se practica esto?

 A esta pregunta no hay una sola respuesta, pero mi favorita es: apúntate a un club de Toastmasters.

Toastmasters es una asociación sin fines de lucro que, desde 1924, ayuda a las personas a desarrollar habilidades de comunicación argumentando que éstas son imprescindibles para el liderazgo a cualquier nivel. Presente en más de cien países (uno de ellos España), promueve un programa educativo en el que los participantes aprenden, sin profesores, con mucha práctica y dedicación, siempre acompañadas de feedback oral y escrito. Estoy convencido de que es la mejor plataforma para aprender a hablar en público y en el siguiente enlace sabrás por qué.

Una de las particularidades del programa es que incluye en cada reunión una sección dirigida a la improvisación llamada Table Topics (en español Asuntos de Mesa). Esta sección consiste en llamar al escenario a varios miembros del club, uno a la vez, para que den un mini discurso improvisado de entre uno y dos minutos, sobre temas sorpresa escogidos previamente por otra persona. ¿El propósito? Desarrollar en los miembros del club la habilidad de pensar y hablar sobre cualquier tema sin preparación previa, para ser capaces de presentar nuestras ideas de una manera clara y organizada en cualquier contexto.

Es desde luego la parte más emocionante de una reunión de Toastmasters ya que supone un potente chute de adrenalina, incluso tratándose de un ambiente libre de “peligros”. Pero es francamente útil porque con muchísima frecuencia nos vemos en situaciones en las que debemos hablar en público sin habernos preparado nada y esto nos entrena para hacerlo con soltura.

4 Consejos prácticos para improvisar

Tras tres años de Table Topics, he aprendido algunos trucos que podemos poner en práctica en nuestra vida cotidiana para salir airosos en contextos en los que no nos queda otra más que improvisar.

1.- Reflexionar antes de contestar

Parece obvio, pero no lo es tanto cuando estamos bajo la mirilla. Cuando se nos pide comentar sobre algo, vale más darse unos segundos para reflexionar brevemente sobre lo que vamos a decir y luego decirlo. No hacer esto y contestar de forma precipitada hará que, en gran parte de los casos, no contestemos tan bien como quisiéramos (en otros meteremos la pata hasta lo más hondo). Ciertamente, cuando somos los que hablamos, una pausa de tres segundos puede parecer una eternidad. No obstante, ésta nos permite, no sólo organizar nuestras ideas, sino también calmarnos y proyectar una imagen ecuánime. Y además, para quien nos escucha, tres segundos de silencio no son nada.

2.- Parafrasear la pregunta

Repetir la pregunta o cuestión sobre la que tenemos que hablar con nuestras propias palabras tiene varias ventajas. Nos gana tiempo para reflexionar sin la necesidad de prolongar el silencio más de la cuenta. Nos ayuda a entender mejor el tema que debemos elaborar. Aclara cualquier tipo de malentendido; si no hemos entendido bien, se notará en la paráfrasis y quien haya planteado el asunto se verá obligado a explicarse (lo que concede aún más tiempo para pensar).

3.- Asociar una anécdota al tema en cuestión

Ser capaces de encajar una historia de nuestra propia vida a aquello sobre lo que nos vemos obligados a hablar de forma improvisada cumple tres propósitos. Primero, nos ayuda a comenzar a hablar con seguridad y soltura. Nadie puede hablar mejor que nosotros mismos sobre nuestras propias historias y anécdotas. Segundo, la historia es el medio más efectivo para transmitir un mensaje. Permite captar y mantener la atención de quien escucha, y facilita la comprensión del mensaje. Tercero, a medida que narramos la historia, el mero hecho de hacerlo nos ayuda a que surjan otras ideas susceptibles de encajar con el tema central, permitiéndonos elaborar mejor nuestra respuesta improvisada.

4.- Pensar en una estructura de discurso

Del mismo modo que un discurso previamente planificado suele tener un propósito claro, las demás situaciones comunicativas (a mi juicio) también han de tenerlo. Por ello, ser capaces de plantear una estructura a la intervención improvisada (con introducción, cuerpo y conclusión) hará que nuestra intervención sea altamente efectiva (e incluso memorable). Mientras reflexionamos sobre lo que vamos a contestar, sacarnos tres palabras clave de debajo de la manga que estén relacionadas con lo que nos preguntan hará que podamos dar estructura a nuestra respuesta sin irnos por las ramas. Iniciamos con una breve anécdota, desarrollamos las tres palabras como cuerpo de nuestra repuesta, finalizamos con un resumen de estas tres, y voilà, un mini discurso.

Sí, suena muy fácil. Y desde luego no lo es tanto. De hecho es bastante complicado al principio. Pero como todo en la vida, esto requiere de práctica, y sólo si nos exponemos a situaciones de este tipo podremos practicar la improvisación. Por ello te recomiendo encontrar el club más cercano de Toastmasters y comenzar a practicar ya (en un ambiente seguro). Porque improvisar no es cosa de superdotados, pero mejor si nos pilla preparados.

¿Estás en Mallorca los días 5, 6 y 7 de abril? Mi club de Toastmasters organiza un evento público en el que Roger Prat participará como ponente. Más información aquí.

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Comentarios

  1. Roger Prat dice

    Muchas gracias, Sebastián, por tu artículo.

    Cuando yo era pequeño tenía un poco de vértigo. Así que cuando iba a la montaña (una de mis pasiones), a veces tenía que renunciar a subir hasta la cima por la presencia de un paso un poco más expuesto de lo normal. Para solucionar el problema empecé a practicar la escalada deportiva. Fue una inmersión total.
    Supere mi miedo a la altura.
    No es que escalara porque tuviera la intención de subir las montañas escalando. Mi voluntad era seguir haciendo la montaña como siempre, pero saber escalar me daba los recursos que necesitaba para pasar por donde antes no me atrevía.

    Creo que con saber improvisar pasa lo mismo.
    No creo que nadie aprenda a improvisar para no tener que prepararse bien las presentaciones. Pero en ciertas ocasiones, una buenas técnicas para la improvisación nos pueden ayudar a superar algún momento crítico de nuestras presentaciones.

    Roger

  2. dice

    Desde luego Roger. Salvo los comediantes, dudo que nadie aprenda a improvisar por amor al arte. Pero exponerse a ello (y practicar), así como tener a mano una que otra herramienta para saber salir del paso, nos ayudará a mantener la credibilidad que hayamos podido obtener en la parte más preparada de nuestro discurso. Gracias por la oportunidad.

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